viernes, 30 de agosto de 2019

Hay nostalgia de un padre que me autoafirma porque no tiene miedo a hacer de padre



El doctor Schlatter destaca la importancia de la figura del padre, diferenciada de la de la madre, para la estabilidad emocional y la educación de los hijos ahora y en su posterior edad adulta.

 Los expertos coinciden en detectar en la sociedad actual una crisis reconocida de la figura paterna, con múltiples causas, y al mismo tiempo un mayor deseo de muchos padres en implicarse en la crianza de sus hijos. En su reciente libro “De tal palo. Una mirada desde el corazón del hijo” (Rialp), el psiquiatra Javier Schlatter, aborda ambos hechos desde su perspectiva profesional con una misión declarada: descubrir qué huella dejó nuestro padre en nosotros.
Javier Schlatter es doctor en Psiquiatría y subdirector del departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra. Actualmente trabaja en su sede en Madrid.

-¿Por qué esta perspectiva?
-La inquietud por escribir sobre la paternidad nació de mi experiencia diaria en la consulta. No existen enfermedades sino enfermos, es la persona la que enferma. Una parte importante de esa diversidad, que es una riqueza, nos viene de la influencia que nuestros padres han tenido en el desarrollo de nuestra personalidad. Sabemos lo importante que es conocer el entorno afectivo en que una persona ha crecido para entender su modo de enfermar, y para que la propia persona se entienda.

-También las que no enferman...
-Hablar y reflexionar sobre el papel que ha tenido mi padre en mi personalidad da muchas pistas sobre mi identidad y mi modo de relacionarme conmigo mismo, con los demás y con la vida. Lógicamente, estas consideraciones sobre el papel del padre son aplicables a todas las personas, no solo a los que padecen alguna herida emocional o trastorno mental.

-¿Cómo sentimos esa influencia?
-En muchas personas existe, de una manera más o menos reconocida, una nostalgia de la mirada de su padre. De una sonrisa, a veces franca, y otras veces, solo dibujada. De unos brazos fuertes que sostienen a la vez que abrazan. De unas palabras que alientan y empoderan, a la vez que nos muestran los límites de la vida y los nuestros propios. De un padre que me autoafirma porque no tiene miedo a hacer de padre.

-¿Dónde se percibe que algo de eso ha fallado?
-Detrás de rasgos como la autoestima, la inseguridad, la impulsividad, la dificultad para expresar los afectos, etc.

-¿Cómo debemos abordar esa introspección?
-La actitud ha de ser la de una mirada serena hacia el pasado, sin juzgar y habitualmente agradecida. Nuestros padres en condiciones normales han hecho lo mejor que han sabido para cuidarnos y educarnos. Ser padre es una de las tareas más gratificantes de la vida, pero también de las más difíciles. Tarea, aún más complicada y meritoria cuando se ha de realizar en solitario. De ahí que nunca les estaremos suficientemente agradecidos.
»Ofrecer al mundo personas sanas, alegres, honestas, autónomas, razonables, cultas, responsables, sociales y capaces de amar, exige un gran espíritu de sacrificio. Por eso, quisiera aclarar desde este momento que preguntarse o reconocer cómo han influido en nuestras vidas no es un juicio: no buscamos un culpable. Nos interesa nuestra percepción de los hechos. No hay buenos ni malos. Se trata de repasar el álbum familiar con agradecimiento, e intentar poner color a esas imágenes descubriendo o intuyendo las emociones básicas que brotaron por entonces.

-¿Por qué es necesaria la presencia del padre como algo distinto a la madre?
-Tanto la paternidad como la maternidad no se agotan con el hecho de traer al mundo a un hijo, sino que se ejercen toda la vida. Ambos son necesarios, siempre que se puede, y tienen un papel en gran parte similar pero también en parte diferente. En pocos aspectos de la vida se puede decir con tanta claridad que la diversidad enriquece.
»Según una opinión extendida en las últimas décadas el padre sería perfectamente prescindible. Solo aportaría cantidad, dos en vez de uno. Si fuera así, ¿por qué no mejor tres en vez de dos? La única función que le quedaría realmente al hombre sería la procreación, siguiendo el mito de las amazonas, y esto hasta que la ciencia lo resuelva. El aporte diferencial de la figura paterna se encuentra presente en las diferentes culturas en algunos aspectos de manera más consistente que en otros.

-¿En qué consiste ese aporte diferencial?
-Nacemos a la vida en los brazos de nuestra madre, y el padre es quien se encargará más específicamente de situarnos en el mundo. Esos primeros años de crecimiento son un viaje del regazo de la madre primero al abrazo del padre, y después a situarnos con los pies en la tierra. La fusión única y esencial que existe entre una madre y su bebé, una unidad de dos, ha de transformarse en una unidad de tres, algo menos cohesionada, como paso previo a la alteridad, a reconocerse como un Yo distinto a su madre. La madre, de manera muy especial en los inicios de la crianza, tiende más a proteger a los hijos y a nutrirlos; el padre se irá progresivamente encargando de conectar a los hijos con el mundo.

-¿Cómo lo hace?
-El padre, en parte por su código masculino, enseña y ayuda más a los hijos a desafiar los límites frente al papel más protector de la madre, les enseña a abrirse a los retos, a lo desestabilizador, a la incertidumbre, a valerse por sí mismos de manera autónoma… Como señala la profesora María Calvo, el padre se centra más en la efectividad y la madre más en la afectividad.

-¿Niños y niñas reaccionan de forma distinta ante ese doble papel?
-Después de esa primera fase de reconocimiento de su identidad como persona, se va instaurando una segunda fase identitaria en la que el papel del padre empieza a tener un papel más trascendente en esta diversidad. La hija, como explica Luigi Zoja en su obra El gesto de Héctor, atravesará esta época con menos tensiones interiores, pues se podrá ir despegando progresivamente del regazo materno sin un tempo exigente. Ya llegará la pubertad y ahí tendrá que madurar asumiendo todos los cambios físicos y mentales que empiezan a situarla ante su futuro papel y responsabilidad como madre.
»En el caso del niño, su modelo referencial masculino esencial es el padre. Aunque esta tarea de maduración le corresponde al propio niño, la guía del padre orienta y facilita mucho este proceso, que en todas las culturas se vive como una puerta de acceso a la madurez, en muchos casos como un auténtico ritual.
»En el caso de las chicas, entre otros aspectos, la hija espera del padre una ayuda para sus inseguridades y apertura al mundo, un modo diverso al de la madre de manejo de las emociones, y un modelo de varón confiable, cercano, que manifiesta y reciba afecto sin daño. De hecho muchas hijas que reciban poco afecto y atención de su padre, lo interpretan además como un cuestionamiento de su feminidad.

-¿Qué factores han producido la crisis de la figura paterna?
-Aunque hay fuentes que hablan de la Revolución Francesa como el inicio de esta crisis de la figura del padre en Occidente, muchos autores prefieren situarla tras la Revolución Industrial y sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial por lo que se supusieron de ausencia física del hogar por motivos laborales y por fallecimiento. Posteriormente, el impulso del inicio del movimiento feminista y la ideología de género, la mujer va recuperando su papel en la sociedad, frente al antiguo modelo patriarcal, pasando este a un segundo plano. Surge en ese caldo de cultivo la revolución estudiantil del Mayo del 68, y con ella el conflicto generacional entre hijos y el padre, en representación de toda figura de autoridad. Los hijos buscan su identidad en la independencia.

