viernes, 12 de julio de 2019

Un periodista homosexual, Chadwick Moore, lamenta los espectáculos callejeros que ofrece el lobby LGBT como acaparador del Orgullo Gay.



Respecto a los festejos en Nueva York, epicentro del Orgullo Gay en todo el mundo: “Piense en ello como las Olimpiadas de la droga, el alcoholismo, la fornicación pública, las orgías colectivas y los traseros peludos expuestos en la cara de los niños”.

Moore es un reconocido periodista homosexual residente en la Gran Manzana –aunque natural de Tennessee–, colaborador, entre otros, del Playboy, el The New York Times, Breibart News y el Spectator. Es en este último medio donde, bajo el provocador título “En este Orgullo celebremos la vergüenza”, publicó un artículo el 17 de junio donde hacía esas afirmaciones y, entre otras cosas, explicaba la verdad sobre el mito fundacional de dicha celebración: la redada del 28 de junio de 1969 en el Stonewall, un garito gay, lo cual desató la oleada de protestas que se considera fundacional del movimiento reivindicativo homosexualista.

La verdad sobre el Stonewall

En vez de disculparse por aquella intervención policial, como ha hecho el jefe de la Policía neoyorquina, James P. O’Neill, Moore propone una disculpa distinta: “Lo sentimos. Solamente estábamos haciendo nuestro trabajo. No podíamos saber que un control rutinario hace cincuenta años en un negocio ilegal desataría en todo el mundo durante los siguientes cincuenta años el horror de las manifestaciones del Orgullo”.

Afirma Moore que todos los garitos gay de Nueva York eran de la Mafia: “En 1966, el Gordo Tony Lauria, de la familia Genovese del crimen organizado, compró el Stonewall, entonces un modesto restaurante familiar, y lo convirtió en un repugnante antro para gays. Los servicios se atascaban continuamente. No había salidas de incendio ni jabón para lavar los vasos. Las bebidas alcohólicas se aguaban y se robaban. Los empleados hacían de proxenetas y se dedicaban a chantajear a los clientes con la amenaza de ‘sacarlos del armario’”.

Los controles en este tipo de locales eran habituales, pero la corrupción policial era grande y, o bien avisaban antes, o bien se hacían por la tarde, con los antros vacíos. Fuese lo que fuese lo que determinase hacer aquella redada aquella noche, “lo que está claro es que no se hizo en Stonewall solamente porque allí se citasen los gays”.

En cuanto homosexual, Moore se felicita (“es algo maravilloso”) de que, como resultado de aquellas revueltas, desaparecieran las “leyes que criminalizaban la homosexualidad”. Pero denuncia las numerosas mentiras que rodean la mitología en torno a aquellos hechos. Ni el lugar declarado “patrimonio histórico nacional” por Barack Obama se ubica donde el antiguo Stonewall, ni la rebelión de 1969 fue iniciada por “dos transexuales negras”, como difunde ahora el lobby LGBT.
“Actualmente, las lesbianas y los marxistas dirigen el movimiento de los derechos de los gays y han levantado el gigantesco Complejo Industrial LGBT”, denuncia Moore, y como el transgenerismo (“que en 1969 no existía ni como palabra”) es la nueva bandera de culto, han convertido a Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera en ídolos y han conseguido que Nueva York aprueba que se les construya un monumento junto al Stonewall.

Pero no eran transgénero: “Se identificaban como travestis, hombres que se visten de mujer, lo contrario de hombres que creen que son mujeres”. Además, “Rivera estaba a treinta manzanas de distancia, sin conocimiento a consecuencia de la heroína, cuando se desarrollaron los disturbios, y Johnson admitió en entrevistas que no estaba allí cuando comenzaron”. Aunque la propaganda del World Pride 2019 muestra otra cosa (incluso mujeres musulmanas con hijab), dice Moore, “el movimiento por los derechos de los gays fue fundado por hombres gays, blancos casi en su totalidad”.

En su opinión, ahora el movimiento se ha rendido a "demócratas, grandes empresas, marxistas e identitarios raciales”: “No hay nada de que enorgullecerse en el hecho de que el poderoso lobby LGBT tenga tan bajo concepto de su propia gente que base todos sus logros políticos en mentiras y desinformación”.

