jueves, 27 de febrero de 2020

Normalizar el aborto deshumaniza


El doctor Joe Nelson presume de la satisfacción de realizar abortos a mujeres que ya lo han hecho en más de una ocasión



La deshumanización que provoca la aprobación y normalización de leyes como las del aborto o la eutanasia queda patente de manera muy gráfica en algunos de los profesionales médicos que se acaban convirtiendo en instrumentos necesarios para su puesta en práctica.
Con numerosas muertes a sus espaldas algunos de estos médicos pierden la conciencia sobre el bien o el mal y un ejemplo de ello es el que recoge “Life News” sobre un médico abortista que ha contado su testimonio en Twitter, pero que sin pretenderlo ha mostrado a la perfección esta “deshumanización”. Se trata de Joe Nelson, un médico que se presenta en su biografía de esta red social como un "amigable proveedor de aborto en el vecindario”.


"Me alegra el día"

La polémica comenzó cuando en un hilo de Twitter habló de la satisfacción que le produce realizar abortos o volver a ver a otra mujer en el abortorio y que anteriormente ya había acabado con su hijo. “Me alegra el día”, llega a decir, volver a ver en su consulta a una mujer para un segundo o tercer aborto. "Todos los días, veo pacientes que he visto antes para servicios de aborto pero terminan con otro embarazo no deseado. Cuando regresan, a menudo les da vergüenza volver a estar en esa posición y les preocupa que podamos juzgarlas. Nosotros no lo hacemos”, asegura.
Él mismo se define como un “médico de familia” pero que ahora se dedica únicamente a realizar abortos. En su mensaje en el que decía que le “alegra el día ver una cara familiar”.


Las opiniones provida, "parte del problema"

Cuando usuarios de Twitter provida vieron sus mensajes contestaron a sus afirmaciones recordando la banalización que estaba realizando con la muerte. Sin embargo, lejos de entrar en debate con ellos, Joe Nelson bloqueó a estos usuarios y afirmó que los activistas provida y sus comentarios negativos sobre el aborto son “parte del problema”.
The Blaze, medio que recogió esta polémica, recordó que “Nelson parece estar confundiendo erróneamente la oposición a matar bebés no nacidos con maltrato o juicio de mujeres, que es una postura común adoptada por los defensores del aborto para socavar la posición pro vida. Luego, Joe Nelson aplica esa lógica para llegar a la conclusión de que apoyar a las mujeres significa celebrar el aborto, hasta el punto de que puede ‘alegrarte el día’ ver a alguien tener que sufrir otro aborto".

ReL.
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viernes, 4 de octubre de 2019

Desciende a mínimos históricos el número de abortos en Estados Unidos



El número de abortos está cayendo en Estados Unidos a mínimos históricos desde que a raíz de la sentencia Roe vs. Wade se legalizara en todo el país en 1973.
 Según un informe, el aborto está disminuyendo en todo EEUU, tanto en los estados gobernados por republicanos y con una clara línea provida como en aquellos que protegen el aborto, generalmente dirigidos por políticos del Partido Demócrata. En sólo cinco estados aumentó la tasa de abortos entre 2011 y 2017.
El número de abortos está cayendo en Estados Unidos a mínimos históricos desde que a raíz de la sentencia Roe vs. Wade se legalizara en todo el país en 1973. El informe presentado por el Guttmacher Institute, un potente lobby pro-abortista, pública los datos cada tres años y en esta ocasión informa que en 2017 se produjeron en ese país 862.000 abortos, cuando en 2014 la cifra ascendía a 926.000 y superaba el millón en 2011.
Según los datos del informe, el aborto está disminuyendo en todo el país, tanto en los estados gobernados por republicanos y con una clara línea provida como en aquellos que protegen el aborto, generalmente dirigidos por políticos del Partido Demócrata. En sólo cinco estados aumentó la tasa de abortos entre 2011 y 2017.
La menor tasa de abortos desde Roe vs. Wade
Las razones para la disminución del aborto no son únicamente el avance de una mayor conciencia provida sino que existen otra serie de datos relevantes. Ahora menos mujeres se quedan embarazadas, por un lado porque hay menos en edad fértil y por otro un mayor uso de los anticonceptivos y píldoras (aunque no se aclara que la mayoría de estas son abortivas).
El informe asegura que la tasa de abortos en 2017 en Estados Unidos fue de 13,5 abortos por cada 1.000 mujeres entre los 15 y 44 años, la más baja desde la decisión de la Corte Suprema en 1973. Desde aquel momento el número de abortos aumentó constantemente hasta alcanzar en 1990 el pico máximo con 1,6 millones. Desde entonces ha ido disminuyendo siendo ahora la tasa de aborto menos de la mitad de lo que era en 1990.
Norma Leah Nelson McCorvey, quien fuera la «Roe» en el caso Roe contra Wade, murió en 2017 arrepentida de haber sido instrumento de la legalización del aborto, y dedicó los últimos años de su vida a luchar fervientemente para que se revocase el fallo que lo legalizó. Sus reclamos cayeron sistemáticamente en oídos sordos.
Las diferencias entre estados
Por otro lado, el Instituto Guttmacher se lamenta de que entre 2011 y 2017 se hayan promulgado casi 400 leyes estatales que dificultan, restringen o prohíben el aborto. En estos mismos años disminuyó el número de abortorios, aunque aquí sí se ven grandes diferencias entre estados. En Texas desaparecieron 25 y en otros estados más provida del Medio Oeste otras 33. Sin embargo, en estados como Nueva York o Nueva Jersey se crearon 59.
Durante ese periodo, la tasa de aborto se redujo en Ohio en un 27% y en Texas en un 30%, mientras que las más bajas del país se dieron en Wyoming, Dakota del Sur, Kentucky, Idaho y Missouri. Por su parte, las tasas más altas se produjeron en los estados de Nueva Jersey, Nueva York, Maryland y Florida, así como en el distrito de Columbia.
Este informe no tiene en cuenta las recientes leyes que durante los últimos meses se han ido aprobando en estados ya sea para restringir más el aborto, como las llamadas leyes del latido, u otras que quieren permitir abortar hasta el nacimiento del bebé.
Juan Robles, Actuall, 2019

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miércoles, 28 de agosto de 2019

Las presiones de lobbies para imponer el aborto en El Salvador



El Salvador, un país centroamericano de tradición católica, con 6 millones de habitantes, es uno de los pocos países de Occidente que protege la vida de todos los bebés en todas sus fases, en la gestación y después de ella. Tiene leyes que castigan a quien practique abortos y también a quien practique infanticidios después del parto.

A veces se dan casos judicialmente dudosos cuando una mujer da a luz lejos del hospital, sin testigos, y declara que el bebé nació muerto. Pero ¿nació muerto, murió de forma natural y no querida después del parto, o se le mató, quizá por desatención provocada?

En un país menos pobre que El Salvador, con partos en hospitales, no habría dudas. Chile tuvo durante décadas una ley que prohibía todo aborto pero al tener un sistema de salud moderno y eficaz no se daban casos así: las mujeres daban a luz con médicos.

El caso de Evelyn Hernández

Ahora es noticia el caso de Evelyn Hernández: dio a luz en 2016 en su vivienda, un pariente la llevó después al Hospital Nacional del municipio de Cojutepeque. El bebé estaba muerto. Un médico informó a las autoridades. Evelyn había quedado embarazada de ese bebé en una violación. ¿Lo había matado al nacer?

La defensa asegura que Evelyn ni siquiera sabía que estaba embarazada y que de hecho quedó inconsciente durante el parto. El diario El País lo resume así: "Sintió dolores abdominales y fue a la letrina de su casa, donde sufrió una hemorragia y se desmayó. Había sufrido abusos sexuales durante meses, pero nunca denunció a su violador porque la había amenazado con matar a su madre. Tampoco sabía que estaba encinta, por lo que su defensa alega que ella había tenido un embarazo asintomático".