-¿Y eso es bueno para la familia y para ellos mismos?
-Como toda revolución trae consigo un tirano, en este caso, el amo es el hijo. Este impondrá sus necesidades a las de la familia, y el padre se batirá en retirada a la hora de poner los límites propios de su papel educativo. Este, desplazado de su sitio, ha de decantarse entre tres opciones: retirarse a su papel de proveedor de alimento dando la razón a quienes decían que el hombre solo servía para eso; intentar imitar a la madre como si fuera un sucedáneo de ella en clara inferioridad de condiciones por naturaleza; o esforzarse por ser como un colega de los hijos. Se pasa así del choque generacional a una confusión generacional. Confundidos los padres, confundidos los hijos. El problema es que aunque haya hombres que abdiquen de su papel de padre por influencias culturales, los hijos que son nuevos en este escenario a esas edades, nunca abdicarán del suyo.

-¿En qué trastornos concretos se detecta como causa la figura problemática del padre?
-Son muchos los estudios que señalan que los hijos que no reciben el influjo positivo de su padre son más proclives a presentar problemas de personalidad, baja autoestima, inseguridad, necesidad de aprobación y valoración externa, menor control de los impulsos, baja tolerancia a la frustración, menor capacidad de darse cuenta de que no están bien y menos esperanza en un futuro autónomo de su Yo.

-¿Y cuando esos niños crecen?
-En la consulta de adultos se percibe que es un factor a considerar en diferentes situaciones. Uno de los más habituales es la inseguridad y la falta de autoconfianza, son personas temerosas, influenciables, excesivamente preocupadas, y con menor control interno de sus conductas. Por este motivo serán más vulnerables a padecer cuadros de ansiedad y estrés. También se percibe en personas que les cuesta más manejar y regular sus emociones, y o bien intentan controlar sus emociones hasta que explotan o bien explotan directamente por su bajo nivel de tolerancia a la frustración. Hay también quienes son más proclives a las adicciones de cualquier tipo, entendiendo que detrás de cada adicción hay una nostalgia, una necesidad, que en algunos casos pudo ser del afecto y atención del padre. Por último querría hablar de quienes no saben poner límites a los demás y asumir los propios, personas poco asertivas o que se vuelven dependientes del otro, construyendo relaciones tóxicas. Esta pérdida del Yo puede conducir también a estados depresivos.

-¿Qué consecuencias sociales tiene a largo plazo esa crisis de la figura del padre?
-Hay autores que efectivamente ven la crisis de la figura del padre detrás de algunos aspectos de la sociedad actual. Uno de ellos es la pérdida de respeto a las instituciones, lo que genera lógicamente una tendencia al desorden y confusión sobre qué límites se han de poner y su obligatoriedad. Muchos, como decía López Ibor hace medio siglo, ven la democracia como un gran matriarcado, un matriarcado que odia la autoridad, y que además debe nutrir y suplir todas las necesidades de los ciudadanos.
»Otro ámbito en el que se puede manifestar es en el oscurecimiento del discurso educativo. Tanto en su verticalidad como en el papel de los límites como referentes y de la frustración necesaria para cualquier educación. Si a esto unimos el descrédito de la cultura del esfuerzo, el resultado no es muy alentador.
»En esta misma línea, se ha producido también un rebajamiento de la moral pública, para prestigiar la libertad individual del hijo frente a cualquier figura o referencia de autoridad, en este caso moral.
»Por último, un factor que ha podido ser en parte causa y en parte consecuencia, es la ausencia del hombre en las tareas educativas y de cuidados (profesoras de educación infantil, pediatras, enfermeras…), que además del beneficio de la imprescindible aportación femenina ha podido definir un modelo de crianza más hacia el polo femenino y a una visión de lo femenino como más positiva que la masculina.

-¿Qué debe hacer hoy un padre para poder decirse a sí mismo: “Lo he hecho razonablemente bien”?
-Antes que nada hay que tener en cuenta que no se trata de ser un súper-padre. Capaz de cubrir todas las exigencias profesionales y sociales actuales, cultivar de continuo su relación de pareja como la persona más importante de su vida, y llegar a todo lo que sus hijos y la sociedad esperan de él. Como decía un conocido autor, se trata de ser suficientemente buenos.

-No perfectos...
-Hay que huir de una cierta neurosis perfeccionista que tiene su origen en la inseguridad propia de cualquier padre, pero potenciada por las redes sociales, y por esa supuesta competencia con la madre. No se trata de ser un padre modélico, entre otras cosas porque no hay un solo modelo de padre. A lo largo de la historia los padres han hecho siempre lo que han podido, y habitualmente ha funcionado bien. En los siglos pasados nadie se planteaba si el niño tenía que dormir en una posición o en otra, o en qué mes ha de cambiar de juguete, etc. Sin despreciar lo que hay de verdad en tantas cuestiones de estas hay un cierto exceso de preocupación. Javier Gomá recordaba recientemente en una carta abierta a sus hijos, que lo más importante en la tarea del padre es no estorbarles.

-¿Cómo podríamos resumir la tarea de un padre hacia sus hijos?
-De manera resumida se podría decir que es importante la disponibilidad, la que se pueda, estar online. Los hijos aceptan bien habitualmente que su padre trabaje mucho, pero les cuesta más entender que ese momento del final de la jornada y los fines de semana no haya tiempo para ellos. En todo caso, más que la cantidad de tiempo o número de tareas, lo más importante es la calidad de esos tiempos, para conseguir un grado de empatía suficiente.
»Querría, para terminar, insistir sobre todo en llegar a tiempo. Un estudio reciente realizado en Inglaterra ha demostrado cómo el grado de implicación del padre en la primera infancia afectaba en los preadolescentes en su sensación de bienestar, salud mental, resultados académicos, y desarrollo de habilidades sociales y cognitivas. Y aunque nunca es tarde para sanar o recuperar, un buen principio –como decía un antiguo anuncio televisivo- prepara un buen final.

Carmelo López-Arias / ReL 2019

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martes, 27 de agosto de 2019

Los 5 miedos más comunes de los padres sobre el uso de internet de los hijos



Los menores pasan una media de 5 horas diarias antes las pantallas, un tiempo que aumenta en vacaciones

Con la llegada de las vacaciones  también llegan los largos ratos en los que los niños se quedan solos en casa con la única compañía de internet. Los más pequeños pasan unas cinco horas diarias de media ante las diferentes pantallas durante todo el año, según la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación, un tiempo que aumenta en la época vacacional, al estar liberados de ir al colegio y de las tareas.
Éste no es un hecho desconocido para los padres, cuya preocupación por lo que hacen sus hijos en Internet también aumenta con la edad de los pequeños. De hecho, el estudio «Menores e Internet: la asignatura pendiente de los padres» elaborado por Qustodio, revela que el grado de preocupación alcanza su máximo nivel cuando los niños tienen entre 9 y 14 años.
«Los niños no son tan conscientes como los adultos respecto al uso que hacen de Internet, lo que puede llevarlos a situaciones desagradables o, incluso, de peligro», destaca María Guerrero, psicóloga experta en Qustodio. «En estos días de tanto tiempo libre no sirve de nada prohibirles el acceso a Internet», continúa, «por lo que hablar con ellos sobre estos posibles peligros, educarlos y prever son los mejores caminos para que los niños hagan un buen uso de sus dispositivos».
La edad de los niños y el tiempo que pasan frente a las pantallas influyen mucho en la preocupación de los padres, pero ¿de qué se preocupan exactamente y por qué lo hacen? Desde Qustodio han querido dar respuesta a estas preguntas analizando los 5 miedos más comunes de los padres sobre el uso de Internet que hacen sus hijos:

1. Hablar con desconocidos
No es raro que a partir de los 12 años (o incluso antes) los niños empiecen a hablar con otras personas a través de redes sociales, apps de mensajería o videojuegos online. Entre estas personas se encuentran amigos del colegio, pero también completos desconocidos que ocupan un tercio de sus listas de contactos, según cifras del Ministerio del Interior. Algo que preocupa mucho a los padres, ya que nunca se sabe con certeza quién está al otro lado de la pantalla y qué intenciones tiene.
2. Pornografía
La edad media en la que los niños empiezan a consumir contenidos pornográficos online se sitúa en los 14 años, aunque se han dado casos en los que el primer contacto se da a los 8 años, según advierte un estudio de la Red Jóvenes e Inclusión Social y la Universitat de les Illes Balears. Este contacto no siempre es a propósito, ya que a veces se puede acceder de forma accidental a través de banners o pop-ups que aparecen en páginas de videojuegos, series o películas online.
3. Contenidos violentos
Durante las 24 horas después del atentado a la mezquita de Christchurch (Nueva Zelanda) del pasado marzo, Facebook retiró hasta 1,5 millones de copias del vídeo que grabó y difundió en streaming el autor de la masacre. Este suceso demostró que las escenas reales de violencia no se quedan en los rincones más oscuros de Internet, sino que pueden acabar muy fácilmente en redes sociales siendo vistas por niños de todas las edades.
4. Apuestas
Respecto a juegos online, un 20% de los jugadores ya apuesta en Internet antes de cumplir la mayoría de edad, según un informe de la Universitat Oberta de Catalunya. Es un hecho que hay menores apostando online y no solo a través de los típicos casinos online.
5. Retos virales
Las clásicas cadenas de mails que amenazaban con «¡si no reenvías esto a veinte contactos algo muy grave le pasará a tu familia!» se han convertido hoy en día en peligrosos retos virales por WhatsApp que pueden inducir a la autolesión y el suicidio de los menores de edad. El famoso reto de la «Ballena Azul» o las advertencias de «Momo» pueden resultar absurdas para un adulto, pero son muy peligrosas para los niños, ya que son mucho más influenciables.

ABC, 2019
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lunes, 12 de agosto de 2019

Si Charlie Gard no hubiese existido nuestro tercer hijo probablemente no habría nacido





Al cumplirse dos años de la muerte del niño inglés Charlie Gard, un padre de familia le agradeció por haber sido la inspiración para el nacimiento de su tercer hijo.
Giuseppe es un italiano de 41 años que vive en Roma. Está casado con Elena. Hace unos años tenían dos hijos: Chiara y Paolo. Explica que el nacimiento de su tercer hijo, David, tuvo mucho que ver con el caso de Charlie Gard, un niño que sufría una grave enfermedad y que fue desconectado del soporte vital para dejarlo morir. El pequeño falleció el 28 de julio de 2017.
Giuseppe recuerda que pudo ver con su esposa el vídeo en el que los padres de Charlie, Connie y Cris, le contaban al mundo que los médicos del Great Osmond Street Hospital no les permitían llevarse a su hijo para un tratamiento experimental y que los doctores preferían dejarlo morir.
“Cuando mi esposa me enseñó el video de Connie y Chris fue para nosotros un punto de no retorno. Veníamos de un periodo particular: el embarazo de nuestro segundo hijo fue difícil y existía la posibilidad de que naciera con alguna discapacidad, incluso grave. No estaba en discusión su vida, lo acogeríamos como fuera que viniese. Cuando nació sano fue un gran alivio, como si nos hubiesen quitado una gran cruz”, relata.
 “Lo último en lo que pensábamos entonces era en otro embarazo con todos los riesgos que conllevaba. Además estaban los problemas del día a día: las noches sin dormir, mi mujer acababa de volver al trabajo, el préstamo por pagar, el colegio de los chicos, no teníamos ayuda. En resumen, todas estas cosas juntas nos hicieron decirle no a la apertura a la vida aunque esto nos hiciera sufrir”, explicó Giuseppe.

El caso de Charlie los hizo reconsiderar su decisión.

“Charlie fue para nosotros un punto de verdad, como si hubiésemos podido ver con nuestros ojos lo que le habría podido pasar a Paolo. Charlie nos hizo entender concretamente la grandeza de la dignidad del niño enfermo, la sacralidad de la vida en sus formas más frágiles, la luminosidad del abandono total”, explicó.
Él y su esposa comenzaron a rezar por Charlie “con fervor, como hicimos durante el embarazo en riesgo (de Paolo). La vida de Charlie ya tenía que ver entonces directamente con la nuestra”, dijo Giuseppe.
A pesar de todos los esfuerzos y las oraciones de ellos y de muchos otros en todo el mundo; así como de una carta que le enviaron al Papa Francisco, Charlie murió.
“Un día Elena me dijo que se sentía distinta por dentro, que debíamos hacer algo y que el único modo de responder a la diabólica cultura de muerte era abriéndonos a la vida”.
“Fue conmovedor reconocer que yo tenía lo mismo adentro. Poco después concebimos a David. Si Charlie no hubiese existido, nuestro tercer hijo probablemente no habría nacido”, concluyó.

El caso de Charlie Gard

Charlie Gard fue un bebé que falleció a los once meses de edad el 28 de julio de 2017. Padecía un síndrome de agotamiento mitocondrial, una rara enfermedad genética que causa debilidad muscular progresiva y puede provocar la muerte en el primer año de vida.
Su caso generó una batalla legal entre los padres, que querían probar un tratamiento experimental en Estados Unidos, y el hospital Great Ormond Street de Londres, donde estaba internado. Los médicos ingleses solicitaban a la justicia que les permitiera desconectar el soporte que mantenía con vida a Charlie.
Así, aunque los padres consiguieron donaciones para llevarlo a Estados Unidos, un juez británico ordenó en abril de 2017 retirar el soporte vital del bebé.
En 2018 una batalla legal similar sucedió con el caso del pequeño Alfie Evans.

Il Timone / Aci / 2019

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viernes, 8 de febrero de 2019

Fumar un solo porro de marihuana puede cambiar el cerebro del adolescente


Los cerebros de los menores que consumieron una o dos veces en su vida marihuana tenían más materia gris en la amígdala y en el hipocampo, comparados con los que nunca la habían probado en su vida. Esta es una de las conclusiones de un estudio de la Universidad de Vermont (Estados Unidos), que evidencia que el cerebro de los adolescentes cambia con un solo porro.
Los cambios en el volumen de materia gris se observaron en la amígdala, involucrada en el miedo y en otros procesos relacionados con las emociones; y en el hipocampo, involucrado en el desarrollo de la memoria y las habilidades espaciales.
«Por lo general a esa edad el cerebro adolescente experimenta un proceso de poda, que hace que se vuelva más delgado, ya que refina sus conexiones sinápticas. Una posibilidad que explica estos cambios en el volumen de la materia gris es que los que han fumado marihuana hayan interrumpido el proceso de poda», explicaron los expertos.
Además, dado el papel que juega el sistema cannabinoide endógeno en el desarrollo cerebral durante la adolescencia, este grupo puede ser particularmente vulnerable a los efectos del THC, principal componente psicoactivo de la marihuana.
Esta investigación, se realizó tras analizar a 46 jóvenes de 14 años de Irlanda, Gran Bretaña, Francia y Alemania y que ha sido publicada en el «JOurnal of Neuroscience».