Y si antes consideraban sus iconos a Oscar Wilde, Quentin Crisp y Freddie Mercury, “hoy nos contentamos con imágenes 3D asexuadas de Pete Buttigieg, drag-queens contando cuentos en escuelas infantiles, ‘niños transgénero’ químicamente castrados y toda una generación de niñatos privilegiados adictos a las fantasías porno de dominación boicoteando sándwiches de pollo [alusión al boicot a “Chick-fil-A”] llevando ante el Tribunal Supremo a pasteleros ancianos”.
“No hay nada en ello por lo que sentirse orgulloso”, sentencia: “Cuando veas hacer el pato por la calle a viejos desnudos con cueros y anillos en los pezones y los testículos golpeando las rodillas, o monstruos drag de tercera categoría enseñando sus traseros a masas de niños, recuerda que estos no son comportamientos de personas honorables, ni siquiera rebeldes. Todos los saben, pero nadie se atreve a decirlo”.

El orgullo y la vergüenza

Luego hace una sórdida descripción del despertar (con una “profunda y oscura vergüenza”) a la mañana siguiente del Pride: “Todos hemos estado ahí, es parte de la experiencia del Orgullo”. Y tras citar al psicólogo Joseph Burgo cuando dijo que la cultura estadounidense a lo largo de lo últimos cien años había sido una rebelión contra la vergüenza, en particular en lo relacionado con el sexo, Moore añade: “Cuanto más la gente la ha abandonado, más infeliz se ha hecho”.
“Si alguien le dijese esto al Gran Negocio Gay durante estas vulgares orgías del Orgullo, que buscan más impactar y ofender que celebrar”, dice, la comunidad gay sería mejor apreciada: “Y tal vez también muchos de nosotros seríamos personas más felices y más estables”.

Carmelo López-Arias / ReL 2019
::::::::::::::::::::::::::::

Etiquetas:

lunes, 18 de febrero de 2019

Testimonio de Álvaro, un médico portugués


Soy Elena Lorenzo Rego, soy coach profesional especializada en: identidad personal, dirigido a personas con atracción por el mismo sexo, hoy les presento a Álvaro, un joven médico portugués, que conozco desde hace ya 4 años.
Aunque vive en Portugal y nuestras sesiones han sido mayormente a través de video-conferencia, he tenido la suerte de coincidir en persona en varias ocasiones. Esto me ha ayudado a conocer a una persona noble, sincera, cercana y muy comprometida en la búsqueda de su verdad e identidad.
Me alegra mucho poder compartir el testimonio de Álvaro.
¡FELIZ NUEVO "YO"!
 Creo que tiene mucho sentido que, una vez hecho este camino en el Coaching de Identidad, os haga un resumen como reflexión personal y, si es posible, para que sirva de testimonio y de luz a otros.
Tengo casi 39 años en el momento en que escribo este texto y empecé a ser acompañado por Elena Lorenzo hace poco más de cuatro años. ¿Cómo llegué hasta aquí?
Me resulta difícil hacer un resumen, vamos a ver hasta donde soy capaz de recordar.
La primera vez que recuerdo haber tenido algo similar a la AMS fue a los 16 años. Estando en secundaria, supe por mi madre que un familiar nuestro (con quien nunca tuve mucha cercanía) vivía activamente la homosexualidad, y a la vez en el colegio un chico uno o dos años mayor había comenzado a llamarme la atención. Recuerdo que yo le miraba como el ideal de perfección y belleza, ni siquiera había hablado nunca con él. Después de esto empecé a admirar a otro chico y ya al final de secundaria me reprochaba interiormente por no ser atractivo físicamente ni tener seguridad en mí "como los demás".
Vino el periodo universitario: cambio de ciudad, de colegas y de amigos. Encontré en una residencia universitaria toda de chicos, lo más parecido a una familia. Allí hice muy buenos amigos, de hecho, en la actualidad algunos de mis mejores amigos son de aquella época. Sin embargo, este fue también un período de mucho "auto-reproche" interiormente y a veces exteriormente, me sentía menos hombre en comparación con mis compañeros de casa. No me gustaban mucho los deportes - algo muy valorado en ese contexto – claro, hay que tener en cuenta que yo era delgado, con barriguita y poco atlético.
Aunque sentía atracción por algunos residentes, recuerdo, que cuando empecé a salir con quien fue mi primera novia, compañera de la universidad, la atracción por chicos disminuyó considerablemente, pero eso sí, persistió sin embargo un auto-desprecio de fondo, latente, a veces inaudible, pero que frecuentemente me hacía sentir algo deprimido.
Terminada la carrera de medicina y la especialidad, la AMS no me afectaba tanto ni la sentía con intensidad, lo que si seguía presente eran los frecuentes períodos de desánimo, aunque no llegaban a ser una depresión.
Como había terminado una relación de un año y pico con una chica, quedarme en esa misma ciudad para vivir y trabajar no lo vi muy claro, además me sentía muy solo. Así que volví a mi tierra natal, a casa de mis padres. ¡Sorpresa!
Me adapté mejor de lo que pensaba, pero ... eso era sólo en la superficie. Al año y medio, la atracción por otros hombres se volvió a presentar, pero esta vez de una manera más frecuente e intensa. Los sentimientos eran más avasalladores y venían acompañados de un auto-desprecio que no conseguía vencer.
En 2013 leí el testimonio de un terapeuta en la web "Religión en Libertad" y empecé un proceso con él, di los primeros pasos en la recuperación. Como cada caminante tiene su camino, al cabo de algún tiempo me di cuenta de que yo necesitaba otra metodología. Como había ido a un taller en Madrid con Richard Cohen, le escribí y fue a través de él como llegué a Elena.
 Al inicio del proceso, recuerdo haberle dicho: "Elena, creo que esto de la AMS no es lo mejor para mí, pero al mismo tiempo pienso: ‘¿qué culpa tengo yo de que a mi me atraigan los hombres? ¿Es posible que te deje de gustar un color, por ejemplo?’ ".
Acepté el desafío de crecer – como ella me propuso entonces – aunque no iba a ser fácil: si a los 18 años un tipo ya cree que es hombre, con 34 no te digo... Pero ese paso fue decisivo. Confieso que algunas veces dudé de los resultados de la metodología, de los ejercicios propuestos. Pero la confianza que se deposita – un poco a semejanza de lo que sucede a mi con mis pacientes – es absolutamente fundamental, y puedo decir que siempre he confiado en Elena. Naturalmente, tuve altos y bajos.
He tenido períodos con bastante dependencia de chats en Internet, con perjuicio importante en mis horas de sueño, mi estado anímico y la capacidad de trabajo. Aquí se hizo evidente que las 3 "F" que se desprenden de la AMS (Fácil, Frágil y Falso) estaban alimentando mi auto-conmiseración.  Después comprendí que eran un impedimento para encontrarme conmigo mismo.
Con el paso del tiempo, fui percibiendo también que volver a casa de mis padres era el nuevo detonante principal de la AMS. El revivir más o menos conscientemente patrones de relación familiar que ya en la infancia y adolescencia existían: mayor proximidad con mi madre; el rechazo y la no validación de mi masculinidad por parte de mi padre ... Con mi padre yo reaccionaba rechazando las frecuentes indelicadezas conmigo, con mi madre y con otras personas... Todo esto me ayudó a experimentar, ahora conscientemente la repercusión que había tenido en mí todo ello y nunca antes me había dado cuenta. Lógicamente, si yo no estaba bien conmigo mismo, ¿cómo iba a poder estar con los demás, ya fuese una relación de amistad con un amigo o en una relación de noviazgo?
Ahora comprendo y acepto las limitaciones de mis padres con respecto a mi y me siento mucho más reconciliado con ellos.
Cuidé mi alimentación y el ejercicio, obteniendo buenos resultados físicos. Esto me ayudó a conectarme conmigo mismo, con mi cuerpo y constatar que con trabajo y constancia se consiguen resultados. Después de casi cinco años viviendo con mis padres, salí definitivamente de su casa - otro paso fundamental.
Pasados estos años, miro a la AMS con gratitud porque me permitió a lo largo de los últimos tiempos conocerme mejor y de una forma insospechada, y además me veo reconciliado conmigo mismo. Afirmo esto hoy porque tengo muy claro que:
- lo que siento acerca de un determinado suceso de vida depende efectivamente de lo que pienso acerca del mismo;
- lo que pienso de determinada situación puede fácilmente estar muy condicionado por pensamientos distorsionados, por ejemplo: la "argumentación emocional" y por “falsas creencias” y ¡ese “perfeccionismo patológico”, que es quizás el mayor villano de la historia!: estos sabotean mi autoestima y me impiden ser yo mismo;
- yo no me conocía bien y no tenía conciencia de ello. En consecuencia, no tenía la libertad de ser yo mismo y por eso, actuaba de manera insegura y temerosa, con períodos depresivos frecuentes. En otras palabras, hasta hace menos de dos años no sabía la importancia en mi se la invalidación de mi masculinidad y es por ello que, perseguía un modelo estereotipado del "ser bello y bueno" - el "hombre de éxito" que a mi me hacía que me hacía sentir inferior e idealizar a otros hombres. Si lo piensas, ¿Es que solo hay una forma y un modelo de "ser bello y bueno"?
- aunque no sepa si voy a casarme, no quiero volver a ser esclavo de una mentira
- quiero seguir manteniendo los cuidados necesarios a mi "niño interior" para seguir siendo verdaderamente yo.
Quiero naturalmente agradecer a Elena por acompañarme en este recorrido. A pesar de que no es necesario tener fe cristiana para emprender este camino, quisiera añadir que los cristianos tenemos teóricamente la ventaja de que, con los ojos de la fe, logramos que las dificultades no nos aplasten.
Creo que mi fe era al principio demasiado pequeña para poder "ver" el significado real de los obstáculos interiores. Por eso, también debo una palabra de gratitud a John Eldredge, autor de "Salvaje de Corazón" y "La travesía del corazón salvaje", por haberme enseñado una verdad de la Fe todavía poco explorada: la mansedumbre y la humildad de corazón de Cristo no contradicen sus gestos valerosos y enérgicos que constatamos en los Evangelios.
Y también siendo Jesús, hijo de María, "verdadero Hombre", ¿por qué no tenerle a Él como el verdadero modelo de masculinidad?