Un primer juicio dictaminó que Evelyn había causado la muerte del bebé. Pero en 2018 la Corte Suprema del país centroamericano anuló la sentencia y ordenó repetir el juicio. Ahora una autopsia practicada al bebé (tenía 8 semanas de gestación) estableció que falleció a causa de una “neumonía aspirativa”. No quedó demostrada ninguna acción o inacción de la mujer contra el bebé. Por primera vez, un segundo juicio refuta los resultados de un juicio anterior por un caso de infanticidio perinatal.
La abogada de Evelyn, Bertha de León, declaró que según el juez "no había forma de comprobar el delito y por eso la absolvió; y ha dicho que fue un parto complicado, como el de muchas de las mujeres que aún están presas por el delito de homicidio".

Aunque las entidades abortistas quieren usar el caso para legalizar el aborto, el aborto no tiene nada que ver con el caso. Fue un caso -dice la justicia- de parto complicado en el que un bebé muere por causas naturales.

La ley no castiga, evidentemente, el aborto espontáneo

Desde hace meses, muchos medios de comunicación dicen que en El Salvador se encarcela a mujeres por haber tenido abortos espontáneos. Evidentemente, no hay ninguna ley en el país que penalice los abortos espontáneos: como en casi cualquier país, se penaliza el infanticidio de bebés ya nacidos. Además, está prohibido el aborto provocado.

El Colegio Médico de El Salvador (colegiomedico.org.sv) respondió a la campaña abortista con un comunicado el 13 de abril de 2018 pidiendo “desmontar la campaña mediática de desinformación” a favor del aborto.

El Colegio Médico recordaba lo que enseña la ciencia médica: “El inicio de la vida humana es una realidad científicamente probada, el tema no es metafísico, filosófico, ni ideológico, el fundamento es biológico”.

Manifestación pro-aborto en El Salvador: ricos lobbies internacionales abortistas y feministas realizan una campaña constante desde hace años para imponer el aborto en este pequeño país de tradición católica, y usan todo tipo de casos extremos, incluso no relacionados, como el de Evelyn.
Contra el supuesto "aborto terapéutico", los médicos explicaban: “no existe una situación, en la práctica médica actual, donde la vida humana deba ser intencionalmente destruida por medio del aborto con el propósito de salvar la vida de la madre. Un médico deberá hacer todo lo posible para salvar la vida de ambos, jamás debe intentar la muerte directa de alguno de ellos”.  Añadían: “No existe indicación técnica alguna, para determinar que un aborto sea terapéutico”.

(Cabe explicar que los abortistas suelen mencionar casos extremos como los embarazos ectópicos, pero la mitad se resuelven por sí solos y al resto se puede responder, en buena ética con la salpingectomía, que quita el tejido dañado de la trompa de Falopio; no es necesario legalizar el aborto para atender estos casos; ver este análisis).

El Colegio Médico recordaba que en la Constitución salvadoreña desde su concepción el ser humano “es sujeto del derecho absoluto de la vida, la cual está protegida constitucionalmente”.

Las manipulaciones en prensa de algunos casos concretos: "las 17"

El Colegio Médico de El Salvador denuncia las campañas abortistas que manipulan “conceptos y datos”.
“Por ejemplo: Caso de las 17, en el cual que ninguno es aborto, como se intenta hacer creer o el encarcelamiento de madres con abortos espontáneos, provocando incertidumbre en las madres etc. creando además, una campaña de desprestigio internacional a El Salvador con información falsa, para generar mayor presión internacional”, expresó la institución.

En un análisis de Aciprensa en 2014, la presidenta de la Fundación Sí a la Vida en El Salvador, Julia Regina de Cardenal, señaló que “las 17” son “mujeres condenadas por homicidio agravado”. 
Explicó que los abortistas han buscado casos desde el año 2000 –pues en 1999 se ratificó la reforma constitucional que defiende la vida desde la concepción–, en los que mujeres fueran encarceladas “por problemas supuestamente ‘relacionados con embarazo”’.

“Están manipulando estos 17 casos argumentando que desde que se cambió la legislación supuestamente hay persecución de mujeres y que a estas les han dado 30 a 40 años ‘injustamente’ porque dicen que tuvieron ‘complicaciones obstétricas’ y ‘abortos espontáneos’".
La portavoz provida señalaba que "el aborto espontáneo no es delito en ninguna parte del mundo y lo que se ha demostrado hasta con fotos [en diversos juicios] es que los bebés nacieron y fueron asesinados de la forma más cruel: estrangulados, apedreados, acuchillados, etc.”.

Sara Larín, coordinadora general del Movimiento VIDA SV de El Salvador, explicó en 2014 que “el lobby pro aborto no encontró mujeres procesadas por el delito de aborto en las cárceles de El Salvador, por lo que decidieron escoger 17 casos de mujeres pobres que asesinaron a sus hijos recién nacidos inmediatamente después del parto”, indicó.
Los presentaron "ante la opinión pública como 17 casos de ‘abortos espontáneos’ y ‘complicaciones obstétricas’.

En julio de 2014 “los movimientos pro-vida hemos averiguado quiénes son y cómo fueron los 17 casos. Hemos descubierto que en realidad el 100 por ciento de los casos nunca se trataron de presunto delito de aborto, sino de condenas firmes por infanticidio, es decir homicidio y agravado por tratarse de sus propios hijos”.

Exhortar a los médicos a defender la vida de todos
Ahora, en 2019, con la medicina moderna que permite cuidados prenatales inimaginables cuando muchos países aprobaron el aborto en los años 60 y 70, el Colegio de Médicos de El Salvador exhorta a los médicos a no participar en acciones que van en contra de la ley y la ética: “Se debe unir la Medicina, la Ética y el Derecho, ya que buscan el mismo fin: la promoción del respeto a la vida humana y de los derechos fundamentales, resguardando los valores contenidos en una relación interpersonal entre la mujer con embarazo complejo, el embrión y el médico; y siempre, asegurar los derechos de los más vulnerables, la mujer y el embrión, sin olvidarse de los deberes de todos para con ellos".

P.J.G./ReL 2019

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martes, 27 de agosto de 2019

Trump retira fondos federales destinados a Planned Parenthood






El presidente norteamericano Donald Trump ha anunciado oficialmente que dejará de financiar a la primera multinacional del aborto, Planned Parenthood, con los fondos federales que llevaba recibiendo a través del Programa Título X, 60 millones de dólares anuales.
La Administración del presidente Trump ha aprobado una nueva norma que exige a Planned Parenthood segregar sus servicios de salud reproductiva legítima de su negocio como proveedora de abortos provocados si quiere seguir recibiendo fondos del Programa del Título X sobre Salud Pública, aprobado por el presidente Richard Nixon en 1970. La multinacional del aborto se ha negado a hacerlo, con lo que perderá 60 millones de dólares anuales aportados por el contribuyente norteamericano.
El Tribunal de Apelación del Noveno Circuito de Estados Unidos ha rechazado una solicitud de más de una veintena de estados, Planned Parenthood y la Asociación Médica Americana para bloquear la nueva normativa que los abortistas se niegan a acatar.
Los fondos del Título X están pensados para que los ciudadanos con escasos recursos reciban servicios sanitarios, algunos de los cuales los proporciona Planned Parenthood (PP). Aunque el dinero de los impuestos no puede servir para financiar directamente abortos.