S.F., ABS, 2019

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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Los padres tenemos mucho que ver con la inteligencia de nuestros hijos



Fernando Alberca explica cómo provocar el talento en los hijos con ejercicios básicos pero profundos estructuralmente para su cerebro

El cociente intelectual (CI) de una persona es el índice resultante de una operación estadística de población y apenas cambia a lo largo de la vida de una persona. Es verdad que un niño o niña nace con mayor CI que otro, pero eso, según Fernando Alberca, autor de «Todos los niños pueden ser Einstein», «no tiene ninguna importancia y apenas tiene consecuencias; lo importante y de verdaderos efectos es qué hace el niño o la niña con su CI a lo largo de toda su vida, porque la inteligencia y el CI no son lo mismo», asegura.
El CI no cambia, pero «la inteligencia no deja de crecer al aprender con la experiencia y la madurez: con la vida —insiste Alberca—, de forma que no aprendemos porque seamos listos, sino que somos listos porque aprendemos. Más listos cuanto más aprendamos y aprendamos enseñanzas más importantes para resolver los problemas de nuestra vida».
A su juicio, si se define la inteligencia como la capacidad del ser humano de resolver problemas, «quien resuelva los problemas más decisivos para el ser humano es más inteligente. De modo que será más inteligente quien sepa resolver los problemas que dan como resultado ser más feliz. Esos son problemas más importantes que por ejemplo los que se reducen a un área del conocimiento o ámbito cultural por prestigioso que sea este».
Es decir, prosigue este profesor, «hay seres muy inteligentes que nacieron con un CI medio, pero han desarrollado extraordinariamente su inteligente al vivir, han aprendido lo más importante, y por el contrario hay quienes con un CI de nacimiento más alto se han ido convirtiendo en seres torpes, porque en su infancia no estimularon ni desarrollaron su inteligencia o no lo encaminaron a ayudarle a resolver los verdaderos problemas con los que uno se tiene que enfrentar. La verdad es que la inteligencia es un medio para alcanzar la felicidad –no un master en Harvard- y si no, no es verdadera inteligencia».
Así, continua Alberca, «como la inteligencia crece desde que nacemos, tiene que ver con la experiencia y el aprendizaje, por tanto "se hace" mucho más que "se nace"». Por eso los padres tenemos mucho que ver con la inteligencia de nuestros hijos, con su estimulación y el desarrollo inteligente definitivo de nuestros hijos. En esa inteligencia es donde han de centrarse desde que nacen, pudiendo despreciar sin consecuencias el CI con el que nace».
Los seres humanos, recuerda este escritor, «tienen un CI normalmente entre 70 y 140. Menos de 70 se considera que tiene un CI límite (borderline o fronterizo, se decía antiguamente) y si supera 140, podemos considerarle superdotado. La mayoría se mueve entre 85 y 115. Entre 120 y 140 podemos considerarle de altas capacidades. Yo he conocido muchísimos niños suspendiendo en la escuela de CI entre 120 y 136 y muchos de alta capacidad, pero nunca he conocido un superdotado, aunque sé que los hay por algún documental». Cualquiera que sea el caso de nuestros hijos, advierte Alberca, «lo que realmente nos ha de ocupar son nuestros esfuerzos como padres en hacer que se desarrolle lo más posible su inteligencia, que siempre parte de una dosis más notable –sea cualquiera que sea el caso— de lo que parece. El ser humano es más inteligente de lo que demuestra y su capacidad es inimaginable. Los padres deben enseñarle que pueden enfrentarse a resolver los problemas más complejos y al tiempo los más importantes de su vida: que puede lograr ser feliz, además de resolver los retos con los que le apasione enfrentar su capacidad intelectual y emocional: por afición o profesión u otra circunstancia.
En esto, concluye este docente, los padres tenemos un papel decisivo, a cualquier edad del hijo. «Todos los seres humanos son capaces de mucho más siempre. Todos los niños pueden ser Einstein en ese sentido, siempre que hagamos lo que hizo Albert Einstein, utilizar variadas partes de su cerebro (del hemisferio derecho, por ejemplo su creatividad e imaginación) para unirlo al izquierdo (racional y lógico, que le planteaba los problemas físicos y matemáticos), y acabar así resolviendo con la imaginación según él mismo contaba). La genialidad al fin y al cabo es unir todo el cerebro para resolver un problema y entonces la solución que surge será sorprendente, increíble a primera vista, eficaz, completa, rotunda, extraordinaria y genial».
Para potenciar de forma práctica y completa la inteligencia de nuestro hijo, podemos, por ejemplo, hacerlo con prácticas como las que Fernando Alberca sugiere a continuación:

1. Decirle a los hijos que son inteligentes, porque lo son. En el peor de los casos, solo falta que ponga en práctica su capacidad, sobrada.
2. Tratarles como si tuvieran dos años más de lo que tengan. Tratarles como mayores y hablarles en consecuencia.
3. Potenciar el desarrollo y habilidad de sus cinco sentidos externos: por ejemplo enseñándole aceite y vinagre y que rápidamente los distinga, lo mismo la sal y el azúcar, distinguir grosores de folios o cartulinas tocándolas, distinguir instrumentos musicales por su sonido, jugar a distinguir con los ojos vendados sabores, empezando por definirlos como salados, sosos, picantes, dulces, ácidos…; también con ojos vendados distinguir superficies rugosas, ásperas, liosas, abultadas, rayadas…; calcular distancias a simple vista; etc.
4. Escucharles siempre tomándolos en serio, aunque lo que digan aún sea inmaduro.
5. Explicarles con detalle cuanto sepamos ante una pregunta. Por ejemplo, podemos explicar el principio de Arquímedes cuando pregunten por qué flota un barco. Nuestro hijo se irá a media explicación probablemente, después de sacar las siguientes conclusiones: «papá y mamá saben, papá y mamá  me escuchan y contestan a todo; y esto es muy complicado, pero flotan por algo que saben mi papá y mi mamá ».
6. Evitar decir ante una pregunta de un hijo (por ejemplo: «¿Papá, porque tienen una mancha blanca los caballos?»), respuestas como: «ahora no», «porque sí» o «yo qué sé» La conclusión que sacaría cualquier hijo sería: papá y mamá no saben y no soportan que se sepa, por eso disimulan, a papá y mamá les da igual mi pregunta, papá y mamá nunca tienen tiempo para contestarme.
7. Cuando no se conozca la respuesta a su pregunta, conviene reconocerlo y ayudarle a buscar la solución en cuanto se pueda, si es en el acto mejor, si no, en el primer momento del que se disponga.
8. Hacer puzles (rompecabezas).
9. Fomentar el gusto por la música clásica y por un instrumento.
10. Aprender a leer sin silabear (por ejemplo con el método Doman). Adelantar el aprendizaje de la lectura a cuando muestre interés y deseos de aprender: antes de los 4 años siempre. El niño puede aprender a leer con mucha soltura y sin razonamiento antes de pronunciar.
11. Proponerle leer libros donde los héroes sean valiosos y ricos emocional e intelectualmente y enseñen cómo resolver problemas en los dos ámbitos. Ver a sus padres disfrutar con ellos.
12. Enseñarle el mayor número posible de realidades y sus clasificaciones (estructura su mente): por ejemplo, enseñarle todos los tipos de razas de perros que se pueda con los que se encuentre (no decir nunca perro, sino perro dálmata); especificar igualmente los tipos de materiales (plástico, madera…); tipos de telas (pana, raso…); nombre de formaciones de las nubes si se conocen; de hortalizas; de pescados; de partes del cerdo o ternera que se come; frutas; legumbres; lunas; etc.
13. Utilizar ante él la mayor riqueza de adjetivos, sustantivos y verbos, así como la mayor variedad de argumentos.
14. Enseñarle a jugar al ajedrez, damas; scattergories; juegos de memoria, pictionary; cluedo; legos; mastermind, o cualquier juego en el que ganar no dependa de la suerte, sino de la estrategia, la memoria o el razonamiento.
15. Establecer una dieta razonable para el consumo de dispositivos digitales. Procurar jugar a videojuegos donde ponga más en juego su razonamiento, memoria, lógica, intuición (construir ciudades, operar en ellas, por ejemplo), más que simplemente reaccionar a ataques o peligros.
16. Enseñarle una foto en una revista e imaginar un diálogo entre ellos.
17. Pedirle que diga diez formas distintas «te quiero».
18. Proponerle que diseñe un portafotos para un regalo.
19. Jugar con él a utilizar herramientas para resolver problemas que le son impropios: por ejemplo, cómo calcular distancias con un tenedor, o para qué utilizaría un ladrillo al cocinar un plato tradicional en la familia.
20. Jugar a adivinar personajes haciendo preguntas, a las palabras encadenadas, al recuerdo de palabras que se van añadiendo a una historia o a deletrear al revés palabras.
21. Tener una actitud positiva ante los obstáculos en los estudios del hijo y un concepto del hijo como un ser inteligente, como todos, para resolver los problemas con los que se va a encontrar si aprende a resolverlos.
22. Dejarles que resuelvan sus problemas a su edad: desde abrocharse el abrigo cuando es pequeño, hacer su cama, hacer un trabajo solo, las tareas escolares con la menor indicación posible o la orientación solo necesaria. No resolver sus problemas.
23. Reconocerle lo positivo que haga en lo escolar o intelectual: si juega al fútbol bien es porque es inteligente y su cerebro hace muchas operaciones de cálculo físico entre otros conocimiento durante el juego. O sabe hacer buenos esquemas, o estudiar con intensidad, o…
24. Favorecer su modo propio de resolver problemas y si sorprende el resultado, preguntar por qué antes de decir que está mal, nos podemos llevar una sorpresa nosotros. Por ejemplo, escribe con cifras el siguiente número trescientos seis, resultado: 307, «¿por qué?», «porque es el siguiente número».
25. Bailar al son de la música.
26. Recitar poesía y dramatizar fragmentos de teatro.
27. Preguntarle su opinión sobre todos los temas.
28. No reírse nunca de sus ocurrencias y menos de sus errores.
29. Tener en cuenta que el talento se provoca y se contagia, por eso coinciden en tiempo y espacio. Así, recuerda este profesor, «podemos recordar por ejemplo en España autores como coincidieron Cervantes, Lope, Calderón de la Barca, Quevedo o Góngora, en la misma calle de Madrid y el mismo día. O Vivaldi, Bach, Mozart y Beethoven en el centro de Europa del siglo XVIII, inventores en el siglo XIX, pintores en Italia durante el Renacimiento o deportistas en España al final del siglo XX. Provocar ese talento en los hijos, en buena medida, depende de sus padres y de ejercicios tan básicos pero profundos estructuralmente para su cerebro como los descritos»