 Elena Lorenzo Rego (coach profesional especializada en: identidad personal, dirigido a personas con atracción por el mismo sexo; adicción a la pornografía, procesos de acompañamiento; gestión de las emociones: Yo Interior (Niño Interior); cambio de hábitos y comportamiento) ReL. 19

Etiquetas:

jueves, 14 de febrero de 2019

Decir que la homosexualidad es abominación no es delito en Francia


Christine Boutin ha ganado su batalla de casi 5 años en los tribunales a los lobbies LGTB: criticar la homosexualidad como abominación no es delito de odio
Christine Boutin, una católica activa que fue ministra de Vivienda en Francia de 2007 a 2009 y después lideró el (muy pequeño) Partido Cristiano-Demócrata de 2009 a 2013, fue denunciada por asociaciones LGTB por haber declarado en un programa de TV en 2014: “la homosexualidad es una abominación, pero no la persona”.
Un tribunal le condenó por usar esa frase en 2015, y un segundo tribunal ratificó la condena en 2016 con una multa de 5.000 euros. Pero ella no se rindió, apeló al Tribunal de Casación, la instancia judicial más alta de Francia, y finalmente ha ganado el caso: decir “la homosexualidad es una abominación" no es delito.
Así, el Tribunal de Casación francés publicó en una sentencia del 9 de enero de 2019, que la afirmación “la homosexualidad es una abominación, pero no la persona” no es punible porque “no contiene, ni siquiera de forma implícita, una llamada o una exhortación al odio”.
Lo que dijo la ex-ministra era claro y estaba bien documentado en televisión: “la homosexualidad es una abominación, pero no la persona. En mi fe, la persona homosexual es tan amada por Dios como yo lo soy. La homosexualidad no tiene que ver con el juicio que hago de los homosexuales, que son mis hermanos, mis amigos y que tienen una dignidad tan grande como la de los que tienen otros comportamientos sexuales”.
Parece asombroso que una declaración así, en la que habla de cómo Dios ama a la persona homosexual, que los llama hermanos y amigos, con gran dignidad, haya podido llegar a ser condenada duramente por dos tribunales como "discurso de odio".
“La frase que fue objeto de la condena, aunque es insultante, no contiene, ni siquiera de forma implícita, una llamada o una exhortación al odio o a la violencia hacia las personas homosexuales”, asegura ahora la sentencia del Tribunal de Casación, difundida por el periódico francés Liberation.
A través de un mensaje de su cuenta en Twitter, Boutin se mostró feliz por la sentencia absolutoria y declaró: "La Corte de Casación ha anulado las condenas que me implicaban por haber citado el Antiguo Testamento. El máximo jurado francés acaba de confirmar que la libertad de expresión y la conciencia aún existen en Francia”.
En 1998, durante el debate sobre los "pacs" (convivencias civiles legalmente registradas, con algunos de los derechos de un matrimonio) Boutin defendió la familia natural con una Biblia en la mano. Anunció su retiro de la política activa y actualmente estudia teología en la universidad, a sus 74 años cumplidos. Pero en Internet y otros foros sigue opinando sobre política, familia, ética y religión.

ReL., 2019
...............................