InfoV. 2019

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lunes, 12 de agosto de 2019

Hollywood responde en contra de la creciente mayoría ProVida en Estados Unidos




Dispara la presencia del aborto en series y películas: «Cuanto más lo normalicemos, mejor»

 El año 2019 cerrará con un récord de presencia del aborto en películas y series de televisión, en general en un contexto favorable o tendente a su normalización. No se trata de una casualidad o de una consecuencia de la propia normalización del aborto en la sociedad, sino de un incremento reactivo al lento viraje de la opinión pública estadounidense a favor de la vida.
Así se desprende de la información recogida por un portal sobre "salud reproductiva" de la Universidad de California en San Francisco, Ansirh [Advancing New Standards in Reproductive Health], que incluye una base de datos sobre presencia del aborto en la pequeña y gran pantalla. En la base se recogen todas aquellas producciones "en las que un personaje aborta o desvela que abortó en el pasado", pero no aquellas en las que se trató de un mero propósito no verificado, ya fuese por un cambio de opinión, o porque antes del aborto provocado, tuvo lugar un aborto espontáneo.
Así, yéndonos a los extremos del periodo considerado -toda la historia del cine-, figuran en ella desde “¿Dónde están mis hijos?”, interpretada en 1916 por Tyrone Power Sr (padre del mítico protagonista de “El cisne negro” y abuelo de la cantante Romina Power) en la que un hombre descubre que su esposa ha estado matando sistemáticamente a sus hijos antes de nacer, a “Unplanned”, el triunfante biopic sobre Abby Johnson actualmente en cartelera.
Los datos recogidos no ofrecen duda: el aborto en Hollywood es residual hasta principios de los años 60 (veinte apariciones entre 1916 y 1961), empieza a despuntar desde entonces y hasta los años 80, y a partir de entonces su presencia en las diferentes producciones se va disparando: crece un 87,5% de los 80 a los 90, un 71,7% de los 90 a la primera década del siglo XXI, y un 105,1% en esta década, a la que faltan aún cinco meses y medio por terminar.
En la actual década el incremento es notable: de las 62 presencias en los cinco primeros años a las 100 en la segunda mitad del decenio hay un crecimiento del 61,3%.
Coincide con las cifras recogidas por Gallup sobre el cambio de opinión sobre el aborto en Estados Unidos. A finales de la década pasada las personas que se identifican como provida [pro-life] superaron por primera vez a los que se identifican como pro-aborto [pro-choice], sin que a partir de entonces haya una mayoría clara.
Hay que tener en cuenta además que el aborto sin restricciones, que es la situación legal en Estados Unidos a raíz de la sentencia Roe vs Wade de 1973, ha sido siempre ampliamente minoritaria en el país, y responde solo a la capacidad de presión de las élites intelectuales y mediáticas de izquierdas y de la industria del aborto, que financia activamente el Partido Demócrata. En efecto, los partidarios de restringir el aborto en todos los casos, más los partidarios de permitirlo solo en algunos casos, han sumado siempre en torno al 70% de la población.
En 2019, solo un 25% de los estadounidenses comparte la actual regulación legal del aborto, de permitirlo en todos los casos y momentos. Un 21% es totalmente contrario, y un 53% es partidario solo en algunos casos. Fuente: Gallup.
A lo largo de la última década, esa mayoría social ha ido poco a poco imponiéndose e introduciendo en numerosos estados leyes provida eficaces, hasta llegar al triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016, cuando en el último debate forzó a Hillary Clinton (generosamente financiada por Planned Parenthood) proclamarse partidaria del aborto hasta el mismo momento del nacimiento), algo profundamente impopular en Estados Unidos, más ahora, cuando es posible conocer a través de la red la extrema crueldad de ese acto.
Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha cortado la financiación pública federal del aborto, ha impulsado políticas provida y ha nombrado dos jueces provida para el Tribunal Supremo, Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, preparando lo que en un futuro podría ser una reversión de Roe vs Wade.
La industria del cine y la televisión ha reaccionado multiplicando la presencia del aborto en series y películas –así como ha hecho con la homosexualidad-para normalizarlo en la opinión pública.
El dato de 2019 es una proyección de las 18 presencias del aborto en lo que va de año por las 15 del año pasado. Según declaró a The New York Times una de las responsables de la base de datos, Gretchen Sisson, "definitivamente estamos viendo más escenas del tipo 'Estoy embarazada, no quiero estarlo, voy a abortar', y va a crecer en 2019", donde ya contabiliza 21 referencias a abortar sin sentimiento de culpa, "algo que habría sido impensable hace una década".
Y no sucede por casualidad: "Cuanto más normalicemos el aborto, especialmente ahora, mejor", afirma Lindy West, una de las creadoras de la comedia Shrill, en uno de cuyos episodios la protagonista acude a un abortorio y mata a su hijo. "El aborto es super-común y super-normal y la gente lo está haciendo continuamente y a la mayoría le lleva un minuto". Trivializar es la consigna: películas y series, el instrumento. "Especialmente ahora", toda una confesión.

Carmelo López-Arias / ReL  2019

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viernes, 12 de julio de 2019