Carlota Fominaya, ABC, 2018

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martes, 3 de julio de 2018

Padres distraídos crónicamente por pantallas no dan la atención adecuada a bebés y niños


La peor paternidad: estar mucho con el niño, bloqueando su autonomía, pero distraídos con el celular. La conexión emocional se pierde

La Organización Mundial de la Salud ha decidido esta semana añadir el “trastorno de gaming” (es decir, la adicción a los videojuegos) a la Clasificación Mundial de Enfermedades. Aunque la industria de los videojuegos no está contenta, muchos padres y médicos ya habían avisado de la naturaleza adictiva de los videojuegos.
Carolyn Moynihan se ha hecho eco de esta noticia en Mercatornet, avisando de que la adicción a los videojuegos no es la adicción más peligrosa para adultos y jóvenes (especialmente), y se enmarca en todo un contexto de adicción a las pantallas.

La costumbre genera adicción
El año pasado, la psicóloga Jean Twenge escribió sobre la epidemia de depresión entre chicas adolescentes y que ha coincidido con el uso desmesurado de smartphones y redes sociales.
A propósito de esto, Carolyn advierte que chicos y chicas son más tendentes a ser adictos a las pantallas si desde pequeños se les rodea con ellas y cita un artículo de Erika Christakis en The Atlantic: “Los niños de preescolar pasan más de cuatro horas de media al día mirando una pantalla”.
Según recoge Carolyn, la misma Erika vuelve a cargar contra esta adicción en un artículo llamado “Los peligros de la paternidad distraída”, en el que avisa de cómo los padres también están enganchados a las pantallas hasta el punto de descuidar a sus hijos.
La conexión a la red aumenta, mientras la emocional desciende
Aunque los padres y las madres (especialmente las madres) tienen más “tiempo para pasar cara a cara” con sus hijos que nunca en la historia, Erika avisa. “La conexión paterno o materno filial es cada vez de peor calidad, se ha convertido en una especie de sucedáneo”.
Los padres pasan más tiempo en presencia de los hijos, pero no tienen una buena conexión emocional con ellos, y el principal sospechoso de esto es el teléfono celular.
Los padres que están en el trabajo sufren su propio tipo de trastorno de inducción mental, lo que los expertos llaman “atención parcial continua”. Eso es malo, no solo para ellos, sino también para sus hijos.
Erika no dice que los padres tengan que prestar una atención permanente y completa a los niños cada vez que están presentes en la misma habitación, lo que para las madres de niños muy pequeños puede ser mucho tiempo. Dejar al niño en el corralito durante un rato con sus propios juguetes, o incluso dejarles con una pantalla un ratito no hace ningún daño.

El peligro de la atención dividida
El problema principal al que se refiere Erika es la atención dividida. Esto interrumpe el desarrollo del habla del bebé que se da cuando los padres, y de manera especial, las madres, hablan con sus hijos bebés. Ese desarrollo, en última instancia, construye la arquitectura básica del cerebro del bebé.
Gracias a este “dueto conversacional”, en el que el adulto utiliza un tono de voz muy alto, una gramática simplificada, y un entusiasmo exagerado al que el bebé responde con igual entusiasmo, el bebé aprende el lenguaje (o los lenguajes) de una manera mucho más rápida que aquellos que no han tenido estas conversaciones que resuenan emocionalmente.
Pero, ¿qué pasa cuando esta conversación se interrumpe por una madre que quiere echar un vistazo rápido a su Instagram? Carolyn advierte: los investigadores han descubierto que cuando las personas que cuidan a los bebés se distraen con el móvil, iniciaban menos conversaciones y respondían menos a sus bebés.
En un experimento, se metió a 38 madres con sus hijos de 2 años en una habitación. Las madres debían enseñar dos palabras inventadas a sus hijos. A las madres se les dio un teléfono para que los investigadores pudieran contactar con ellas desde otra habitación. Cuando los investigadores interrumpían a las madres llamándolas por teléfono, los niños no aprendían las palabras. En cambio, si no eran interrumpidas, las aprendían.

La distracción permanente que generan las pantallas
“La distracción parental ocasional no es catastrófica”, apunta Erika. “Pero la distracción crónica es otra historia”. Los adultos pueden ser irritables cuando son interrumpidos al utilizar el teléfono, y cuando pierden pistas emocionales o las leen mal, explica Carolyn.
La diferencia fundamental está en la duración de las interrupciones y distracciones. Cuando la distracción es deliberada, corta y puntual, puede ser incluso beneficiosa para los padres y los hijos. Si el adulto sufre de una distracción crónica, puede ser que no se comunique con su hijo por considerarlo menos valioso que un email.
“Lo que ocurre en nuestros días es el crecimiento de los cuidados impredecibles, que están gobernados por las constantes notificaciones de los smartphones”, advierte Erika.