Etiquetas:

viernes, 1 de febrero de 2019

Un más allá para la homosexualidad

David Morrison es un estadounidense que hacia 1993 no solo hacía rato tenía su homosexualidad asumida con una relación de pareja estable, sino que además llevaba varios años involucrado en el activismo gay. Nacido hacía treinta años, practicaba la homosexualidad desde los trece, es decir, más de la mitad de su vida.
No era mala persona. Por el contrario, vivía de la manera en que lo hace un buen hombre o mujer heterosexual que, después de los desvaríos de la juventud, enriela su vida y además se ocupa de ayudar a otros, lo cual es bastante para los estándares individualistas de las sociedades actuales. “Tras un período de promiscuidad rutinaria, me establecí con una pareja que yo esperaba fuese para toda la vida. Empecé a hacer progresos en mi carrera de escritor y editor. Me compré una casa, iba de vacaciones a lugares de afluencia gay, la mayor parte de mis amigos eran gay, y hablé a mi familia del cambio en mi identidad sexual. Llegado el tiempo, comencé a dar algo de mi tiempo y de mi dinero para ayudar a amigos y extraños a combatir la catástrofe del sida”.
De acuerdo con el prisma actual de lo políticamente correcto, Morrison no sólo sería merecedor de la simpatía de todos sino además de toda la felicidad humana posible, e incluso su caso podría ser tenido como una demostración de que la homosexualidad es normal y que su consideración como una tendencia contra natura no es más que un resabio de una moral retrógrada y cruel.
Pero la naturaleza es implacable, no perdona. A pesar de su vida “ordenada” y “ejemplar”, Morrison vivía entre la angustia y la desesperación, aunque no sabía por qué. Lo entendería más tarde. “Mirando hacia atrás… me doy cuenta de que la angustia que experimentaba entonces era el resultado inevitable de una vida construida sobre las arenas movedizas de una identidad irrefrenablemente sexualizada y sexualmente activa”. Es que el ser humano es mucho más que un ente sexual. La sexualidad es una de sus dimensiones, importante sin duda, pero de ahí a construir la propia identidad sobre ella hay un salto que equivale a lanzarse al vacío. Es lo que experimentaba Morrison, según él mismo confiesa: “El común denominador sexual por el que la comunidad gay elige definirse a sí misma produce muy a menudo una cultura que es aburrida hasta el punto de adormecer, peligrosamente autoindulgente y espiritualmente atrofiada”.
Hastiado de esa sensación, un día Morrison la comentó a un amigo y éste, que al parecer nunca había entrado a una iglesia, le sugirió rezar. Morrison se sorprendió y se sintió ofendido. Su única experiencia religiosa había consistido en unas clases de catecismo en una iglesia baptista de Washington cuando niño, pero poca ‒o aparentemente ninguna‒ influencia perdurable habían ejercido enél. Hasta que unos seis meses después de la sugerencia de aquel amigo, Morrison, de manera súbita, en su dormitorio, se arrodilló y atinó a decir: “Señor, ni siquiera sé si existes, pero, si es así, estoy seguro de que te necesito”. Años más tarde, al contar su experiencia en Un más allá para la homosexualidad (Palabra), la nitidez y frescura del recuerdo de ese momento queda estampada en el relato: “El viento agitó ligeramente la cortina de la ventana abierta y, de repente, me di cuenta profundamente de una presencia en la habitación. Su presencia. No es que yo viera ni que oyera a Jesús, pero, del mismo modo que un cambio de presión tapona los tímpanos o la atmósfera es más pesada antes de la lluvia, supe que Él estaba allí. Era Jesús. Estaba ahí y me amaba”.
Así como la luz que deslumbró a Saulo camino a Damasco fue solo el comienzo de su conversión, la brisa que entró por la ventana del dormitorio de Morrison lo puso en el inicio de una búsqueda que lo llevaría por derroteros que en ese momento no podía imaginar. Lo primero fue encontrar una iglesia donde cultivar el cristianismo, pero no conocía ninguna ni a nadie que fuera cristiano. Inspirado en lo bien que le habían caído unos anglicanos que había conocido en unos grupos de trabajo para ayudar a personas con sida, el domingo siguiente asistió a los oficios de una parroquia episcopaliana (versión estadounidense de la Iglesia Anglicana).
