martes, 17 de septiembre de 2019

Acabar con las familias numerosas con la excusa medioambiental



Un lobby enrabietado declara que es necesario limitar el tamaño de las familias para salvar el planeta. Ha llegado el momento de contraatacar, sostiene Colin Brazier.

Brazier, de 51 años, es desde hace veinte años uno de los presentadores estrella en los informativos de Sky News, y colabora también con la BBC. Ha trabajado a fondo escenarios de conflicto. En 2001 recibió un premio en el New York TV Festival por sus crónicas desde Afganistán. Fue el primer periodista europeo en entrar en Bagdad en 2003 y el primero en entrar con las fuerzas israelíes en el sur del Líbano en 2006. En 2013 cubrió el atentado de Nairobi y el tifón Haiyan a su devastador paso por Filipinas, en 2015 los atentados de Túnez y el terremoto de Nepal y en 2016 la crisis de los inmigrantes en la frontera serbo-húngara. Ha hecho varios cameos como presentador de noticias, por ejemplo en El legado de Bourne (2012).
Católico y padre de seis hijos, escribió en 2013 “Sticking up for siblings”, un libro donde cuenta su experiencia hogareña y anima a tener una familia numerosa. En julio de 2018 su esposa Joanna falleció a consecuencia de un cáncer de mama.
Ahora Colin, quien por su profesión conoce bien cuáles son las tendencias informativas inmediatas, ha escrito en el Catholic Herald un artículo alertando de que el próximo objetivo de los lobbys sistémicos son las familias numerosas. Por su interés, lo ofrecemos traducido (los ladillos son de ReL):

En la guerra cultural, la familia numerosa es el próximo objetivo

Hace dieciocho meses estaba comiendo con un conocido columnista e inconformista y acabamos hablando de predicciones y, sobre todo, de cuál sería el siguiente frente que se abriría en la guerra cultural. Ninguno de los dos había previsto el surgimiento del veganismo militante ni la formación de un lobby en defensa de los derechos de las personas transgénero. Mi amigo se preguntaba qué locomotora de agitación social iba a salir soltando humo del túnel oscuro de un futuro desconocido. Le miré sin saber qué decir. Creo que ahora, sin embargo, estoy ya preparado para darle una respuesta.

El Príncipe Harry como síntoma

A principios de este mes, la BBC World Service emitió un documental sobre el tamaño de la familia  y me pidieron que lo presentara. Les había gustado el programa que había hecho para ellos sobre el modo en el que las ceremonias religiosas ayudan a los creyentes a sobrellevar un duelo. ¿Tenía yo alguna otra idea? Sí, dije. Me rondaba la idea de repasar un libro que habría escrito en 2013, exponiendo el caso, pasado de moda, de las familias numerosas. Deseaba hacerlo debido al fallecimiento de mi esposa el año pasado, porque parecía haber confirmado una de las teorías presentes en el libro: que los niños tienen mayores posibilidades de sobrellevar la muerte de uno de los padres si tienen hermanos.
"Han aceptado tu idea", me anunció mi productor. "Pero como católico, ¿podrías hacerlo defendiendo la natalidad partiendo de la crítica de que una prole numerosa equivale a vandalismo medioambiental?".
Como soy presentador de informativos, recelo de los formatos polémicos. Acepté presentar el documental y si usted dispone de 27 minutos de tiempo y de acceso a BBC Sounds, podrá juzgar si conseguí ser claro desde un punto de vista periodístico sin generar niveles amenazadores de tensión para la carrera de mis superiores.
El día anterior a la emisión del documental recibí una llamada de otro departamento de la corporación. Era una guest-booker [persona que ficha invitados para los programas] llamada Emma, del programa de la tarde de Radio 4. Me preguntó si accedía a ser entrevistado en directo por Evan Davis un par de horas más tarde. ¿Se había quedado boquiabiertos por un avance de mi documental? No. Su interés era debido a las noticias de última hora: el príncipe Harry había sugerido que sí existía un tamaño óptimo de familia, y había afirmado que él y Meghan estarían fracasando en su deber de cuidar el planeta si tenían más de dos hijos.
Cobarde como soy, educadamente dije que "no". El segmento de la tarde significa una bronca en vivo y en directo entre un defensor de la familia numerosa y un portavoz de Population Matters, asociación según la cual el mundo necesita menos "emisores". Mi lugar lo ocupó Nicola Horlick, en una época llamada "la supermadre" por la prensa amarilla inglesa por haber criado a seis hijos mientras trabaja como administradora de fondos de inversión en la City. Habló de manera muy persuasiva sobre la alegría de tener muchos hijos, pero estaba claro que la habían sentado en el banquillo de los acusados.
Para mi documental entrevisté a un consejero de la Iglesia de Inglaterra que había elegido limitar el tamaño de su familia por el bien del medio ambiente. Sus argumentaciones eran sinceras y razonadas. Discrepamos educadamente.

Renunciar a tener hijos: ¿opción dominante?

Vivimos tiempos agitados. Hay un lobby muy indignado y ruidoso que argumenta que el único modo de ayudar al planeta con una población que se acerca a los diez mil millones de personas es tomando la decisión personal de renunciar a tener hijos.
Muchos de estos "huelguistas de hijos" se sorprenderían de saber que no hay nada original en lo que defienden. En los años 70, a raíz de un previo pánico moral inducido por el tamaño de las familias (causado en parte, a su vez, por el libro de Paul Ehrlich, La bomba demográfica), hubo un arrebato similar de activismo a favor de la decisión de no tener hijos.
Pero ahora, ¿nos enfrentamos a algo que ya no es minoritario, sino al revés, dominante? Tras los comentarios de Harry, se publicó una encuesta realizada por YouGov que afirmaba que el 53% de los británicos estaba de acuerdo en que hay que limitar el tamaño de las familias por el bien del planeta. Otra encuesta sugería que uno de cada diez jóvenes estaba considerando no tener hijos en absoluto por motivos medioambientales.
¿Es este, entonces, el nuevo frente en la guerra cultural? Es fácil reírse de ello como signo de virtud. Noel Radford, el padre de la mayor familia numerosa de Gran Bretaña -21 hijos y sumando- argumentó en el programa Good Morning Britain que Harry estaba utilizando el medio ambiente como "excusa". Tal vez algunos partidarios de la reducción filial se oculten bajo el manto "verde" para mantener su estilo de vida. Pero es imposible saber si alguien que elige no tener hijos, o tener menos de los que podría, lo hace para mantener limpia esa bonita moqueta de color crema o porque realmente le preocupa el planeta Tierra.
No, si queremos evitar la estigmatización de las familias numerosas es necesario ir a los principios. Personas como yo, que han estudiado demografía, tenemos que ayudar a padres y madres como Nicola Horlick a hablar en los medios armados con los instrumentos necesarios para desacreditar los mitos difundidos por los críticos que no ven nada bueno en las familias numerosas.