Viene con malformación, sus padres optaron por amar


"El bebé viene con una malformación muy grave. ¿Quieres abortar?", les soltó su ginecólogo en Madrid. E insistió: “Interrumpid el embarazo, es sencillo, venís mañana y en media horita está hecho”.
Pablo y Marie, jóvenes padres noveles en Madrid, esperando su primer bebé, quedaron helados. Pero no cedieron.
"Comenzamos a ir a misa más días buscando, supongo, milagros y explicaciones. Enseguida vimos que no estábamos solos, todo el mundo se volcó por ayudarnos, y vimos algo de luz en esos momentos tan oscuros. La Clínica Universidad de Navarra (1) se convirtió en nuestro nuevo hospital. La razón: muy sencilla, sabíamos que aceptarían nuestra decisión de no abortar", escriben en su testimonio. Poder ser acogidos en un entorno provida era muy distinto a luchar contra una cultura médica hostil, que presiona para matar.
Este el testimonio del misterio de la vida y de la muerte, que abraza al bebé vulnerable con amor y lo despide con amor, pero sin matar. Porque, como explica Pablo, "no es lo mismo morir a manos de la madre (abortando) que morir en los brazos de la madre". 
***
Los brazos de una madre
Hay momentos en la vida que no se olvidan. Buenos o malos, estos momentos, nos hacen crecer, aprender y forjan nuestra forma de ser. En muchas ocasiones ocurren «de repente» y nos cogen de improviso pero, en otras ocasiones, se ven venir.
Nos casamos hace más de un año, en concreto el 28 de abril de 2018, y desde el primer momento, quisimos hacer crecer nuestra familia. A los pocos meses la gran noticia llegó a nuestra pequeña familia, un bebé estaba en camino. Fecha prevista de parto -17 de junio de 2019- día en el que nos convertiríamos en padres.
Las semanas comenzaron a correr y digo correr porque literalmente se nos pasaban volando. La primera vez que vimos al bebé fue a las 11 semanas y nos impactó, desde el primer segundo, cuanta vida había en tan poco bebé (4,3cm). Se veían sus piernas, brazos y su cabecita. El corazón latía a mil por hora. Estaba claro, el bebé disfrutaba de la vida desde el primer segundo. Todo iba viento en popa.
El tiempo siguió corriendo al ritmo que la tripa crecía. La vida seguía adelante y ya esperábamos que llegara la semana 20 para conocer el sexo de nuestro bebé. Mientras tanto mi mujer, Marie, ya echaba de menos el sushi, el Mcdonald’s, el fuet, el jamón, el queso brie, el salmón, el vino…, y mil cosas más que os escribiría, pero se me agotaría el espacio. Viendo lo que nos venía comencé a ahorrar y no me refiero solamente por el bebé, sino por la lista de caprichos que tenía mi mujer.
Llegó el gran día, íbamos a conocer el sexo de nuestro bebé y, como no podía ser de otra manera, cada uno tenía sus preferencias aunque ambos coincidíamos en que lo más importante era que el bebé viniera completamente sano.
A los pocos minutos de comenzar la ecografía supimos que algo no iba bien. El doctor se centró en una zona concreta demasiado tiempo. La inseguridad se apoderó de nosotros y lanzamos un pequeño rezo al cielo (en bajito) para que no fuera nada grave. El doctor, que había estado en silencio sepulcral todo el tiempo, decidió hablar y dirigiéndose solo a mi mujer, como si yo, el padre, no existiera, lanzó la bomba. Palabras del ginecólogo: “Marie, el bebé viene con una malformación muy grave. ¿Quieres abortar?"
No deseo entrar a valorar el don, tan indiscutible, del tacto con el que formuló esas palabras. Hasta un burro lo hubiese hecho mejor… Nos quedamos callados, fríos, sin parpadear, tratando de rebobinar esa escena como si de una película se tratara.
Lo primero que le dije, tras unos segundos de lapso, aunque al parecer el padre no tiene ni voz ni voto, es que no queríamos abortar.
Mi mujer, destrozada, decidió desconectar mientras el doctor, explicaba el problema reiterando una y otra vez que lo mejor era abortar. “Interrumpid el embarazo, es sencillo, venís mañana y en media horita está hecho”
Nuestro bebé sufría de anencefalia lo que significa, en español entendible, que hay una parte del cráneo que no se ha terminado de formar. Posibilidades de vivir durante el embarazo, muchas; posibilidad de morir durante el parto, de un 40% a un 60%; posibilidades de vivir tras el parto suponiendo que nace vivo, 0,00%.
Como es lógico, nada más salir de la consulta nos pusimos a llorar, por cierto, sin conocer aún el sexo de nuestro bebé. No aceptamos lo que ocurría, no estábamos dispuestos a rendirnos de ninguna manera.
Cogimos el coche, necesitábamos una segunda opinión, quizás hubiera sido solo una pesadilla y necesitábamos despertarnos. Tres horas más tarde estábamos en Burgos, ciudad en la que trabaja mi padre como médico donde nos confirmaron la malformación.
Un día triste, sin celebraciones ni sonrisas, únicamente… impotencia, por no poder hacer nada, me ardía la sangre. Lo bonito, saber que era una niña, a la que pusimos el nombre de Elena.
El tiempo, las semanas que hasta el momento había pasado volando se volvieron en nuestra contra. Una incesante cuenta atrás que, cuando terminara, nos convertiría en el matrimonio más infeliz del mundo.
En esos momentos tan duros es cuando más me acordé de Dios, y no precisamente para bien. Sin embargo, nos acercó más a Él y comenzamos a ir a misa más días buscando, supongo, milagros y explicaciones.
Enseguida vimos que no estábamos solos, todo el mundo se volcó por ayudarnos, y vimos algo de luz en esos momentos tan oscuros.
La Clínica Universidad de Navarra (1) se convirtió en nuestro nuevo hospital. La razón, muy sencilla, sabíamos que aceptarían nuestra decisión de no abortar. El primer día de visita, y cansados de hospitales, llegamos, como es normal, sin pena ni gloria, cansados de escuchar lo mismo una y otra vez.
La doctora, una persona con una gran sonrisa y que rebosaba vitalidad cambió nuestras vidas. Nos enseñó a ver, ver que el poco tiempo que íbamos a tener con nuestra hija, podría ser, el momento más feliz de nuestras vidas.
Me hizo entender que Elena podría tener una vida larga. ¿Pero, cómo?, me pregunté. "El tiempo… nadie lo ve, pero todos sabemos que existe. Si en vez medirlo cronológicamente, lo medimos en amor mira qué vida más larga y plena va a tener Elena, tu hija".
Elena seguía creciendo y mi mujer ya comenzaba a estar realmente gorda. La fecha se aproximaba y los miedos crecían. Dado que Elena no quería dejar a su mamá, y que ya había pasado la fecha en la que mi mujer salía de cuentas, nos programaron el parto para el día 20 de junio.
Ingresaron a mi mujer el día 19 por la tarde, el parto sería largo. Para esos momentos solo habíamos pedido alguna cosita al Señor, entre otras, que estuvieran nuestras familias al completo, que pudiera bautizar a Elena y que nos ayudara a llevar con fe lo que fuera a pasar. Parece sencillo juntar a la familia, pero mi mujer forma parte de una familia de 6 hermanos (que además viven en Bélgica) y yo de una familia de 10 hermanos. Juntar a tanta gente en Madrid no es sencillo, pero como no podía ser de otra manera, Dios nos debía algún que otro favor, así que la familia estuvo presente al completo desde el día 20 a primera hora.
Las contracciones comenzaron sobre las 7:45 de la mañana con ayuda de la oxitocina que los médicos comenzaron a suministrar a mi mujer. Tras 9 horas de dolores Marie pidió la epidural. Transcurridas más de 12 horas desde el comienzo la dilatación no era suficiente, 1 cm. Estaba claro, sería necesario hacer una cesárea.
En estos casos no dejan entrar al marido al quirófano por lo que pedí a la doctora que bautizara a Elena nada más nacer. Con la sonrisa que le distingue me miró y me dijo. ”Pablo, tú vas a entrar al quirófano y la bautizarás tú mismo”. Dicho esto a las 20:20 entré junto a mi mujer al quirófano y a las 20:40 Elena nació. No os engañaré, Elena era guapísima, y de la felicidad, se me olvidó bautizarla. Durante unos minutos, me quedé mirándola con una gran sonrisa, hasta que me acordé de que tenía que bautizarla. La bauticé dos veces por si Dios no me había escuchado del todo bien.
Mi mujer, mientras tanto, seguía en plena operación, por lo que me senté a su lado. En cuanto vio a Elena se le quitaron todos los miedos, y la felicidad le invadió. A partir de ese momento, los médicos trabajaron con más presión aún, ya que Marie no dejaba de decir que quería terminar para coger a Elena.
Las siguientes horas fueron las mejores de nuestra vida. Todo el sufrimiento había valido la pena por ver a Elena, por darle nuestro amor, y por presentársela a toda nuestra familia.
Tras dos horas y once minutos Elena murió en brazos de su madre sintiéndose querida y habiendo llegado a muchos más corazones de los que se pudiera imaginar.
La vida siempre se merece una oportunidad. Volveríamos a vivir todo solo por ver a Elena un segundo más. No es lo mismo morir a manos de la madre (abortando) que morir en los brazos de la madre. De verdad, vale la pena sufrir por lo que quieres.
Por supuesto mi mujer tuvo el sushi que tanto deseó y ya vuelve a beber…
Como dice mi hermana pequeña: "Soy la única de mi clase que es tía de una santa" a lo que añado "no hay más orgullo que tener una hija santa".

