viernes, 9 de diciembre de 2016

Despierta del coma un bebé que los médicos querían desconectar

Ante la situación irreversible de la enfermedad de la pequeña, el comité de ética del hospital de Niza consideró desconectarla de la máquina que la mantenía con vida, algo a lo que sus padres se negaron desde el principio.

Marwa es el nombre de la pequeña que con tan solo un año ha dado una lección de supervivencia al mundo entero. Desde el pasado mes de septiembre, el bebé ingresó en el hospital de Timone (Niza) por un extraño virus que estaba afectando a sus capacidades neurológicas, por lo que los médicos se vieron obligados a inducirle el coma.
Puesto que la pequeña no mejoraba, el comité de ética del hospital francés consideró que la enfermedad de la pequeña no tenía solución, y los médicos llegaron a la decisión unánime de desconectarla, algo a lo que sus padres se negaron desde el principio y, por ello, decidieron llevar el caso a los tribunales.

La justicia se puso del lado de los padres y el pasado 16 de noviembre ordenaron que un equipo de tres neurólogos evaluase la situación de Marwa. Sin embargo, los expertos no tuvieron que hacer mucho, ya que la pequeña abrió los ojos y despertó del coma cuando parecía que todo estaba perdido.

Cabe destacar que alrededor de 100.000 personas habían firmado una petición para que los médicos no desconectaran a Marwa, y fue entonces cuando el Tribunal Supremo ordenó al centro médico que siguieran cuidando a la pequeña.

"Estoy muy feliz de haber movido cielo y tierra para ver esa pequeña sonrisa que echaba tanto de menos... Mi Marwa te extraño y te amo", contó el padre de la criatura a través de las redes sociales.



A.M-B / Gta. 11-2016 

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jueves, 1 de diciembre de 2016

Rusia, China y Filipinas vetan el apoyo a los “derechos” LGTBI en la cumbre de la APEC


Se ha celebrado en Lima el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC por sus siglas en inglés). En la declaración final se produjo el intento de la administración de Obama de incluir una referencia que apoyara los supuestos “derechos” de la comunidad LGTBI. La misma fue vetada por varios países.


 (InfoC., Nov. 2016) Los gobiernos de varios países se opusieron a incluir en la declaración final del acuerdo de Lima la frase «velar por los derechos de la población vulnerable de la comunidad LGTBI». Entre dichos países destacan Rusia, China y Filipinas, que impidieron que se cumpliera el deseo de EE.UU, que en la práctica equivalía a pedir el reconocimiento legal de las uniones homosexuales.

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Obsesión por la vida

No es de extrañar pues que alguien escuche alguna vez que esa especialización en la defensa de la vida de los no nacidos es una obsesión contraproducente y quasi enfermiza.
Pero nosotros predicamos a Cristo, piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los gentiles (1 Corintios, 1, 23)

¿Qué tendrá el Evangelio de la Vida que le sienta fatal no sólo al mundo, sino también, y no en menor medida, a amplios sectores de la Iglesia? Es muy revelador que el mundo le haya ido arrebatando a la Iglesia amplios campos de acción, como el de la caridad (a la que el mundo ha rebautizado como solidaridad) por disputarle a ésta el monopolio de la bondad, del que gozó en exclusiva durante muchos siglos.

Revelador incluso que la Iglesia no haya retrocedido ni un palmo en ese campo, sino que por «sintonizar» con el mundo se haya limitado a adaptarse a la nueva denominación. ¿Y cuál ha sido la táctica de la Iglesia en la defensa de la vida? Pues maravíllense, como va frontalmente contra el sentir del mundo, parte de la jerarquía de la Iglesia, evita comparecer en la batalla con que la ha retado el mundo en este campo.

Efectivamente, el mundo detenta el monopolio doctrinal sobre la vida y la familia, sin que la Iglesia haya puesto en juego todo su peso para combatir esa monstruosidad. Mientras el Estado en todo el mundo que llaman desarrollado lucha frontalmente contra la vida y contra la familia, la respuesta de la Iglesia es tan tenue, tan sutil, tan prudente y tan timorata, que causa rubor en muchos católicos. Y en otros, escándalo.

¿Y eso por qué? Pues porque la parte de la Iglesia, que se codea con el alto mando del Estado, cree que por guardar la ropa, ha de dejar de nadar (¡es sólo una cuestión táctica!), así ha de ser: porque de ese modo se evitan roces con ese Estado que lucha frontalmente contra la vida, sobre todo en el llamado Primer Mundo. Tacto lo llaman. Blanquean el nombre y así preservan la pulcritud de su conciencia.

Obsesión
Los defensores de la vida, víctimas de una obsesión enfermiza?. A lo mejor hasta tienen razón, porque esa percepción coincide con la de los enemigos de la doctrina de la Iglesia al respecto. Nos llaman «ultracatólicos», porque se han hecho a la idea de que a un católico normal, civilizado…, no se le ocurre defender la causa de la vida y de la familia, en la tele, en la calle, delante de los abortorios, ni menos con esa ostentación. Claro, un católico normal, estándar, un católico de los que comprenden las razones que hacen el aborto, si no bueno y santo, sí comprensible, según, no se obsesiona con esas cosas.