Argumentos eficaces

Para empezar, tenemos que ser honestos sobre cuáles son los argumentos que funcionan. Yo solía decir que mi familia numerosa era "verde" porque era una economía de escala. Nuestra huella de carbono per cápita era inferior a la de una familia con un solo hijo porque reciclábamos la vestimenta, los juguetes e incluso el agua del baño. Pero no hay modo de evitar todas esas pequeñas huellas de carbono. Con el tiempo, ellos tendrán sus propios hijos y debido a que los hijos de familias numerosas suelen tener, a su vez, familias numerosas, mis decisiones sobre la natalidad se extenderán a las futuras generaciones.
Tampoco basta con argumentar que tener muchos hijos le da a los padres un punto de vista especial en lo que respecta al futuro del planeta. Harry y Meghan no necesitan ampliar su familia de un único hijo para utilizar el cliché: "Queremos un mundo mejor para nuestros nietos".
Debemos ser más que sensibles hacia quienes, sin culpa por su parte, no pueden tener hijos, o no tener todos los que se desean.
En cambio, nuestro enfoque debe ser progresista, empírico y global. Global porque a veces nuestros críticos pueden ser cortos de miras respecto a la natalidad. En todo el mundo, los índices de natalidad están derrumbándose. En Japón, país en el que hay toda una industria que se dedica a la eliminación de los cuerpos de la gente mayor sola que muere sin que nadie se dé cuenta, el índice de natalidad ha caído de nuevo, a 1,2. En el Reino Unido acaba de caer a 1,7. Un índice que parece bueno por comparación, pero que es el más bajo desde la posguerra, e insuficiente para mantener nuestra sistema de bienestar y nuestra base fiscal, laboral y de consumo en los próximos decenios.
¿Y qué pasa con los diez mil millones? Sí, la población mundial está en alza. Pero es una consecuencia inevitable del impulso demográfico.
Tomemos el caso de Irán, país en el que la tasa de natalidad está ahora por debajo de la tasa de reemplazo. Sin embargo, su población sigue creciendo por la expansión demográfica anterior. Pero cuando la alta natalidad actual vaya recorriendo el sistema, su población volverá a caer de nuevo. Y rápidamente.
Como deja claro Jonathan V. Last, un escritor americano especialista en demografía, esta historia no va de control de la natalidad, sino de control de la mortalidad. Según la tendencia actual, la población mundial alcanzará su pico en unos cuarenta años, aunque muchos países, los que no aceptan la inmigración masiva, ya están en caída libre.
¿Tienen los occidentales, con sus mayores huellas de carbono en los países desarrollados, una mayor responsabilidad en reducir el tamaño de la familia? Tal vez tengan un deber especial de reducir las emisiones, pero hay distintos enfoques para hacerlo, empezando por tomar en consideración cómo se hacen las cosas en los países más pobres. Porque algunos análisis demuestran que los beneficios medioambientales de reducir drásticamente el tamaño de la familia en Occidente se pierden ante la moda de vivir solo. Según datos oficiales publicados la semana pasada, el número de personas que viven solas en Gran Bretaña ha superado, por primera vez, los ocho millones.
Nuestras unidades familiares tal vez estén disminuyendo, pero seguimos anhelando un sitio que sea nuestro, ya sea por la atomización social, el divorcio o la viudedad debida a una mayor longevidad. Es muy improbable que  todas esas casas y pisos nuevos que veo cuando voy hacia mi casa, en Salisbury, sean ejemplos de cohabitación intrageneracional. En Senegal y Somalia, los abuelos siguen viviendo en casa con sus hijos y su familia.
En el Reino Unido, el número de familias con un único hijo se ha duplicado en una sola generación; lo mismo sucede con la proporción de mujeres que no tienen hijos. El motivo es evidente: el alto precio de la vivienda y de la crianza de los hijos, y la pérdida de posibilidades profesionales para la mujer que reduce su horario laboral. Algunos países, los que se enfrentan a la crisis demográfica más grave, están intentando afrontar este problema. En Hungría, Estado miembro de la Unión europea, las personas que tienen más de cuatro hijos no pagan el impuesto sobre la renta.

Los hijos que se desea tener

Esta especie de descarada defensa de la natalidad molesta a los progresistas. Les preocupa que el nacionalismo de la sangre y de la tierra pueda perjudicar los derechos de las mujeres. Sin embargo, un verdadero progresista debería apoyar la libertad de la mujer que quiere tener todos los hijos que le dé la gana. En muchos países occidentales, esto es precisamente lo que se niega. Según un informe de hace diez años del izquierdista Institute for Public Policy Research, la brecha entre el número de bebés deseados por las mujeres británicas y el número real que tienen es de unos cien mil nacimientos al año. Un estudio realizado en Estados Unidos demostró que el 40% de las mujeres estadounidenses llegaba al final de su edad reproductiva sin haber tenido todos los hijos que deseaban.
Ante este trasfondo -negación de la posibilidad de elegir, derrumbamiento de la diversidad familiar, modelos de bienestar insostenibles-, la idea de animar a la gente a tener menos hijos en Occidente por motivos medioambientales es demencial. Sin embargo, sospecho que es una idea que ya se está madurando. A quienes nos atrevamos a discrepar no nos bastará argumentar mostrando nuestras grandes y caóticas proles, llenas de amor y desenfado, modelos de aplazamiento de la satisfacción y escuela para los golpes duros de la vida. Necesitaremos reunir argumentos que impacten porque sean totalmente contra-intuitivos. Si no lo hacemos, las familias pequeñas y los adultos que deciden no tener hijos redefinirán la infancia, la economía y la sociedad en general.