Jóvenes Católicos / ReL. 2019

(1)    Clínica Universidad de Navarra en Madrid está ubicada en el nuevo campus urbano de la Universidad de Navarra en Madrid, situado en el este de la capital, en el kilómetro 7 de la A2, entre la Avenida América-A2, el Puente Felipe Juvara y la calle del Marquesado de Santa Marta. https://www.cun.es/sede-madrid

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Miles de ProVida irlandeses se manifiestan en Dublín para anular la ley del aborto



En un referéndum de 2018, más del 66% de los irlandeses revocaron las protecciones constitucionales en favor del no nacido

Aproximadamente 10.000 defensores irlandeses pro-vida asistieron a la primera manifestación y marcha pro-vida importante, en Irlanda, desde que el país implementó una legislación de aborto permisiva.
La marcha del 6 de julio comenzó en la plaza Parnell de Dublín y terminó en la Customs House, donde tuvo lugar la All-Ireland Rally for Life.
“El tema de la manifestación fue un llamado a ‘Stand For Life’ (“mantente por la vida”, en castellano), porque ningún voto, ninguna legislación, ningún referéndum puede hacer que el aborto sea algo correcto”, dijo el 6 de julio el comité organizador de la manifestación. “Estuvimos encantados de ver a personas de todas las edades y de todos los ámbitos de la vida respondiendo a esa llamada”.
El evento fue organizado por Life Institute, Precious Life y Youth Defense con el apoyo de más de 30 grupos locales pro-vida.
La constitución de la República de Irlanda fue enmendada en un referéndum nacional de 1983 para agregar una disposición pro vida, la Octava Enmienda, que reconoce el derecho a la vida del bebé por nacer como igual al derecho de la madre a la vida. Cerca del 67% de los votantes irlandeses aprobaron aquella enmienda.

Se votó en favor del aborto en 2018

En un referéndum del 25 de mayo de 2018, más del 66% de los votantes irlandeses revocaron estas protecciones. Los legisladores irlandeses promulgaron una legislación que permitía el aborto legal en lo que había sido durante mucho tiempo un bastión pro vida.
Niamh Uí Bhriain, portavoz del Life Institute, dijo en la reunión del 6 de julio que los activistas pro-vida “anularán lo ocurrido en mayo pasado”, y agregó que “es posible que hayamos perdido el octavo referéndum, pero no hemos sido derrotados”, dijo el organismo estatal.
El arzobispo Eamon Martin de Armagh, el Primado de toda Irlanda, dijo a los medios de comunicación en la concentración que quería “estar en solidaridad” con aquellos que creen que el embarazo significa lidiar con dos vidas: “la vida de una madre y su hijo por nacer, y ambos en necesidad de amor, respeto y protección “.
“Marcho hoy porque creo que sigue siendo tan importante como siempre afirmar la santidad de toda vida humana. La toma directa e intencional de la vida de cualquier ser humano inocente siempre es gravemente errónea: debemos evitar volvernos insensibles al valor de cada vida humana “, dijo el Arzobispo Martin, según EWTN Irlanda.
Las leyes de la República de Irlanda ahora permiten que los médicos realicen abortos hasta las nueve semanas de embarazo. Los hospitales tienen permitido realizar abortos hasta 12 semanas.
Después de 12 semanas, los abortos se pueden realizar en “circunstancias excepcionales”. La mayoría de los abortos se realizarán de forma gratuita para las mujeres, con el estado cubriendo los costos. Además, las menores pueden obtener abortos sin permiso de los padres. E Irlanda se inscribió así entre los países miembros de la Cultura de la Muerte, ojalá recapacite y sea realmente de avanzada, como lo es ser ProVida.

ForumL. 2019

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miércoles, 3 de julio de 2019

Viendo el Aborto


«Unplanned», la historia de la desgarradora transición de Abby Johnson de directora de una clínica de Planned Parenthood a opositora al aborto, ha demostrado ser una película sorprendentemente popular.

Nos encontramos en un punto crucial del gran debate moral sobre el aborto en Estados Unidos, no porque hayan surgido nuevos argumentos, sino porque se han aprobado leyes tan impresionantes en su barbarie, y una película tan visceral en su presentación de la realidad del aborto ha encontrado una amplia audiencia. Como nos recordó John Henry Newman, el asentimiento a una proposición rara vez es cuestión de aceptar la demostración racional por sí sola; en cambio, a menudo tiene que ver con la acumulación de argumentos, imágenes, impresiones, experiencias y testimonios.

Los protocolos legales vigentes en Nueva York, Delaware y otros estados que permiten la matanza de un niño en el útero en cualquier momento de su gestación de nueve meses (y de hecho, en la clínica o en la mesa del hospital, en caso de que el niño sobreviva al aborto por algún milagro) han repugnado a gran parte del país. Y han permitido que la gente vea, en términos inequívocamente claros, todas las implicaciones de la retorcida ideología «proelección». Si una madre decide llevar a término a su hijo y que éste nazca, ese niño es, de alguna manera, por esa elección, sujeto de la dignidad y digno de la plena protección de la ley; y si una madre decide lo contrario, incluso un recién nacido que lucha por respirar en una mesa de operaciones, puede ser asesinado y desechado como si fuera basura. Afuera la biología y la metafísica: nuestras decisiones subjetivas determinan la realidad, y el resultado es un infanticidio sancionado por el estado. Tan obviamente dementes, tan claramente peligrosas, tan inequívocamente malvadas son estas leyes que están haciendo que muchas personas reconsideren su posición sobre el aborto.

Unplanned, la historia de la desgarradora transición de Abby Johnson de directora de una clínica de Planned Parenthood a opositora al aborto, ha demostrado ser una película sorprendentemente popular, a pesar de su tema bastante sombrío y a pesar de la considerable oposición institucional. Como muchos han señalado, la Sra. Johnson está desempeñando un papel análogo al que desempeñó Harriet Beecher Stowe en el siglo XIX. Aunque en ese momento había muchos argumentos a ambos lados del debate sobre la esclavitud, muchos defensores de la esclavitud se sometieron a una conversión al abolicionismo, no a causa de manifestaciones racionales, sino precisamente por la influencia de la vívida presentación de Stowe de la realidad concreta de la esclavitud en la Cabaña del tío Tom. Por lo tanto, hoy en día, los argumentos y lemas relacionados con ambos lados de la controversia del aborto son bien conocidos, y la mayoría de las personas parecen más o menos encerradas en sus respectivos campos. Pero Unplanned no argumenta, sino que muestra. El «aborto» se convierte, por consiguiente, no en un asunto abstracto, sino en un hecho real y sangriento.

La película comienza con el acontecimiento que resultó decisivo para la propia Abby Johnson. Como directora y administradora de una clínica de Planned Parenthood, sin duda estaba al tanto de lo que estaba sucediendo en las instalaciones, pero rara vez había estado involucrada en un aborto real. Una tarde, la llamaron a la sala de operaciones y le pidieron que sostuviera el dispositivo que permitía al médico ver la imagen de ultrasonido del niño en el útero.

Mientras el médico realizaba su trabajo, Abby pudo ver claramente al niño descansando cómodamente y luego reaccionando violentamente al insertarse un dispositivo de succión en el útero. Para su horror, entonces vio un pequeño brazo chupado, sólo para reaparecer, momentos después, como una sopa ensangrentada en un catéter junto a ella. Mientras observaba, incapaz de apartar los ojos de la horrible visión, vio al bebé gravemente herido seguir evadiendo el aparato, hasta que una pierna desapareció, luego otro brazo, y finalmente la cabeza del bebé. Y de nuevo, los restos del niño vivo surgieron como una masa informe en el catéter. Con eso, salió corriendo de la habitación, vomitó en el baño y decidió disociarse para siempre de Planned Parenthood. La película deja en claro que ella había escuchado argumentos en contra del aborto toda su vida, ya que sus padres y su esposo estaban ardiente y vocalmente a favor de la vida, pero ella tomó la decisión después de ver lo que significaba terminar con la vida de un niño por nacer. Su esperanza, obviamente, es que su película tenga un efecto similar en muchos otros.