La peor paternidad: estar -bloqueando autonomía- sin atender
“Parece que hemos tropezado con el peor modelo de paternidad posible: estamos siempre presentes físicamente delante de nuestros hijos, pero no prestamos ninguna atención emocional”.
De todas formas, los niños están programados para conseguir lo que necesitan de los adultos; incluso con berrinches si es necesario. Carolyn afirma que estos berrinches se van a multiplicar según los niños vayan creciendo y entrando en el colegio. Al mismo tiempo, los adultos no comprenden cuánto sufren los niños cuando no conectamos emocionalmente con ellos. Carolyn pone como ejemplo la desatención que han sufrido los huérfanos.
“Los adultos también sufren”, añade Erika. “Tienen la miserable sensación de que pueden ‘estar a todo’ y en estas circunstancias es más fácil para un adulto centrarse en el tiempo de pantalla de su hijo que en guardar sus propios dispositivos”.
En definitiva, el consejo de Erika que recoge Carolyn es que un padre puede hacer más con sus hijos en menos tiempo si en ese tiempo está del todo centrado.
Apagar el teléfono hace más fácil a los padres educar a sus hijos en “moderar” el uso de la tecnología.

ReL. jun 2018

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lunes, 11 de junio de 2018

Hiper-padres


El niño sale del colegio y le da la mochila a su padre o madre. ¿Por qué no se molesta en llevarlo él?
Los padres están hablando entre ellos o con otros adultos y el niño les interrumpe con cualquier nimiedad  y  los padres le prestarle atención plena. ¿No sería mejor enseñar al niño que no ha de interrumpir a los mayores y que no le pasa nada si espera?
El padre se acerca al niño y en vez de decirle "¡toma tu medicina!" lo hace con tono interrogativo, casi suplicante: "¿quieres tomarte tu medicina?"…, "¿quieres ir al colegio?", "¿quieres a comer?"…, el niño puede decir que no, o simplemente aturdirse con tantas peticiones y decisiones que tomar él, sin el apoyo de la autoridad de sus padres.
Son ejemplos de "hiperpaternidad", quizá ligados a la sobreprotección. En muchos casos, tiene que ver con el tener muy pocos hijos y muy tardíos, a menudo muy mimados.
Eva Millet habla de ellos en su libro «Hiperpaternidad». «Estás hablando con unos padres del cole, por ejemplo, o con unos amigos, o con tus suegros, y el niño o la niña corta la conversación con un "me aburro" o un "quiero irme" o cualquier otro comentario. En mis tiempos esta interrupción habría sido recibida con un escueto "tú calla", con un "no te metas en las conversaciones de los mayores", o con total indiferencia».
Y al llevar nosotros las mochilas del niño, impedimos que asuma dos cosas concretas: autonomía ("tú puedes, hazlo") y responsabilidad ("es tu mochila, gestiónala y responsabilízate tú").
La autora de «Hiperpaternidad» propone la «sana desatención» (en inglés le llaman «underparenting»). Es básicamente dejar a los hijos que actúen solos, observarlos, e intervenir solo cuando es necesario. Si el niño se cae, lo ves, pero dejas que se levante él solo. Si un día no come, esperas, ya tendrá hambre. Desde luego, no correteas tras él con un bocadillo. Tampoco cedes si quiere comer fuera de hora y pide chucherías. Los resultados en la educación de los hijos se ven a menudo a medio y largo plazo.
Millet (responsable también del blog Educa2.info) señala los males de la hiperpaternidad en la sección familia del diario ABC.
—¿Cuáles son las características generales de esta corriente de hiperpaternidad?
—La hiperpaternidad es un tipo de crianza que consiste en estar encima del niño o la niña constantemente, atendiendo o anticipando cada uno de sus deseos. La hiperpaternidad ama la precocidad. Suelen ser padres que se pasan media vida eligiendo colegio perfecto, las mejores extraescolares, el mayor número de experiencias, los últimos «gadgets», juguetes, viajes, espectáculos, actividades lúdicas y entretenimientos varios.

—Hoy los niños están apuntados a cientos de extraescolares. La frase de hoy que más se oye es «corre que llegamos tarde». Usted habla de la infancia como «training camp» o campo de entrenamiento.
—Sí, deberíamos «aligerar agendas». Lo que no puede ser es que un niño de Pre-escolar o Primaria tenga todas las tardes de lunes a viernes ocupadas. Ahora tienen actividades incluso el fin de semana. Como dijo la escritora y pedagoga Josefina Aldecoa, el niño se convierte en un trabajador que llega al final del día agotado.
Por otra parte, hay que decirlo: la hiperpaternidad ama la precocidad. Pero en su búsqueda del niño renacentista se pasa con la hiperestimulación. Confía ciegamente en los neuromitos que afirman que solo usamos el 10% del cerebro, y que de cero a tres el niño está en su plenitud. Muchos se aprovechan de esto. El ajedrez es fabuloso, pero si el niño no juega, tampoco pasa nada.

—En su libro habla de los «padres bocadillo». ¿Cómo son?
—Los «padres bocadillo» son esos que van con la merienda detrás del niño corriendo y persiguiendo al niño por todo el parque. O si son menos activos, se limitan a ser su paciente sombra. El niño se gira, le da un mordisquito al sanduche, y sigue jugando. Todos los hemos visto.

—Si ser una madre o padre normal ya cuesta, ser hipermadre o hiperpadre tiene que ser agotador.
—E insostenible... porque en general implica agendas frenéticas y muchas exigencias a nivel académico y social. Lo es para los padres, pero en especial para las madres, porque suelen ser ellas las que cargan con el peso: los llevan de una actividad a otra, hablan con frecuencia con sus maestros (y, si fuera necesario, llegan al enfrentamiento), supervisan sus tareas y, a menudo, los hacen con ellos. Además recogen sus cuartos, preparan su ropa, sus mochilas, meriendas, cenas y desayunos y ponen y quitan mesas. Y, por supuesto, planifican agendas, sus escasos ratos de ocio e, incluso, sus amistades. Hay mucha madre con una presión brutal. Piensan que no lo están haciendo lo suficientemente bien, que no son esa madre perfecta que se espera, ni tienen esos hijos perfectos que parece que tuvieran que tener. Para ser hipermadre hay que tener tiempo para la «gestión» y el «control». Claro que has de controlar, pero no hiperdirigir.

—No queda más remedio que verlo con humor pero, ¿tenemos evidencia ya de cómo son los hijos de «hiperpadres» una vez crecen?
—Se está empezando a ver porque están comenzando a llegar a las universidades. Son chicos con el nivel de tolerancia a la frustración muy bajo. La dinámica es que sus papás siempre les han dicho que son lo más. Se les ha consultado todo, se les ha consentido a menudo, y el resultado son niños «porque yo lo valgo». Por otro lado, son jóvenes a los que los padres les han resuelto la vida. Si el niño se caía, si no sabía hacer algo... les han solventado la tarea de forma sistemática. Estos menores tienen una inflada noción de ellos mismos y a la vez carecen del «yo puedo» porque sus papás lo han hecho todo por ellos. Esto es un cóctel explosivo.