Un “cristiano normal”, según,  entiende muy bien lo del aborto y la eutanasia por compasión. El que no lo entiende es un fanático lunático y peligroso con el que no se puede hablar. A un “cristiano normal”, según,  no le molesta en absoluto que se practiquen abortos (casi exclusivamente los de alto riesgo, es decir los infanticidios de niños a punto de nacer) en hospitales, incluso, vinculados a la Iglesia (como sucede, por ejemplo, en España): de referencia mundial en cuanto a su altísima tecnología; y en cuanto a su bajísima moral. Pero eso ni le molesta ni le preocupa, según, a un “cristiano normal”. Pues eso sucede en los mejores hospitales y hasta en las mejores familias.

No es de extrañar que, incluso, algún sacerdote escuche alguna vez de su obispo que esa especialización en la defensa de la vida de los no nacidos es una obsesión contraproducente. No hay carisma que valga en este punto. El mismo P. Frank Pavone presidente internacional de Priests for Life fue sancionado por el obispo de Amarillo en Texas. Con la excusa de una mala administración de los fondos de su asociación, pretendía confinarle al silencio de un convento mientras duraba una investigación a todas luces inacabable. Hubo de recurrir el P. Frank a la Congregación del Clero que acabó -¡por fín!- exonerándolo de todo cargo. Pero su calvario fue monumental. El aborto no es una cuestión meramente de creencias -decía- sino que se trata de un derramamiento de sangre; no es simplemente sobre puntos de vista sino sobre víctimas. ¡Otro obsesionado!

Tan obsesionado como el Papa Juan Pablo II canonizado y puesto en la vitrina para que no moleste: -Cada persona, precisamente en virtud del misterio del Verbo de Dios hecho carne (cf. Jn 1, 14), es confiada a la solicitud materna de la Iglesia. Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida por todo el mundo y a cada criatura (cf. Mc 16, 15).

Tan obsesionado como la Madre Santa Teresa de Calcuta, alabada por sus obras de caridad, pero censurada por su obsesiva e insistente denuncia del abominable crimen del aborto (Gaudium et spes, 51): -El aborto mata la paz del mundo… Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento.

Tan obsesionado como el Dr. Jerome Lejeune, el científico que descubrió el cromosoma del síndrome de Down y fue perseguido con saña por defender la vida y rechazar el aborto. En 1971 realizó un discurso en el National Institute for Health y después de esto mandó un mensaje a su esposa: -Hoy he perdido el premio Nobel. En el discurso se refirió al aborto diciendo: -Ustedes están transformando su instituto de salud en un instituto de muerte.

¡Bendita la obsesión de todos esos hombres y mujeres santos que renunciaron al aplauso del mundo para luchar en una terrible e incómoda batalla! La Vida contra la muerte. La Verdad contra la mentira.

Bendita la obsesión del santo Papa Juan Pablo II que predicando en el desierto de este mundo afirmó: -El Evangelio de la vida es una realidad concreta y personal, porque consiste en ¡el anuncio de la persona misma de Jesús! Y ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! (1Co 9,16).

Por ello, quiero vivir y morir tan «obsesionado» como ellos. Quiero, como ellos, anunciar este Evangelio, oportuna e inoportunamente (cf. 2Tm 4,2) sin temer la hostilidad ni la impopularidad de los dentro y de los de fuera, rechazando todo compromiso y ambigüedad que me conformaría con la mentalidad del mundo (cf. Rm 12, 2). Porque sí, debemos estar en el mundo, pero no ser del mundo (cf. Jn 15, 19; 17, 16), con la fuerza que nos viene de Cristo, que con su muerte y resurrección ha vencido el mundo (cf. Jn 16, 33).

Custodio Ballester Bielsa, pbro / Sacerdotes por la vida / GerminansG., Nov. 2016

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martes, 29 de noviembre de 2016

Primer país europeo en reconocer al no nacido como persona

Austria se convierte en el primer país europeo que permite inscribir en el Registro Civil a los niños que han fallecido antes de nacer. Es así como el país austriaco reconoce la dignidad y el valor de la vida del 'nasciturus'
"Sternenkinder" (Niños de las estrellas) es el nombre de la medida que se llevará a cabo en Austria, el primer país europeo que permitirá registrar a los niños que han muerto antes de nacer.
Desde el próximo 1 de enero de 2017, los padres que no hayan podido conocer a su hijo podrán inscribirlo en el Registro Civil con el nombre que habían pensado para él, donde quedará constancia de que el bebé ha existido.

Cabe señalar que tras registrar al pequeño, se entregará a los padres el certificado de fallecimiento junto al de nacimiento, un documento que otorgará personalidad jurídica al hijo que no han podido ver crecer. Es así como el país austriaco pretende reconocer la dignidad y el valor de la vida de los niños no nacidos.

Esta iniciativa, promovida por el gobierno socialdemócrata de la nación, ha sido aprobada gracias al apoyo de los Socialistas y de los Cristianos Demócratas. Una medida que, según la Ministra de Familia Sophie Karmasin, "ayudará a los padres a superar la muerte de sus hijos”.

Algunas condiciones

Para poner en práctica esta medida, los padres deberán cumplir una serie de condiciones. Entre ellas, podemos destacar que se podrán inscribir los niños fallecidos antes de nacer con un peso inferior a 500 gramos. Asimismo, los padres deberán presentar un informe médico que pruebe que la muerte del bebé ha tenido lugar dentro del vientre de su madre.
Por su parte, la ministra de salud Sabine Oberhauser ha señalado que "los padres tienen que solicitarlo de manera voluntaria sin presiones" y que ambos deben de estar de acuerdo. Además, ha informado que todavía se está estudiando si esta medida se puede aplicar con carácter retroactivo.

A. Martínez-Bordiú / Gta., Noviembre 2016

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