Una de las escenas más memorables de Unplanned es una pequeña fiesta que tuvo lugar en la clínica fuera del horario de apertura. Resulta que Abby estaba embarazada, y sus colegas, todas mujeres, se reunieron para darle un baby shower. Salieron los globos, los regalos atentos, los abrazos alentadores, todo con la intención de mostrar su alegría por el nacimiento de un nuevo bebé. Pero entonces nos damos cuenta de que estas profesionales médicas, estas buenas amigas de Abby, han pasado todo el día matando a los bebés de otras mujeres. De hecho, la sangre de esos procedimientos está en sus zapatos y uniformes médicos. ¿Cómo es posible esta escena? La condición para su posibilidad es la ideología lunática de la «elección» mencionada anteriormente: si el bebé es deseado, hagamos una fiesta; si el bebé no es deseado, mátenlo y arrojen sus restos en un basurero. Los defensores del derecho a decidir deben saber que esta es la implicación de su filosofía, pero Unplanned les hace verla.

En 1850, muchas personas buenas y reflexivas defendían la institución de la esclavitud. Ahora, sólo los locos lo harían. En 2019, muchas personas supuestamente “decentes” y “reflexivas” defienden la posición proelección. Uno sólo puede esperar que estas leyes recientes, y esta película visceralmente perturbadora, aceleren el día en que sólo los locos la defenderán.

Mons. Robert Barron – InfoC./19

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Abortó dos veces y participó en varios más, pero fue una ecografía la que abrió sus ojos a la verdad



Leslie Dean realiza ahora ecografías a mujeres que se plantean abortar, y al igual que le ocurrió a ella muchas se sorprenden al escuchar el latido de su bebé

Leslie Dean es activista a favor de la vida y una de las coordinadoras de “Silent No More's Awareness Campaign”, que conciencia sobre la realidad del aborto. Y lo hace con convicción pues ella misma en el pasado fue víctima de las graves consecuencias de acabar con la vida de un hijo. Abortó no una vez sino dos, pero además siendo enfermera participó en varios más observando en primera persona como algunos de estos bebés nacían vivos y eran arrojados a la basura hasta que morían.

Fue Dios el que salió a su encuentro para sanar sus graves heridas y ahora ella intenta a través de su propia experiencia evitar que otras mujeres caigan en los mismos errores que cometió de joven.

En un artículo que firma en The Daily Signal, Leslie explica por qué apoya la ley provida que ha aprobado el estado de Alabama y que prohíbe el aborto en cualquier etapa del embarazo, excepto si la vida de la madre corre peligro.

Un pasado abortista

“Mis dos abortos habrían sido ilegales según la nueva ley de Alabama”, afirma Leslie, que además señala que ha recorrido “un largo camino para llegar a esta posición”. Esta mujer cuenta que de joven fue proabortista y recuerda cómo en 1972 se unió a una marcha a la salida del instituto para protestar por el veto que se había hecho a Planned Parenthood para dar una charla en su escuela.

Pero su verdadero contacto con el aborto se produjo poco antes de recibir su título de Enfermería. Hacía prácticas en un hospital de Maryland y en el turno de noche le pidieron que ayudara a un médico cuando de repente se encontró con que estaban realizando abortos en el segundo trimestre del embarazo.

“Había tres mujeres allí: todas habían recibido inyecciones de solución salina en el útero y luego se las había puesto oxitocina para estimular las contracciones”, recuerda ella. Acompañó sobre todo a una de estas chicas. Tenía 29 años y la noche anterior había encontrado a su esposo con otra mujer en la cama. Como venganza había decidido abortar pero diciéndole a él que había sido un aborto espontáneo provocado por el inmenso dolor que le había hecho pasar por su infidelidad.

El bebé arrojado aún vivo a un cubo

El bebé tenía 20 semanas, y el cuerpo del pequeño estaba muy quemado por la solución salina, pero aún estaba vivo. El médico levantó al bebé para ver si tenía la mirada fija, pero en ese momento la madre vio a su pequeño y empezó a gritar sin control: “Oh Dios mío, ¿qué he hecho?”. El doctor poco después dejó caer al bebé en un cubo. “Lo vi moviéndose y jadeando para respirar, y luego murió”, cuenta Leslie.

Tras acabar su turno llegó a su casa completamente enferma e indispuesta pues ocho meses antes ella estaba embarazada y había decidido con su esposo abortar para así acabar la carrera. Leslie relata que “ese matrimonio terminó, como suele ser el caso en las relaciones que involucran el aborto. Me volví a casar, tuve un hijo, y cuando pronto quedé embarazada de un segundo, mi esposo afirmó que no estaba listo y aborté nuevamente”.

En el segundo aborto ella asegura que luchó por seguir adelante con el embarazo pero él amenazó con dejarla y finalmente cedió. Cuando fue al abortorio tenía en su retina aquel aborto que presenció haciendo las prácticas de enfermería. Pero el médico le dijo que el bebé no tenía latido ni forma humana. Ya tranquilizada, practicó el aborto a esta mujer.

La verdad que muestra una ecografía

Sin embargo, dos años más tarde volvió a quedar embarazada, y esta vez su marido sí quería tener este hijo. “Me mostraron una ecografía de mi bebé de la misma etapa en la que aborté a los otros dos. Tenía brazos, piernas, un latido distinto (separado del mío), y sobre todo, se movía constantemente mientras lo observaba”, recuerda de aquel momento.

Entonces se dio cuenta de todo. Leslie afirma que “el horror que sentí cuando me di cuenta de que me habían mentido, no una, sino dos veces, y por diferentes médicos, fue abrumador. El arrepentimiento fue aplastante. Y la ira era inconmensurable”.

En aquel momento de tanto sufrimiento y pena, esta mujer encontró “el perdón cuando un querido amigo me presentó a Jesús. Encontré la curación en un grupo de recuperación post-aborto e hice el propósito de que no mentirían ni engañarían a otras mujeres como lo habían hecho conmigo”.

"¡No es mi cuerpo, es el suyo!"

Ahora es jefa de enfermería en un centro de embarazos y realiza ecografías a las pacientes que acuden a su clínica en busca de ayuda. “Diariamente veo la conmoción, y luego las lágrimas de las mujeres cuando se dan cuenta de que el niño al que iban a abortar está vivo y se mueve dentro de ellas”.

De hecho, nunca olvidará lo que le dijo una adolescente de 16 años que iba a abortar. Leslie consiguió que se hiciera una ecografía antes y entonces esta joven dijo: “¡El corazón del del bebé es mucho más rápido que el mío! ¡Tiene su propio latido, separado del mío! ¡No es mi cuerpo, es el suyo!”.

Por ello, Leslie está convencida de que “las mujeres necesitan saber la verdad” y “merecen tomar una decisión informada de algo tan importante. Merecen conocer los hechos y no los puntos a favor del aborto que están plagados de mentiras y engaños. Se merecen toda la verdad”.

Javier Lozano / ReL 28 mayo 2019

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domingo, 16 de junio de 2019

Obispos mexicanos se oponen a proyecto de ley que ampliaría acceso al aborto legal



En un mensaje de video, los obispos de la Provincia Eclesiástica pidieron a los legisladores que desecharan el proyecto de ley y alentaron a los ciudadanos a presionar a los legisladores para que voten «a favor de la vida».