—La solución que usted propone es el «underparenting». ¿En qué consistiría esto?
—En disfrutar de una paternidad más relajada. Empieza dejando que ellos mismos se lleven la mochila. Pueden. De verdad. La autonomía se puede ir trabajando en casa, dejando que el niño se haga su cama, deposite la ropa sucia en el cesto y recoja sus juguetes, dándoles poco a poco más responsabilidad. A veces, quizás por las prisas, o porque no queremos que se frustren, es más fácil hacerlo nosotros. Pero con esto en el fondo les estamos diciendo que no pueden. Otra propuesta es hacerles menos fotos. El uso del celular y las nuevas tecnologías son el instrumento perfecto para un hiperpadre. También hay que dejarles tiempo para jugar, pues les estamos quitando su tiempo libre con actividades planificadas. El juego libre sin estructura es sagrado. Es mucho más importante que jueguen, por ejemplo, a que hagan una actividad extraescolar.

—Usted recuerda que los hiperpadres suelen caer en hacerles demasiadas preguntas a los niños.
—En efecto. Cosas como ¿te quieres ir a dormir?, ¿qué quieres cenar?  Está bien valorar la opinión de los hijos. Incluso hay familias que se precian de que gestionan «democráticamente» y a los niños se les consulta todo. Pero, mal que les pese a algunos, la familia es un sistema jerárquico y la autoridad de los padres, necesaria. No hay que preguntarles todo. Lo primero es que esto no es una democracia y lo segundo, que el niño no sabe responder según qué cosas. Es nuestra responsabilidad, que para eso lo hemos tenido. Es mejor darles más instrucciones.

—¿Qué hay de los límites?
—No deberíamos olvidarnos nunca de poner límites. Es un concepto que siempre sale en todos los años que llevo escribiendo sobre educación. Los límites son tan importantes como el amor. Afectos y límites por igual. Y luego mostrar más confianza en ellos. Los niños son capaces de hacerse su cama sin ayuda, de comerse el desayuno, de resolver sus pequeños problemas, de organizarse su agenda...

ReL.,2018

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viernes, 1 de diciembre de 2017

No podían tener hijos y conocieron la Naprotecnología: una ayuda cristiana contra la infertilidad



Venan y Jordina llevan siete años casados y no lograban tener hijos. Tras visitar a varios ginecólogos de Barcelona (España), éstos no lograban explicar las causas de su infertilidad. Finalmente, acudieron a una doctora en Zaragoza que aplicaba la Naprotecnología y diez meses después estaban embarazados. Su hijo Marc nació en 2016.
Este matrimonio católico no podía tener hijos, y al igual que ellos, no encontraban una solución que fuera compatible con la moral cristiana hasta que conocieron este método. Ahora son promotores de Naprotec, que engloba a médicos, monitores y matrimonios como el suyo, y que ayudan a decenas de matrimonios. Actualmente, son unas 200 parejas y ya han conseguido 40 embarazos.
Para dar a conocer la Naprotecnología, muy desconocida todavía en España y también en ambientes católicos, se celebrará en Madrid el I Encuentro de Naprotecnología los próximos 8 y 9 de diciembre de 2017. Allí, se explicará en qué consiste esta técnica, por qué es compatible con la moral católica, y se podrán conocer a los profesionales que la llevan a cabo y el testimonio de matrimonios que han pasado por sus consultas.
Para conocer un poco más la Naprotecnología, Venan y Jordina, promotores de Naprotec, explican que “el camino que les proponemos, además de médico, evita la causa de estas heridas. Nos preocupamos por los pacientes y por su historia personal”.

- Hasta ahora, muchos matrimonios cristianos que no podían tener hijos sólo tenían como salida la adopción, y sus interminables procesos. ¿Es esta una respuesta a ellos?
- Sí, la Naprotecnología es una respuesta para el matrimonio estéril/infértil, pero no solo para los cristianos. La Naprotecnología es ciencia médica que nace de una visión cristiana del hombre, todo lo que se propone es muy racional y puede ser aceptado por todos, no solo por los cristianos. Esto lo hemos podido comprobar hablando con matrimonios de diferentes culturas y credos.
En la pregunta se hace mención a la adopción. Nos gustaría comentar que si bien la ausencia del hijo puede ser un punto de partida para plantearse la adopción, la adopción es una vocación radicalmente distinta. No recomendamos a nadie acudir a la adopción como el “sustituto” de los hijos que no vienen. En la adopción, los esposos ofrecen su paternidad a un hijo que tiene derecho a tener unos padres, pero los padres no tienen derecho a tener hijos.

- La Naprotecnología es “aceptable” para la moral católica. ¿Por qué es así?
- Cuando se hace medicina de verdad, es difícil que se pongan pegas desde la moral católica. Podríamos decir que la naprotecnología no es que sea simplemente conforme a la moral católica, es que es medicina de verdad. Entrando en detalles concretos, en todo el proceso de diagnóstico no se va a pedir nada que no respete la naturaleza del acto conyugal. Un ejemplo sería la recogida de semen dentro de la relación conyugal. Es desconocido por muchos, incluso por los sacerdotes. No conocen la existencia de colectores y las pautas para la recogida de la muestra. Esta es nuestra experiencia después de más de quinientas llamadas de asesoría durante este primer año de Naprotec.es

- ¿Por qué es tan importante que así sea?
- La moral católica es una ayuda para proteger lo más importante, la vida y el amor personal que en último término es amor esponsal. Todas las personas, incluso las consagradas, están llamadas a un amor esponsal. El modelo lo tenemos en la entrega de Cristo a su Iglesia, es pues un aspecto fundamental, lo que da sentido a todas las vocaciones. Algunos pensarán que el problema moral se da solo por la fecundación en placas de Petri o por los embriones sobrantes de las técnicas de reproducción que son congelados etc. y sí, es verdad, pero no solo por eso. Hay una parte esencial que es el significado del acto conyugal. La vivencia de la sexualidad es esencial al matrimonio. La naprotecnología cuida la naturaleza del acto conyugal respetando sus significados.

- ¿En qué consiste y qué porcentaje de éxito tiene?
- La Naprotecnología estudia el ciclo femenino para mejorar los problemas de salud de la mujer y en el caso de matrimonios ofrece un estudio para detectar las causas de la infertilidad/esterilidad, de ambos, para llegar a un diagnóstico. Después del diagnóstico se hará todo lo posible por mejorar la salud de ambos sin romper el amor matrimonial. Además, desde Naprotec.es, ofrecemos seguimiento en todo el proceso. Los matrimonios pueden consultar dudas y hablar con otro matrimonio que ya ha vivido el proceso.
La pregunta sobre el éxito es muy comercial, se corre el riesgo de pensar solo en el porcentaje de éxito para lograr un hijo y en esto no consiste la naprotecnología. Mejora la salud y eso logra la mejora de la fertilidad. Los matrimonios lo que quieren saber es la causa de su infertilidad, no buscan un hijo a toda costa y así lo vemos cada día en nuestra asesoría.
En acompañamiento y diagnóstico sí podemos hablar de un 100% de éxito, esto es lo que hacemos con mucho empeño. Los embarazos van llegando, cuando Dios quiere, en el momento en que la salud está dispuesta. Hasta el mes pasado eran unos 40 embarazos en tan solo un año de trabajo. La estadística americana está en nuestra web, en algunos casos se puede hablar de un 80% de éxito. Las circunstancias de partida son muy diversas por lo que habría que determinar muy bien qué grupo de población queremos analizar estadísticamente. La Naprotecnología estudia la fertilidad de la mujer mientras tenga menstruación y por eso podemos encontrar a mujeres de 47 a 50 años. También nos llegan los que vienen de in vitro fallidas, y algunos ya están esperando su primer hijo gracias a la Naprotecnología. Todo esto afecta al resultado estadístico y son muchas variables las que se deben considerar. Estamos trabajando para ofrecer datos de Naprotecnología en España en los próximos años.
Un dato iluminador es ver los testimonios de personas concretas: Señora de 41 años se queda embarazada después de 10 años de matrimonio; otro matrimonio después de tres in vitro fallidas; nosotros mismos nos quedamos después de 7 años de matrimonio… Hay un éxito objetivo en el sistema de trabajo, en cómo se llega al diagnóstico y se empieza un tratamiento para reparar lo que no funciona.