La viabilidad del modelo

Esto es lo que está descubriendo China actualmente. Ahora que el pánico demográfico les ha hecho renunciar a su perversa política del hijo único, es increíblemente difícil que los jóvenes que han crecido siendo el centro de la atención se animen a tener hijos. No a tener solo uno. Sino a tener alguno.
Como Paul Morland nos recuerda en su libro, publicado este año, The Human Tide, el impacto de estos cambios demográficos tendrá un profundo efecto que decidirá qué naciones prosperarán o fracasarán. En otro ámbito, el debate se centra en si tener hijos ayuda o dificulta el estilo de vida y la carrera (durante la campaña de Theresa May para liderar el partido conservador, una rival le preguntó por el hecho de que no tenía hijos). Todo esto, ¿tiene que ver realmente con la viabilidad del Estado? ¿O tiene que ver con la autorrealización del adulto?

Ventajas de tener hermanos

Mi interés en este tema surgió viendo a mis hijos pequeños jugar en el parque. No se comportaban como "copos de nieve". Jugaban juntos con la supervisión limitada de un adulto. Los hijos únicos, en cambio, dan vueltas sin parar, llenos de ansiedad.
Empecé a mirar los datos. En general, los niños con un hermano o hermana -lo ideal es que sean más de uno-, tienen menos problemas de salud mental y una incidencia menor de la obesidad que sus coetáneos sin hermanos. Es menos probable que sufran acoso y son más proclives a informar de los primeros signos de delincuencia si ven a un hermano que va por el mal camino.
Una investigación llevada a cabo por psicólogos en Estados Unidos demostró que los hijos sin hermanos tienen mayores problemas de adaptación tras la ruptura de los padres. Mi experiencia me ha demostrado que si la pérdida de un progenitor no está causada por el divorcio, sino por la muerte de la madre, los hijos la superan mejor si pueden apoyarse en sus hermanos.

Derechos y ayudas

Podríamos hacer algo peor que adoptar el lenguaje de los defensores del veganismo y la transexualidad, que argumentan todo desde la perspectiva de sus derechos. La defensa de los "derechos de los niños" está aumentando. Pero el Comisionado de los Niños tendría que ser muy valiente para hablar sobre el derecho del niño a un hermano aunque tener uno fuese claramente ventajoso.
Al contrario, y a diferencia de muchos países desarrollados, Gran Bretaña ha eliminado las ayudas a las familias numerosas, como el pago de prestaciones por hijo. Como escribe con mordacidad Danny Dorling, de la Universidad de Oxford, en su libro Why Demography Matters: "La excepción [al consenso global de que los padres necesitan ayuda para criar a sus hijos] es el Reino Unido: el anterior canciller George Osborne anunció que a partir de 2017 las familias que reciben créditos tributarios o el Crédito Universal no recibirán ayudas adicionales por el tercer hijo y los siguientes, a no ser que puedan demostrar que ese hijo fue el resultado de una violación".
Hasta la fecha, el motivo de estas medidas era la austeridad fiscal o el cálculo político de que los votantes no quieren que el dinero de los impuestos se derroche en padres irresponsables. Pero la próxima vez que coma con mi amigo inconformista, mi predicción será que, antes de que la década termine, en el Parlamento se intentará utilizar el sistema tributario y de ayudas para penalizar la natalidad por motivos medioambientales.
Cuando estaba realizando mi documental, un activista me dijo que una legislatura proactiva desde el punto de vista medioambiental no debería adoptar medidas draconianas para detener la expansión familiar. Pero, añadió, debería considerarse, por ejemplo, que las tasas universitarias solo fuesen gratuitas para familias con un único hijo. ¿Realmente el Estado estará dispuesto a estigmatizar a las familias numerosas? Es una pregunta que seguramente desconcertaría a nuestra actual jefa de Estado, madre de cuatro hijos. E incluso a su nieto.

ReL. 2019 / Traducido por Elena Faccia Serrano.
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lunes, 27 de mayo de 2019

La anticoncepción ha conducido a experimentos diabólicos sobre la vida humana




En el Rome Life Forum que ha tenido lugar en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino (Angelicum), el cardenal alemán Walter Brandmüller ha denunciado que “el apoyo de la Iglesia de Inglaterra a la anticoncepción en su Conferencia de Lambeth de 1930 ha llevado a la monstruosidad diabólica de la medicina procreadora”.
Según el purpurado, este apoyo también llevó a la Federación Protestante Americana de Iglesias a aprobar colectivamente la anticoncepción en 1961 como algo “moralmente justificado si los motivos son justos”, y esencialmente obligó a la Iglesia Católica a abordar la cuestión de la anticoncepción” en el Concilio Vaticano II, aseguró el cardenal en su discurso bajo el título  “La Prehistoria de la Humanae Vitae”.
Para entonces, un “número de teólogos católicos, en mayor o menor medida” también había apoyado la anticoncepción, y el “concepto de ética situacional” en el que se basa esa posición había “penetrado en la teología moral católica”.
“Así, la encíclica Humanae vitae de 1968 del Papa Pablo, que reafirmaba la enseñanza católica, afirmada por Pío XI en Casti Connubii y por Pío XII y Juan XXIII, de que la anticoncepción es intrínsecamente mala, desencadenó una fuerte tormenta de protestas en el seno de la Iglesia”, subrayó el cardenal.
Asimismo, lamentó que “la aceptación de la anticoncepción, que separa el acto sexual de la procreación, ha dado lugar ahora a la práctica de la ‘medicina procreadora’  -fertilización in vitro, ingeniería genética, pruebas prenatales eugenésicas, aborto- en la que el hombre se ha sentado en el trono del Creador”.
Según el purpurado, “los practicantes de medicina reproductiva llevan a cabo experimentos que violan sacrílegamente la santidad de la vida humana e intervenciones de una monstruosidad casi diabólica, hoy anunciada como avances espectaculares”.
“Esperamos una recepción renovada, una adopción y una transmisión más profunda de la enseñanza verdaderamente profética de Pablo VI en nuestros días”, concluyó Brandmüller .