Tres obispos expresaron su oposición a una ley que ampliaría la legalización del aborto en el estado de Hidalgo en México.
En un mensaje de video, los obispos de la Provincia Eclesiástica de Hidalgo pidieron a los legisladores que desecharan la ley y alentaron a los ciudadanos a presionar a los legisladores para que voten «a favor de la vida».
La ley que busca reformar el Código Penal de Hidalgo, fue presentada el 21 de marzo por los representantes Areli Miranda del Partido de la Revolución Democrática y Viridiana Aceves del Partido de Encuentro Social, junto con más de una docena de representantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.
En la propuesta legislativa, los representantes afirman que «el embrión no puede ser considerado una persona o un ser humano antes de que se concluya el primer trimestre de embarazo».
Actualmente, el aborto se despenaliza en Hidalgo en casos de violación hasta 90 días desde la concepción y en casos de grave peligro para la salud de la madre o «deformidades genéticas o congénitas graves» en el embrión.
La ley busca despenalizar el aborto durante el primer trimestre del embarazo. Además, la ley permitiría abortar hasta 6 meses de embarazo para menores de edad, personas discapacitadas y en casos de violación.
El obispo Juan Pedro Juárez Meléndez de Tula destacó que «la vida es un derecho fundamental e inalienable y es la base de todos los derechos humanos».
“A medida que se acerca el día para aprobar o no aprobar la ley, legalizar o no legalizar el aborto, le pedimos con respeto y esperanza a los ciudadanos miembros de la legislatura que voten a favor de la vida.”
«El aborto no tiene justificación», dijo Juárez. Lamentó que «durante más de 40 años, las ideologías y las grandes corporaciones han asediado a la vida y a la familia».
El obispo alentó a los sacerdotes en Hidalgo a «intensificar la evangelización y la catequesis en favor de la vida y en favor de la familia. En lo que hacemos o no hacemos, estamos jugando con el futuro de nuestro Hidalgo y el futuro de nuestro México».
El arzobispo Domingo Díaz Martínez, de Tulancingo, le dijo al gobernador de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, que la expansión del aborto no servirá para el bien común. «El aborto es un problema, no una solución», dijo. «Defender la vida es la base para promover el bien común».
El obispo José Hiraís Acosta Beltrán, de Huejutla, argumentó que «la gente de Hidalgo no está pidiendo esta ley, no necesita esta ley y no merece esta ley».
Pidió a los fieles que se pusieran en contacto con sus representantes electos y les pidieran que apoyen la vida.
También les pidió que oraran para que los legisladores votaran «a favor de la vida; El derecho de voluntad de la madre no puede ser usado en contra del derecho del niño a la vida».

THE CATHOLIC WORLD REPORT, InfoC. 2019
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Organizaciones provida promueven el boicot a Netflix por sus amenazas proabortistas contra Georgia



Después de que la compañía amenazara con dejar de rodar en el estado de Georgia (EE.UU) si se aplica una ley que impide abortar cuando se puede detectar el latido del corazón de un embrión humano.
 Ante la amenaza de Netflix, a la cual se añadió posteriormente una en el mismo sentido de la compañía Disney, se han puesto en marcha recogidas de firmas online pidiendo el boicot.
En el Reino Unido, más de 7.500 firmaron una petición distribuida por Right to Life UK alentando a los ciudadanos a cancelar sus suscripciones de Netflix. Una petición similar en los EE. UU. ha obtenido ya casi 25.000 firmas.
Clare McCarthy, portavoz de Right to Life UK, ha declarado: «Yo, junto con muchos otros, he cancelado hoy mi suscripción a Netflix. No puedo apoyar a una compañía que sé que está intentando activamente promover el aborto».
En Georgia, los defensores pro-vida han tomado posiciones similares. Carolyn García, líder provida del estado, ha dicho: «Georgia tiene valores pro vida, valores conservadores. No queremos que los valores de Hollywood tomen el control».
Aunque no es el único estado en los EE.UU. que está legislando para restringir el aborto, Georgia afronta una reacción agresiva por parte de la industria del entretenimiento al ser un estado en el que se ruedan muchas producciones para el cine y la televisión debido a sus lucrativos incentivos fiscales.
El gobernador de Georgia, Brian Kemp, mantiene su apoyo a la ley: «Me doy cuenta de que algunos pueden cuestionarla en un tribunal de justicia, pero nuestro trabajo es hacer lo correcto, no lo que es fácil ... Estamos llamados a ser fuertes y valientes. No retrocederemos. Siempre seguiremos luchando por la vida».

CH/InfoC. Junio 2019

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Hollywood quiere aborto porque quiere sexo sin consecuencias




Hace tiempo que Hollywood perdió la conexión con buena parte de los estadounidenses, y ésa es una de las razones por las que pocos se molestan en ver ese desfile anual de bombos mutuos  llamado “Gala de los Oscar”.
Si hay un punto que separa a Hollywood del resto de la nación es el aborto. No es difícil imaginar por qué: quienes trabajan en la industria del entretenimiento quieren sexo sin consecuencias, y eso significa que no haya hijos no deseados (y que no haya enfermedades de transmisión sexual). Por eso son tan vehementes en el tema del aborto.
No es exagerado decir que Hollywood está enamorado del aborto. ¿Cómo si no interpretar la obsesión que ha exhibido Tinseltown [Hollywood] ante las recientes leyes que restringen el aborto? Véase la reacción a la ley del “latido del corazón” aprobada en Georgia.
Encabezados por Bob Iger, presidente de Disney (Walt debe estar revolviéndose en su tumba), los grandes pensadores de Hollywood han cerrado filas: Netflix, Warner Media, CBS, Showtime, NBCUniversal, AMC Networks, Sony Pictures, STX y Viacom han dicho que recogerán sus cosas y se irán de Georgia si la ley se lleva a efecto. Actualmente reciben generosos incentivos fiscales por producir allí sus películas.
Lo que llena de ironía este asunto es que Hollywood contribuye poderosamente a una de las causas que están en la raíz del aborto: la promiscuidad. Concretando: el tipo de peaje sexual explícito que Hollywood produce –con el que ha estado erotizando la cultura durante décadas– contribuye a crear un entorno donde lo más probable es que hombres y mujeres abandonen todo control sobre sí mismos.
Hollywood niega toda relación de causa a efecto entre su peaje sexual y la promiscuidad. Pero no cuela. ¿Por qué, hace ya tiempo, Hollywood decidió no mostrar en las películas a gente fumando? Porque no querían crear un entorno que indujese a los jóvenes a fumar. No pueden defender ambas políticas a la vez.
Más ironía: Bob Iger, el mismo tipo que lidera la lucha contra Georgia, ha admitido que las películas que muestra actores fumando inducen a la gente a fumar. En 2007, dijo que Disney “colocará una advertencia en el DVD de cualquier futura película que muestre a alguien fumando. Además, colaboraremos con los dueños de las salas de cine para animarles a que pasen un anuncio contra el tabaco antes de la proyección de cualquiera de esas películas”.
Así que Hollywood no solo dejó de hacer películas que mostrasen a la gente fumando, sino que impulsó una campaña de concienciación contra el tabaco.
¿Imaginan qué pasaría si Hollywood dejase de hacer de hacer tantas películas saturadas de sexualidad y decidiese impulsar una campaña de concienciación contra la promiscuidad? Eso podría producir cambios en los comportamientos, uno de los cuales sería una disminución de la imprudencia sexual, que a su vez disminuiría la necesidad de optar por el aborto.
Bob Iger y sus colegas de Hollywood saben lo que está pasando, pero no tienen intención de hacer nada al respecto. Al revés, prefieren declararle la guerra a Georgia.

Bill Donohue (presidente de la Catholic League), en LifeNews / ReL. 2019, traducción de Carmelo López-Arias.

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lunes, 27 de mayo de 2019

Alabama, año cero



Sería absurdo, un día como hoy, que intentara informar o comentar primero de cualquier otro asunto. Alabama ha prohibido, en la práctica, el aborto provocado, en una iniciativa extraordinaria que podría señalar el principio del fin de la Cultura de la Muerte.

Vamos por partes. El problema del aborto en Estados Unidos no es meramente que se permita, sino que una sentencia del Tribunal Supremo en 1973, en el caso Roe vs Wade, que sentó jurisprudencia, determinó que el aborto provocado estaba protegido por la Constitución en un nebuloso ‘derecho a la privacidad’. La sentencia fue muy criticada desde el punto de vista técnico, jurídico, porque hacía decir a la carta magna americana lo que de ninguna manera decía, y de ahí derivó toda una escuela de interpretación que veía en ella un “texto vivo” lleno de “penumbras” que solo los jueces del Supremo podían dilucidar.