- A ustedes no sólo les llegarán parejas supuestamente infértiles sino que muchas llegarán además anímicamente rotas…
-Así es, la gente se desahoga explicando todo lo que han tenido que pasar, los sentimientos de culpabilidad ante el esposo o la esposa, el ceder ante el otro que quería acudir a técnicas de reproducción, etc. Nuestra misión es ayudarles a comprender que la mayor fecundidad es el amor de Dios que pasa por el amor entre ellos. El amor entre dos personas es fecundo por definición, por él pasa el amor de Dios que es la fuente de la fecundidad. Los hijos son una muestra de esta fecundidad, pero no la única. Desde esta perspectiva ayudamos al matrimonio a crecer en su amor. El camino que les proponemos, además de médico, evita la causa de estas heridas. Nos preocupamos por los pacientes y por su historia personal.
Algo que ayuda a los matrimonios es conocer las causas de su infertilidad. Conocer la verdad ayuda a decidir en libertad. Es un camino muy distinto a lanzarlos a los ciclos y a las probabilidades que luego pasan factura. Después de las conversaciones rezamos por cada matrimonio que atendemos.

- Ustedes han sido además los primeros padres a través de esta técnica en España, ¿cuál ha sido vuestra experiencia? ¿Ha merecido la pena esperar tanto tiempo en vez de haber intentado otras vías como el FIV? 
-A decir verdad somos los quintos, pero el primero de Cataluña y el primero en salir en prensa, de ahí la confusión. Cuando miras hacia atrás entiendes todo el camino recorrido. Jordina reconoce que la fecundidad que Dios nos está permitiendo experimentar ahora sobrepasa todo lo que podíamos imaginar. No somos más fecundos porque hayamos tenido un hijo, para nosotros la fecundidad es poder atender a los matrimonios que nos abren su corazón, con los cuales compartimos su dolor, porque también lo hemos sufrido nosotros durante siete años de infertilidad.
El camino ha sido duro, pero sí, ha merecido la pena, después de siete años dimos la vuelta al puzzle y la imagen que se está formando ya se intuye y es muy hermosa. Acudir a la fecundación in vitro (FIVE) sabemos que no hubiera solucionado nuestro problema, se requería regular niveles muy precisos de estrógenos y progesterona en Jordina y esto no se hace en la FIVE. Además me han diagnóstico que soy celíaco y seguir la dieta me ha permitido mejorar la salud, dudo que esto se hubiera logrado acudiendo a la in vitro.

- Un dato que me llama la atención es que tratan 200 parejas y ha habido 40 embarazos. ¿Están sorprendidos? ¿Cómo reaccionan estas parejas cuando lo consiguen?
- La web ha sido visitada por dieciocho mil usuarios distintos, nos han llamado unos quinientos matrimonios y en consulta con las doctoras deben ya superar los doscientos casos.
Estamos sorprendidos por todo esto, la fecundidad de Dios, cuando te prestas, te supera y te sorprende. Cuando los matrimonios nos llaman o nos mandan una foto del predictor nos llena de alegría pues cada embarazo es un milagro. En varios casos esto ha sucedido después de diez meses. Ahora hay que rezar para que lleguen a término, además del control hormonal que les continúan haciendo las doctoras.

- ¿Cree usted que los católicos y la jerarquía conocen este tipo de técnicas y las promocionan o aún está por decirlo así, en fase embrionaria?
-Se han hecho esfuerzos por dar a conocer esta técnica, ha llegado a la Conferencia Episcopal Española. Personalmente hemos visitado a obispos. Pero la sensación es que hay mucho desconocimiento y poca reflexión sobre la pastoral ante la infertilidad. No se llega a entender el problema si no se vive en primera persona, me imagino que hay muchas preocupaciones pastorales, pero ésta es fundamental, pues afecta a la esencia del matrimonio es decir, a la vivencia de la sexualidad.
Algunos obispos  ya están comprometidos, en el próximo encuentro de Madrid participarán  agentes de pastoral  de varias diócesis. Se puede hacer mucho más, hay que formar a los sacerdotes. La moral católica sobre la vivencia de la sexualidad es un gran regalo que hay que profundizar, realmente santifica al matrimonio y esto es lo que se propone la Naprotecnología, crecer en el amor y no romper el amor conyugal.


- ¿Por qué es importante celebrar un congreso como el que han convocado?
- Este primer Encuentro responde a la necesidad de encontrarse que tienen los matrimonio que viven la infertilidad y al mismo tiempo de poder compartir su historia. Pero además, es una oportunidad de conocer a los profesionales que estamos detrás de este proyecto; las doctoras, las monitoras de Creighton y los matrimonios promotores. El encuentro contará con ponencias de las doctoras especialistas en Naprotecnología, las monitoras de Creighton, algunas de ellas especialistas también en otros métodos y, como matrimonio promotor, explicaremos el nacimiento de Naprotec.es y el futuro inmediato. El Encuentro ha despertado tanto interés que en esta semana estamos trabajando en el cambio de ubicación del encuentro para poder acoger a todos los participantes, de hecho podemos informar que El Instituto de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria, acogerá el acto.

- Para dicho congreso no sólo se exponen las técnicas sino que además habrá testimonios…
- Sí, así es. Cada día habrá la oportunidad de escuchar algunos testimonios de matrimonios, que nos explicarán cómo llegaron al diagnóstico. Algunos ya saben que su problema es casi imposible de resolver; otros están de 12 y 30 semanas de embarazo, algunos estarán muy próximos al alumbramiento y quizás no podrán acudir…
La parte del testimonio matrimonial es muy importante, pues la Naprotecnología no es una teoría bonita, sino que es el camino para que muchos matrimonios que no saben nada sobre su infertilidad/esterilidad, puedan llegar a un diagnóstico.

- ¿Qué le diría a una pareja que no puede tener hijos y que prácticamente ha arrojado la toalla?
- Cada día atendemos a matrimonios, la mayoría de España, pero también de Francia, Italia y de toda América Latina. Los matrimonios en esta situación nos pueden llamar y así revisamos su caso y les ayudamos a iniciar este camino si es su deseo. Pueden contactar con nosotros en la web, www.naprotec.es por medio del formulario de contacto o escribiendo al whatsApp. +34 659 68 23 27.
Son muchos los que este camino les ha devuelto la esperanza. La Naprotecnología no ofrece hijos, pero ayuda conocer cuál es el problema de la infertilidad, a corregirlo y mejorar así su salud.
Hace dos semanas nos escribió un matrimonio que, después de 10 meses, había logrado el embarazo. La situación inicial precisamente era la descrita. Es normal que con 41 años y después de varios años de matrimonio tires la toalla, pero los que, como ellos, quieren encontrar la causa de su infertilidad, no se dan por vencidos, se ponen en camino. Este es el testimonio de Matilde y Mariano que en diciembre de 2016 leyeron nuestra historia en Religión y Libertad y ahora están esperando su primer hijo.


Javier Lozano / ReL24 noviembre 2017

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