INFOV. | 18 mayo, 2019
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jueves, 31 de enero de 2019

«La política antinatalista promueve la cultura de la muerte»


Para que un pueblo se logre mantener, requiere que cada mujer tenga como promedio 2,1 hijos. Si tiene más, ese pueblo crecerá. Pero si tiene menos, disminuirá. La política antinatalista de Naciones Unidas, apoyada por gobiernos y organizaciones, es una de las variadas formas de colonialismo del Occidente secularizado. No es una contradicción que el indigenismo -otra forma de colonialismo-, tan de moda hoy entre nosotros en Iberoamérica, apoye también el antinatalismo entre los pueblos originarios.
Una cultura secularizada, que se construye al margen de Dios, e incluso en contra de Él, está ciega para comprender que la persona humana es la mejor y más perfecta de las criaturas, y que el mayor bien es comunicar la vida en abundancia. Eso explica la indecible alegría de un padre y una madre ante un hijo recién nacido.
El rechazo de Dios como fundamento de todo, lleva a la negación de la dignidad de la persona, a su condición de ser imagen y semejanza de Dios y a estar llamada a participar para siempre del gozo eterno del cielo. El mayor bien que se puede poseer es la vida, no los bienes que se puedan tener. Es una falacia restringirse a un solo hijo para que tenga muchos bienes, impidiendo con ello la vida temporal y eterna de otros hijos.
Además de la anticoncepción, que va contra la natural y espontánea tendencia a la procreación, el aborto legal intensifica el descenso de la natalidad de un modo aún más perverso. A nivel mundial, este crimen abominable significa al menos el asesinato de 40 millones de niños inocentes e indefensos, a los que se les viola impunemente el más básico de los derechos humanos, como es el de nacer y vivir.
La anticoncepción es uno de los primeros síntomas de que se está en una cultura de la muerte. Un país como Estados Unidos, con una baja natalidad e incontables abortos, tiene hoy, como consecuencia, el terrible e incontrolado drama del progresivo aumento del suicidio y la droga, sobre todo entre jóvenes. Esto es tan grave, que la expectativa de vida bajó en un año.
La cultura de la muerte solo se puede superar reconociendo la soberanía de Dios, personal y trascendente, sobre la persona y la sociedad.

Francisco Javier Stegmeier / InfoC. 19

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jueves, 2 de agosto de 2018

Querella contra Bayer de treinta víctimas del anticonceptivo Essure


El Essure es un microinserto con forma de espiral que se coloca en las trompas de Falopio provocando la oclusión de las mismas.

La Audiencia Nacional de España ha incoado diligencias para determinar si hubo un delito de lesiones por parte del laboratorio Bayer, la Sociedad Española de Ginecología (SEGO) y la Agencia Española del Medicamento tras recibir una querella de las afectadas que denuncian haber sufrido graves efectos adversos provocados por el método anticonceptivo Essure.

Las afectadas, todas sanas, padecieron «dolores pélvicos, abdominales, problemas alérgicos, autoinmunes, sangrados entre regla, dolores durante las relaciones sexuales y hasta afectaciones mentales», enumera Francisco Almodóvar, del despacho de abogados Almodóvar&Jara y que representa a las afectadas.

La querella denuncia a Bayer y  a la Sociedad Española de Ginecología (SEGO), que es «la principal avalista de la información del producto en España», señala Almodóvar. «La SEGO, formaba a los ginecólogos y hacía presión para que el producto se financiara, queremos investigar las relaciones entre Bayer y esta asociación», dicen los abogados. También se querellan contra la Agencia Española del Medicamento «por su error en la vigilancia del producto y por avalar la información del mismo cuando no tenían estudios bien realizados, de hecho, todos los informes los hizo el propio laboratorio o personas afines a este». Aparte del delito de lesiones están investigando la cadena de financiación del producto.

16.000 demandas en Estados Unidos
La compañía, con sede en Leverkusen, Alemania, enfrenta unos 16.000 juicios en Estados Unidos por Essure, y reconocieron que esperaban más.

Nati Villanueva y J. G. Stegmann (edit.) / ABC, 2018

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martes, 4 de julio de 2017

La sexualidad y la anticoncepción en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU‎


En la Agenda para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas se menciona en varias ocasiones el “acceso universal a la salud reproductiva”, que incluye la anticoncepción, aborto y feminismo radical (empoderamiento, sexualidad “libre”), LGTB (como forma de limitar la procreación, lo vemos en los programas de educación sexual de los niños, donde se les induce a la masturbación y a probar experiencias con el mismo sexo). Un informe elaborado por Voice of the Family (1) explica cómo este término (Salud Sexual y Reproductiva) hace referencia, inter alia, al acceso al aborto y la anticoncepción, entre otras cosas. 

El 25 de septiembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobaba la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la que se incluían 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas (2). Entre estos objetivos se menciona en varias ocasiones el “acceso universal a la salud reproductiva”.

En el Objetivo 3 de esa lista se incluye garantizar, de aquí a 2030, “el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación familiar, información y educación.”

De igual manera, el Objetivo 5 -“Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas”- establece que se deberá “asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos según lo acordado de conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Beijing y los documentos finales de sus conferencias de examen.”

¿Pero qué significan o qué implican realmente los términos “salud sexual y reproductiva” y “derechos reproductivos” o formulaciones similares utilizadas con frecuencia por la ONU, gobiernos y agencias internacionales? Un informe elaborado por Voice of the Family (1)explica que “el término acceso universal a la salud sexual y reproductiva incluye el acceso universal al aborto y la anticoncepción”. 

Este informe señala que la definición de “salud reproductiva sexual y derechos reproductivos” aceptada por los estados miembros de las Naciones Unidas -con algunas excepciones- se encuentra en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de las Naciones Unidas en el Cairo (1994).(3)

En este documento, la anticoncepción es considerada una parte integral de “la salud reproductiva”. En el punto 7.10, por ejemplo, se afirma que “los países deberían dar más prioridad a los servicios de salud reproductiva, incluida una amplia gama de medios anticonceptivos”.

El apartado 13.14 de este documento establece que el “aborto es un componente básico de los servicios sanitarios reproductivos”. Asimismo, el punto 8.25 acepta el aborto en jurisdicciones donde “no está en contra de la ley”, y donde es “seguro”.

Este punto se vuelve a plantear en el capítulo IV, sección C, punto 106 k de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (4), que también promueve la anticoncepción, como se puede apreciar, por ejemplo, en la siguiente medida que deben adoptar los gobiernos: “Asegurarse de que exista una oferta permanente de medicamentos de calidad, anticonceptivos y suministros y equipo de otro tipo, sobre la base de la lista de medicamentos esenciales de la OMS.”

La OMS considera el aborto parte de la ‘salud reproductiva’
También la Organización Mundial de la Salud -organismo dependiente de Naciones Unidas-, considera el aborto como una parte integral de la “salud reproductiva sexual”(5).

La OMS incluye como parte de su trabajo el “desarrollo de normas, herramientas y directrices sobre la salud reproductiva en general y los servicios de aborto en particular y la promoción de reformas de los sistemas sanitarios en los distintos países”. 