La consecuencia, naturalmente, fue convertir a los nueve jueces en una ‘junta’ no electa que puede revertir el resultado de cualquier decisión presidencial, parlamentaria o popular, como se demostró cuando hizo el mismo ‘truco’ con el matrimonio homosexual, que fue rechazado en referéndum por 31 Estados. El caso es que el aborto se convertía en intocable para cualquier poder, amparado por su condición de ‘derecho constitucional’, que solo el propio Supremo podía revertir. De ahí que se considere que el legado más importante que puede dejar un presidente en su paso por la Casa Blanca, cuando hay una vacante, es nombrar jueces para el augusto tribunal.

Del ‘derecho’ surgió una industria, un poderoso valedor, Planned Parenthood, que es la organización privada más favorecida por la ONU, un negocio con muchas derivadas e incontables intereses. Y siendo Estados Unidos el país más poderoso y culturalmente influyente de la tierra, la maquinaria abortista funcionando en todo el mundo a toda potencia parecía asegurada en un horizonte de futuro predecible.

Pero los provida no se rindieron jamás, y a pesar de ser ninguneados y ridiculizados por los medios, acosados por los abortistas, detenidos por la policía y atacados desde todos los ángulos, no cejaron y lograron que, poco a poco, milímetro a milímetro, la opinión pública -a años luz de la publicada- empezara a entender que el aborto estaba destrozando el alma de nuestras sociedades, anestesiándonos a nuevas aberraciones, y que en el futuro se verá probablemente como hoy contemplamos la esclavitud legal.

Así, y desde hace ya más de una década, los candidatos provida, en igualdad de condiciones, tienen más probabilidades de resultar elegidos que los partidarios del aborto. Pero nada de eso servía para cambiar nada esencial en el estado jurídico de la cuestión. Ni siquiera la llegada a la Casa Blanca del presidente más favorable a las tesis abolicionistas que ha tenido Estados Unidos en décadas, Donald Trump, que llegó a dirigirse a los participantes en la última y multitudinaria Marcha por la Vida en Washington, parecía capaz de alterar este estado de cosas.

La batalla parecía estar donde corresponde, en el Supremo, en el que Trump ha logrado meter a dos jueces y en el que los conservadores -probables provida, aunque nunca se sabe- serían mayoría tras el esperable retiro de la juez Ginsburg si Trump sigue en la Casa Blanca para proponer sustituto.

Y entonces llega la Ley de Protección de la Vida Humana (Human Life Protection Act), aprobada por el congreso estatal por 74 votos contra tres, y todo se da la vuelta. La ley tipifica como delito realizar abortos, penado con diez años de cárcel, aunque la madre no sería castigada.

Lo que se espera, naturalmente, es que la ley se recurra al Supremo, ya que supuestamente vulnera un derecho constitucional, dando al alto tribunal una oportunidad de revertir el precedente judicial de Roe vs Wade.

Y ahora empieza la verdadera batalla, porque todos los grandes poderes de este mundo van a usar su potencia de tiro contra esta tendencia. Porque el aborto no es una medida más de la Cultura de la Muerte: es su eje, su núcleo, su tesoro más preciado; como decían las Femen que asaltaron el Congreso español, es su “sacramento”. Temen, no sin razón, que si acaba el régimen de terror y muerte que supone el aborto legal, toda su funesta obra estará en peligro. Temen que la gente abra los ojos y se horrorice en nombre de todos esos inocentes masacrados legalmente, con el beneplácito de las autoridades legítimas, con la intervención de una profesión que existe para salvar vidas y convertido en un formidable negocio de muerte.

Por Carlos Esteban | InfoV., 2019

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Condenan al médico argentino denunciado por una diputada tras no realizar un aborto y salvar al bebé




 El médico argentino Leandro Rodríguez Lastra fue denunciado por una diputada al no realizar un aborto una joven de 19 años embarazada de 23 semanas y finalmente la Justicia le ha declarado culpable por un delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. La pena puede ser de hasta dos años de prisión e inhabilitación para ejercer la medicina.
El bebé finalmente fue salvado, nació y ahora tiene dos años. Su madre le dio en adopción. Una de las claves del caso es que la mujer nunca denunció al médico, sino que se dejó asesorar y finalmente dio a luz. Fue la diputada abortista por Río Negro, Marta Milesi, la que inició la persecución contra el doctor Rodríguez Lastra al conocer el caso.
El juez Álvaro Meynet dio a conocer su veredicto este martes contra este médico en la causa que lo imputó por negar una interrupción legal del embarazo en 2017 a una joven víctima de violación.

Indignación en el entorno provida
Según recoge la agencia AICA, miembros de la agrupación Comunicadores por la Vida expresaron su rechazo al veredicto dictado por el juez Maynet que declaró culpable al médico Leandro Rodríguez Lastra, condenado por salvar las vidas de una madre y de su pequeño hijo. "Sentimos indignación y vergüenza por este fallo injusto de toda injusticia. La justicia argentina hoy cruje, herida de muerte", aseveró en un comunicado.
El doctor Rodríguez no era especialmente defensor de la objeción de conciencia hasta que se topó con el caso por el que finalmente ha sido condenado
"Cuando no hay jueces capaces de irrumpir contra la iniquidad cunde la injusticia, se propala el resentimiento y se vuelve casi imposible la convivencia. Eso es lo que está pasando hoy. No queremos un país injusto, no queremos un país dividido, no queremos impunidad ni muerte", agregó.
Además, el texto decía que "acompañamos al doctor, a su familia, a los letrados que lo representaron y acompañaron y a todo un pueblo sumido hoy en la tristeza y la indignación. A la vez, reafirmamos nuestra convicción de que salvar vidas no es delito".

Cómo sucedieron los hechos
Rodríguez Lastra es jefe del servicio de Ginecología del Hospital Pedro Moguillansky de la ciudad de Cipolletti. En mayo de 2017 atendió a una mujer de 19 años que sufría fuertes dolores debido a la ingesta de misoprostol, fármaco administrado por una agrupación abortista.
El médico tocoginecólogo corroboró que la mujer estaba embarazada de casi 23 semanas y que el bebé pesaba más de 500 gramos por lo que determinó, junto con el equipo de médicos y la dirección del hospital, proseguir con el embarazo.
Rodríguez estabilizó a la paciente y cuando el bebé cumplió 35 semanas de gestación, se indujo el parto. Días después, el bebé fue adoptado y pronto cumplirá dos años de vida.
Sin embargo, Rodríguez y la médico Yamila Custillo, que también se negó a realizar el aborto, fueron denunciados por la diputada por Río Negro, Marta Milesi, defensora del protocolo de aborto no punible.  Custillo quedó fuera de la denuncia en mayo de 2018. Pero el proceso contra Rodríguez Lastra continuó ya que el profesional habría frenado un aborto en curso.
Las organizaciones CitizenGO Argentina, Abogados por la Vida, Médicos por la Vida, Marcha por la Vida, Estudiantes de medicina por la Vida, Mujeres Independientes Federales entregaron el 14 de mayo al juez Álvaro Meynet y el gobernador Alberto Wereltineck, más de 50 mil firmas digitales pidiendo la absolución del médico.
“Es evidente que la acusación que realiza la diputada provincial Marta Milesi, que es militante abortista, busca amedrentar a los médicos para realizar abortos, aun cuando estos embarazos sean avanzados”, describe la carta entregada a las autoridades.
“El doctor Rodríguez Lastra cumplió con su deber y con el juramento hipocrático como médico, comprometido con la defensa y el cuidado de la vida. Esperamos se haga justicia”, concluye.

ReL., 2019
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