La Organización Mundial de la Salud, como parte de su promoción de la “salud reproductiva”, trabaja activamente para “mejorar el acceso al aborto y la calidad de los servicios abortivos” en países como Irlanda, donde existen leyes restrictivas del aborto.

El informe de Voice of the Family (1) concluye que las agencias de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales han trabajado activamente para incrementar el uso de la anticoncepción y el acceso universal al aborto, bajo la guía del “acceso universal a los servicios sanitarios reproductivos”.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el área de la sanidad reproductiva sexual
Diferentes gobiernos y organizaciones internacionales están promoviendo de forma agresiva los programas de “educación sexual comprensiva” en las Naciones Unidas, y también a través de otras instituciones.

Los “estándares para la educación sexual en Europa” de la Organización Mundial de Salud son un claro ejemplo de los objetivos de dichos programas. Estas directrices sugieren que los siguientes conceptos deberían enseñarse a los niños que se encuentran entre las siguientes edades:
0-4 años:
“Disfrutar y sentir placer cuando tocas tu propio cuerpo, masturbación prematura durante la niñez, derecho a explorar las identidades de género”.

4-6 años:
“Relaciones con personas del mismo sexo, respetar las diferentes “normas” de sexualidad”.

9-12 años:
“Diferencias entre identidad de género y sexo biológico y derechos sexuales definidos por la Federación Planned Parenthood”.

15+ años:
“Aceptación y celebración de las diferencias sexuales, violación de los derechos sexuales, derecho al aborto”.


Este programa, que ha sido utilizado en la menos 150 países alrededor de todo el mundo y en 50 estados de Estados Unidos, promueve inmorales y destructivas prácticas, incluyendo el aborto, la anticoncepción, la prostitución, actos homosexuales y masturbación.  En 2030 pretenden haber incrementado el número de niños sujetos a programas que amenazan su salud física, psicológica, intelectual y espiritual.


L. González/A. Martínez-Bordiú // Gta.,  Junio 2017


  1. http://voiceofthefamily.com/wp-content/uploads/2017/02/Impact-of-the-United-Nations-Sustainable-Development-Goals22-2-17.pdf
  1. http://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/RES/70/1&referer=/english/&Lang=S
  1. https://www.unfpa.org/sites/default/files/event-pdf/icpd_spa_2.pdf
  1. http://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/pdf/BDPfA%20S.pdf
  1. http://www.euro.who.int/en/health-topics/Life-stages/sexual-and-reproductive-health/activities/abortion

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martes, 10 de enero de 2017

Testimonio de un gay católico

Joseph Prever relata su testimonio de cómo encontró en la castidad,  la misericordia de Dios y reconoce a pesar de su homosexualidad que ‘la actividad sexual entre personas del mismo sexo es siempre moralmente equivocada’.


El testimonio de Joseph Prever es el de un joven homosexual que ha descubierto en el celibato y la castidad, la misericordia de Dios, la paz y la alegría, la reconciliación entre “sentirse homosexual y católico”.

No es la primera vez que Joseph habla desde los medios de comunicación masiva, ya lo hizo en agosto del año pasado, en el National Catholic Register. Ya antes lo hizo en el popular documental “La Tercera Vía”.

¿Qué significó para ti participar en “La Tercera Vía”? ¿Qué esperas ocurra con esa filmación?
-El título de la película surge al constatar que tanto en la Iglesia como en la cultura, necesitamos considerar una tercera vía respecto de la homosexualidad y la forma de ‘pastorear’ a homosexuales y lesbianas, arrojados normalmente entre el fanatismo que suele asociarse con la derecha cristiana y el relajo moral que a menudo se asocia con la izquierda secular. Los cineastas me conocían por mi blog gaycatholic.com, y me preguntaron si querría ser entrevistado. La propuesta me asustó porque en ese momento, a pesar de que yo escribía regularmente sobre mi experiencia como un hombre gay, lo hacía bajo el seudónimo “Steve Gersón”. Tenía que salir de mi zona de seguridad, no estaba muy cómodo. Pero valió la pena.

El Catecismo contiene sólo tres párrafos sobre la homosexualidad. ¿Es suficiente como para establecer una enseñanza sobre el tema?
-En cierto sentido los tres párrafos son suficientes, porque la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad no es un hecho aislado, sino la expresión individual de una amplia, extensa, holística… antropología; su forma de entender a la persona humana y la sexualidad humana. Bueno, la Iglesia no puede cubrir todas las variantes de la sexualidad en un solo lugar. Aunque desde otra perspectiva esos párrafos podrían ser insuficientes porque no dan muchas ideas prácticas sobre cómo vivir sintiéndose una persona con AMS (Atracción al Mismo Sexo)… sabemos lo que no se debe hacer, ¿y lo que debemos hacer? Pero esto ocurre en todo el Catecismo: tienes directrices y principios, luego una gran parte del resto depende de la prudencia individual. Creo que esta sabia manera de presentar las enseñanzas de la Iglesia, nos impide rigidizarnos… A principios de agosto, Courage patrocinó una conferencia titulada “Amaos como yo os he amado: Acogiendo y acompañando a nuestros hermanos y hermanas con Atracción al Mismo Sexo (AMS)”.

En ella hablaste sobre “La maldición de Ouroboros: Notas sobre la Amistad” ¿De qué hablaste?
-El Ouroboros es un antiguo símbolo que muestra a una serpiente formando un círculo… tragando su propia cola. Cuando era más joven me identificaba simbólicamente con él, porque me sentía muy encerrado en mí mismo, absorto en el sentirme diferente. Estaba sin comunicación con mi prójimo,  en especial mis pares; tenía la fuerte sensación de que esto era mi culpa, como si todo lo que debía hacer fuese soltar mi propia cola para estar bien… sólo “ser uno mismo”, como dicen. Así es que la charla fue sobre el proceso para deshacer ese nudo, el aprendizaje de amar y ser amado, del existir en relación con otras personas y no sólo como un sistema cerrado. Esto es realmente una tarea que todo el mundo enfrenta; el mal del Ouroboros era sólo otra forma de referirse al pecado original. Ese mal afecta a cualquiera, no sólo a los homosexuales… Por supuesto. Creo que mucha gente asocia la homosexualidad con una especie de narcisismo. Pero esto no es lo que me muestra mi experiencia sobre los hombres y mujeres homosexuales reales. Hay gente gay narcisista al igual que hay personas heterosexuales narcisistas. Es terriblemente prejuicioso suponer que alguien se caracteriza por este tipo de auto-absorción sólo porque es gay. Creo que si reconocemos nuestra debilidad (ser gay), comprendiendo que debemos integrarnos en la realidad, y no al revés; si también aceptamos la experiencia del sufrimiento uniéndolo al de Jesús -es decir comenzar a superar el mal-, es entonces cuando nuestro sufrimiento comienza a convertirse en una fuente de sanación, para nosotros como para los demás; así el sufrimiento nos convierte en personas compasivas, en lugar de ser personas amargas.

Hay quien dice que un buen homosexual católico casto, es un católico que encierra promueve lo gay. ¿Cómo enfrenta esto?
-Mi experiencia es que mi vida cambió radicalmente una vez que empecé a dejar que la gente se adentrara en el secreto de mi homosexualidad. Para mí, dejar que la gente conociera esta parte de mí era una forma de renunciar al control sobre la imagen que los demás tenían de mí. Era una manera de aprender a ser vulnerable, que es un requisito previo para cualquier tipo de relación humana, y creo que también es un requisito previo para la santidad. Era una manera de empezar a participar en la vida de una manera diferente, vinculándome con otras personas más profundamente. La decisión del cuándo hacerlo y con quién es muy personal. Algunas personas se apresuran y luego lo lamentan… Pero no existe una norma única para todos. Es un asunto entre el individuo y su director espiritual. Pienso que para una persona gay es casi imposible practicar la abstinencia, por no mencionar que será muy doloroso, sin una red de apoyo que conozca su orientación.

Tras hacer público tu proceso, te uniste al grupo “Lado B”. Háblanos de esto.
-El término “Lado A / Lado B” se originó en la Red Cristiana Gay como una manera fácil de hacer referencia a las dos posiciones básicas que los cristianos gays suelen tomar. “Lado A”, los cristianos creen que hay algunos argumentos para afirmar que la actividad sexual entre personas del mismo sexo puede ser moralmente lícita. Los cristianos “Lado B” creemos que la actividad sexual entre personas del mismo sexo es siempre moralmente equivocada. Yo creo que la mayoría de la gente que utiliza la terminología “Lado B” tiende a favorecer un enfoque más positivo de su homosexualidad …

¿Cómo lograr que un católico con AMS tenga su camino en la Iglesia? ¿Te sientes llamado a una misión especial?
-Yo no creo que las personas homosexuales estén llamadas en la Iglesia a una tarea particular por el mero hecho de ser gay. Pero en este momento cultural particular, algunos de nosotros estamos llamados a ser voceros del diálogo… porque esa conversación es cada vez más urgente e inevitable. También he oído la idea de que las personas homosexuales podrían tener algo que ofrecer a la Iglesia, distinto a los heterosexuales. No sé si esto es cierto, pero no me parece que ayude el generalizar de esta manera. Todos estamos destinados a la unión con Dios y todos somos invitados a encendernos del Espíritu Santo, de una manera u otra. Todos estamos llamados al amor.

Portaluz

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jueves, 15 de diciembre de 2016

El número de estadounidenses provida se duplica en dos años



Un sondeo a nivel nacional muestra que el 42% de los ciudadanos se considera provida, un porcentaje que se ha duplicado en los últimos dos años, alcanzando la mejor posición desde julio de 2014.

La compañía de encuestas estadounidense "Rasmussen Reports" ha publicado un sondeo en el que se demuestra que la mayoría de ciudadanos que se consideran "pro aborto" piensan que el aborto es "moralmente incorrecto". Asimismo, la encuesta revela que el número de personas que se consideran provida se ha duplicado en los últimos dos años.
"Rasmussen Reports" es el nombre de la compañía de encuestas estadounidense fundada en el año 2003. Esta empresa se dedica a la recogida, publicación y distribución de la información obtenida a partir de encuestas de opinión pública. La compañía hace un seguimiento nacional y estatal de temas de actualidad, política, negocios y otros temas de interés público.
Según informa LifeSiteNews, su última encuesta se ha publicado bajo el título "El 50% considera que el aborto está moralmente mal". El sondeo muestra que la mayoría de los americanos se oponen moralmente al aborto -incluso aquellos que se posicionan a favor de la "libre elección de las mujeres"-, ya que consideran que matar al no nacido está mal, pero opinan que no se debería impedir abortar a aquellas mujeres que lo deseen.
La encuesta, que se ha realizado a nivel nacional a partir de llamadas telefónicas y de forma online, muestra que el 52% de los votantes estadounidenses están favor de que las mujeres tomen su propia decisión, una cifra que ha descendido en un 2% desde el pasado mes de abril.
Por su parte, los datos arrojados por la encuesta muestran que el 42% de los ciudadanos se considera provida, un porcentaje que se ha duplicado en los últimos dos años, alcanzando la mejor posición desde julio de 2014.

Datos concretos de la encuesta

El 50% de los encuestados cree que el aborto es moralmente incorrecto, mientras que el 34% se considera pro aborto y piensa que es una práctica moralmente aceptable. Por su parte, el 16% de los encuestados asegura no tener una posición clara.
Cabe destacar que son los hombres quienes, en su mayoría, defienden que el aborto está mal en la mayoría de los casos. Además, la encuesta muestra que los votantes menores de 40 años son más propensos a defender el aborto.
La mayoría de los republicanos (69%) se consideran provida, mientras que la mayoría de los demócratas (74%) y los votantes no afiliados a cualquier partido político (54%) dicen que están a favor del aborto. La mayoría de los demócratas defienden  que el aborto es moralmente aceptable en la mayoría de los casos, mientras que la mayoría de los republicanos consideran que es moralmente incorrecto.
Por último, el 21% de los votantes a favor del aborto todavía dicen que el aborto es moralmente incorrecto en la mayoría de los casos, en comparación con sólo el 10% de los votantes provida que dicen que es moralmente aceptable.

¡Los PROVIDA tenemos mucha labor por hacer, pero poco a poco se van ganando adeptos!


A. Martínez-Bordiú / Gta., Dic. 2016 

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martes, 13 de diciembre de 2016

¿ABORTO DESPUÉS DEL PARTO?

Juez deja a la mujer libre tras ahogar a su recién nacido en Canadá
Alegó que no sabía que hacer porque tenía un examen ese día, y había quedado embarazada luego de una violación sexual que ocurrió cuando estaba borracha en una fiesta.

Una mujer que ahogó a su bebé recién nacido acaba de recibir solo dos años de libertad condicional de un juez de la corte provincial luego de que reivindicó que el bebé fue el resultado de una agresión sexual mientras estaba borracha en una fiesta.
 A este respecto, Jack Fonseca de Campaign Life Coalition señaló:
«Las mismas excusas utilizadas para justificar el aborto se están aplicando ahora para justificar el asesinato de niños después del nacimiento. Creo que se puede argumentar que este juez está despenalizando el asesinato infantil por la puerta trasera y creando un precedente».
 El fiscal, Will Burrows, explicó a la corte que Courtney Saul, ahora de 19 años, dio a luz a un bebé, a quien llamó George Carlos, en la mañana del 15 de diciembre en el baño de su apartamento. «Ella sostuvo al bebé durante algún tiempo, pero también tenía un examen ese día en la Universidad Thompson Rivers. Debido a que tenía un examen y no sabía qué hacer, finalmente decidió ahogar al bebé. Lo hizo en el fregadero y luego fue a presentar su examen».
 Pero primero puso el cuerpo en una caja, la caja en una mochila y la mochila en el maletero de su coche, con la intención de enterrarla en su ciudad natal de Lillooet. Pero tres semanas más tarde le prestó el coche a un amigo que se vio involucrado en un choque y el cadáver de George Carlos fue descubierto por la policía.
 La asesina confesó a la policía y admitió que supo que estaba embarazada hasta bien avanzado el embarazo, y afirmó que debió haber sido el resultado de una agresión sexual mientras estaba borracha en una fiesta.
 Courtney fue acusada inicialmente de infanticidio, luego de asesinato en segundo grado, pero luego se redujo de nuevo al infanticidio, que se aplica cuando la madre tiene problemas psicológicos debido a una «mente perturbada», y puede ser penalizado con hasta cinco años de prisión.
 En su sentencia, el juez Len Marchand señaló que la acusada estaba arrepentida, pero que cometió «un acto abominable infligido a una persona vulnerable y completamente indefensa».
 Por otro lado, dijo que ante su crimen había la circunstancia atenuante de que quedó embarazada a través de una agresión sexual y que no tenía antecedentes penales.
 Su abogado defensor admitió que era «una tragedia en todos los sentidos de la palabra», pero afirmó que ella «no es un riesgo para nadie». «En términos de castigo, no hay castigo mayor que la culpa y el remordimiento que ella siente» agregó el abogado.
 A este respecto, Fonseca, de la Campaign Life Coalition, agregó:
«Estamos progresando rápidamente hacia el nuevo y valiente mundo de los abortos posteriores al nacimiento. Sospecho que es muy probable que la señora Courtney Saul haya sido tan adoctrinada por nuestra cultura mediática liberal para aceptar el aborto, que realmente no vio una diferencia moral entre el asesinato ilegaldespués del parto y el asesinato legal antes del nacimiento. Esto es repugnante. La aceptación social del aborto está llevando a la aceptación del infanticidio, tanto en individuos como esta joven, como en el juez que la dejó libre, así como en el resto de la sociedad».
 Antecedentes
La ley sobre el infanticidio o la forma en que ha sido interpretada por los tribunales ha sido criticada por el fiscal general de Alberta en el anterior gobierno del Partido Conservador Progresista. Argumentó que la cláusula de «mente perturbada» proveía una brecha demasiado amplia para las mujeres que matan a sus recién nacidos y pidió al Tribunal Supremo de Canadá que la corrigiera.
 En 2011, la Corte de Apelaciones de Alberta dio a una mujer una condena de tres años de prisión por matar a su bebé recién nacido en el cuarto de baño del sótano de la casa de sus padres en 2005. En el ínterin fue condenada dos veces por asesinato pero ambos juicios fueron anulados. La segunda vez que el asesinato se redujo a infanticidio, el juez de apelación justificó la decisión al citar la simpatía de los canadienses por las mujeres jóvenes con un embarazo inesperado como lo demuestra su aprobación del aborto.
 «Aunque muchos canadienses consideran el aborto como una solución menos que ideal para el sexo sin protección y el embarazo no deseado, generalmente entienden, aceptan y simpatizan con las demandas onerosas de embarazo y parto de las madres, especialmente madres sin apoyo», escribió la juez Joanne Veit. «Naturalmente, a los canadienses les duele la muerte de un infante, especialmente a manos de la madre del bebé, pero los canadienses también sufren por la madre»; este tipo de expresiones acrobáticas para despistar al oyente, apelando al sentimiento, es propia de la Cultura de la Muerte.

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viernes, 9 de diciembre de 2016

Despierta del coma un bebé que los médicos querían desconectar

Ante la situación irreversible de la enfermedad de la pequeña, el comité de ética del hospital de Niza consideró desconectarla de la máquina que la mantenía con vida, algo a lo que sus padres se negaron desde el principio.

Marwa es el nombre de la pequeña que con tan solo un año ha dado una lección de supervivencia al mundo entero. Desde el pasado mes de septiembre, el bebé ingresó en el hospital de Timone (Niza) por un extraño virus que estaba afectando a sus capacidades neurológicas, por lo que los médicos se vieron obligados a inducirle el coma.
Puesto que la pequeña no mejoraba, el comité de ética del hospital francés consideró que la enfermedad de la pequeña no tenía solución, y los médicos llegaron a la decisión unánime de desconectarla, algo a lo que sus padres se negaron desde el principio y, por ello, decidieron llevar el caso a los tribunales.

La justicia se puso del lado de los padres y el pasado 16 de noviembre ordenaron que un equipo de tres neurólogos evaluase la situación de Marwa. Sin embargo, los expertos no tuvieron que hacer mucho, ya que la pequeña abrió los ojos y despertó del coma cuando parecía que todo estaba perdido.

Cabe destacar que alrededor de 100.000 personas habían firmado una petición para que los médicos no desconectaran a Marwa, y fue entonces cuando el Tribunal Supremo ordenó al centro médico que siguieran cuidando a la pequeña.

"Estoy muy feliz de haber movido cielo y tierra para ver esa pequeña sonrisa que echaba tanto de menos... Mi Marwa te extraño y te amo", contó el padre de la criatura a través de las redes sociales.



A.M-B / Gta. 11-2016 

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Obsesión por la vida

No es de extrañar pues que alguien escuche alguna vez que esa especialización en la defensa de la vida de los no nacidos es una obsesión contraproducente y quasi enfermiza.
Pero nosotros predicamos a Cristo, piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los gentiles (1 Corintios, 1, 23)

¿Qué tendrá el Evangelio de la Vida que le sienta fatal no sólo al mundo, sino también, y no en menor medida, a amplios sectores de la Iglesia? Es muy revelador que el mundo le haya ido arrebatando a la Iglesia amplios campos de acción, como el de la caridad (a la que el mundo ha rebautizado como solidaridad) por disputarle a ésta el monopolio de la bondad, del que gozó en exclusiva durante muchos siglos.

Revelador incluso que la Iglesia no haya retrocedido ni un palmo en ese campo, sino que por «sintonizar» con el mundo se haya limitado a adaptarse a la nueva denominación. ¿Y cuál ha sido la táctica de la Iglesia en la defensa de la vida? Pues maravíllense, como va frontalmente contra el sentir del mundo, parte de la jerarquía de la Iglesia, evita comparecer en la batalla con que la ha retado el mundo en este campo.

Efectivamente, el mundo detenta el monopolio doctrinal sobre la vida y la familia, sin que la Iglesia haya puesto en juego todo su peso para combatir esa monstruosidad. Mientras el Estado en todo el mundo que llaman desarrollado lucha frontalmente contra la vida y contra la familia, la respuesta de la Iglesia es tan tenue, tan sutil, tan prudente y tan timorata, que causa rubor en muchos católicos. Y en otros, escándalo.

¿Y eso por qué? Pues porque la parte de la Iglesia, que se codea con el alto mando del Estado, cree que por guardar la ropa, ha de dejar de nadar (¡es sólo una cuestión táctica!), así ha de ser: porque de ese modo se evitan roces con ese Estado que lucha frontalmente contra la vida, sobre todo en el llamado Primer Mundo. Tacto lo llaman. Blanquean el nombre y así preservan la pulcritud de su conciencia.

Obsesión
Los defensores de la vida, víctimas de una obsesión enfermiza?. A lo mejor hasta tienen razón, porque esa percepción coincide con la de los enemigos de la doctrina de la Iglesia al respecto. Nos llaman «ultracatólicos», porque se han hecho a la idea de que a un católico normal, civilizado…, no se le ocurre defender la causa de la vida y de la familia, en la tele, en la calle, delante de los abortorios, ni menos con esa ostentación. Claro, un católico normal, estándar, un católico de los que comprenden las razones que hacen el aborto, si no bueno y santo, sí comprensible, según, no se obsesiona con esas cosas.

Un “cristiano normal”, según,  entiende muy bien lo del aborto y la eutanasia por compasión. El que no lo entiende es un fanático lunático y peligroso con el que no se puede hablar. A un “cristiano normal”, según,  no le molesta en absoluto que se practiquen abortos (casi exclusivamente los de alto riesgo, es decir los infanticidios de niños a punto de nacer) en hospitales, incluso, vinculados a la Iglesia (como sucede, por ejemplo, en España): de referencia mundial en cuanto a su altísima tecnología; y en cuanto a su bajísima moral. Pero eso ni le molesta ni le preocupa, según, a un “cristiano normal”. Pues eso sucede en los mejores hospitales y hasta en las mejores familias.

No es de extrañar que, incluso, algún sacerdote escuche alguna vez de su obispo que esa especialización en la defensa de la vida de los no nacidos es una obsesión contraproducente. No hay carisma que valga en este punto. El mismo P. Frank Pavone presidente internacional de Priests for Life fue sancionado por el obispo de Amarillo en Texas. Con la excusa de una mala administración de los fondos de su asociación, pretendía confinarle al silencio de un convento mientras duraba una investigación a todas luces inacabable. Hubo de recurrir el P. Frank a la Congregación del Clero que acabó -¡por fín!- exonerándolo de todo cargo. Pero su calvario fue monumental. El aborto no es una cuestión meramente de creencias -decía- sino que se trata de un derramamiento de sangre; no es simplemente sobre puntos de vista sino sobre víctimas. ¡Otro obsesionado!

Tan obsesionado como el Papa Juan Pablo II canonizado y puesto en la vitrina para que no moleste: -Cada persona, precisamente en virtud del misterio del Verbo de Dios hecho carne (cf. Jn 1, 14), es confiada a la solicitud materna de la Iglesia. Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida por todo el mundo y a cada criatura (cf. Mc 16, 15).

Tan obsesionado como la Madre Santa Teresa de Calcuta, alabada por sus obras de caridad, pero censurada por su obsesiva e insistente denuncia del abominable crimen del aborto (Gaudium et spes, 51): -El aborto mata la paz del mundo… Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento.

Tan obsesionado como el Dr. Jerome Lejeune, el científico que descubrió el cromosoma del síndrome de Down y fue perseguido con saña por defender la vida y rechazar el aborto. En 1971 realizó un discurso en el National Institute for Health y después de esto mandó un mensaje a su esposa: -Hoy he perdido el premio Nobel. En el discurso se refirió al aborto diciendo: -Ustedes están transformando su instituto de salud en un instituto de muerte.

¡Bendita la obsesión de todos esos hombres y mujeres santos que renunciaron al aplauso del mundo para luchar en una terrible e incómoda batalla! La Vida contra la muerte. La Verdad contra la mentira.

Bendita la obsesión del santo Papa Juan Pablo II que predicando en el desierto de este mundo afirmó: -El Evangelio de la vida es una realidad concreta y personal, porque consiste en ¡el anuncio de la persona misma de Jesús! Y ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! (1Co 9,16).

Por ello, quiero vivir y morir tan «obsesionado» como ellos. Quiero, como ellos, anunciar este Evangelio, oportuna e inoportunamente (cf. 2Tm 4,2) sin temer la hostilidad ni la impopularidad de los dentro y de los de fuera, rechazando todo compromiso y ambigüedad que me conformaría con la mentalidad del mundo (cf. Rm 12, 2). Porque sí, debemos estar en el mundo, pero no ser del mundo (cf. Jn 15, 19; 17, 16), con la fuerza que nos viene de Cristo, que con su muerte y resurrección ha vencido el mundo (cf. Jn 16, 33).

Custodio Ballester Bielsa, pbro / Sacerdotes por la vida / GerminansG., Nov. 2016

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