No pasaría mucho tiempo antes de que tuviera que enfrentar el tema de la compatibilidad entre la práctica homosexual y el cristianismo. En forma paralela a su participación en la comunidad episcopaliana y como parte de ese enfrentamiento, se integró a Dignity, un grupo “católico” que contradice la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la sexualidad al postular la aceptación de homosexuales, bisexuales y transexuales como tales, y a Integrity, con la misma misión pero dentro del anglicanismo. Sin embargo, la experiencia en estos grupos no resultaba satisfactoria para Morrison, a la vez que crecía su convicción de querer vivir el cristianismo, al punto de pedir, y recibir, el bautismo dentro de la Iglesia Episcopaliana.
A esa altura el camino espiritual de Morrison consistía en un esfuerzo personal por construir en su cabeza una teología gay, esto es, una mixtura entre el cristianismo y la ideología gay. Pero mientras más avanzaba en su intento más se daba cuenta ‒especialmente después de su bautismo‒ de que los postulados de la ideología gay, principalmente la fundamentación de la identidad personal sobre la sexualidad, no calza con la visión de la persona humana que propone el cristianismo. La razón es que, afirma Morrison convencido, ningún ser humano, dada su dignidad, debe ser tratado sólo como un objeto sexual, pero las relaciones entre personas del mismo sexo necesariamente implican tratar al otro de esa manera. Aclarado este punto en su conciencia, el desafío estaba claro: “Confrontado con la verdad, sabía que tenía que elegir. El amor, Cristo y la fe verdadera exigían que cesara de tratar a mi pareja, o a cualquier otro, como un objeto para una evaluación sexual o para el placer”. Y entonces, en un acto de valentía que evoca la conversión de San Agustín, decide abandonar la práctica homosexual con su pareja y asumir la castidad.
Obviamente, ni Dignity ni Integrity estaban en la línea asumida por Morrison. Pero sí era el caso de Courage, asociación creada por un sacerdote católico para apoyar a toda persona que vive con atracción homosexual en su esfuerzo por llevar una vida casta. Para Morrison el abandono de la homosexualidad activa fue como la caída de las escamas de los ojos de Saulo en casa de Ananías, y a continuación el ambiente de Courage, el ejemplo de los santos y el estudio de la doctrina católica lo condujeron a su conversión definitiva: “Si esto es lo que la Iglesia católica cree, ¿por qué no somos todos católicos?... Después de todo, ¿dónde está la verdad?”
El relato autobiográfico que hace Morrison en Un más allá de para la homosexualidad constituye un testimonio extraordinario de búsqueda de la Verdad y la Fe. Pero luego de relatar la conversión del autor, el libro además desarrolla una apología apasionada y, sobre todo, lógicamente argumentada, de la enseñanza tradicional católica sobre la sexualidad. Su argumentación, incluso separada de su testimonio de vida, es más que suficiente para que muchos católicos que hoy se tambalean en su apego a la enseñanza tradicional arrojen lejos de sí sus vacilaciones. ¡Qué curiosa y hermosa paradoja es esta que se da no pocas veces en la historia de la Iglesia, de que sean “afuerinos”, conversos como Saulo, Agustín o Chesterton, quienes muestren la Verdad a quienes desde pequeños han vivido en Ella!
Verdaderamente, entiende Morrison, toda persona, cualquiera sea su tendencia sexual, es un hijo de Dios infinitamente amado por Él y sobre esta verdad inconmovible los seres humanos debemos construir nuestra identidad. Al mismo tiempo, la homosexualidad es una tendencia contraria a nuestra naturaleza y, aunque quienes la experimentan no quedan privados de la filiación divina, actúan en disonancia con ella al momento de practicarla, como ocurre con cualquier otro impulso que aleje a la persona de su verdadero fin, como la avaricia, la codicia o la gula. Y esto no es así porque lo diga la Iglesia, sino que la Iglesia lo enseña porque es así: “Del mismo modo que los físicos no tienen potestad para cambiar simplemente las leyes de la gravedad, la Iglesia no la tiene para cambiar la realidad moral. Mil obispos reunidos durante mil años podrían declarar cada año que el sexo prematrimonial, el divorcio, la masturbación, la pornografía, el adulterio o los actos homosexuales son aceptables e incluso dignos de alabanza. Pero sus miles de declaraciones no cambiarían la naturaleza de dichos actos y no impedirían a los seres humanos pagar un precio físico, emocional y espiritual por ellos”.
Morrison lo entendió porque lo vivió. Y da testimonio.

por Gastón Escudero Poblete / ReL. 2019

Etiquetas:

martes, 29 de enero de 2019

La Corte Suprema de El Salvador declara el matrimonio natural como el único legal


El alto tribunal declaró improcedente la demanda por «discriminación» por parte de activistas LGBT que exigían una reforma del Código de Familia para reconocer otros tipos de matrimonio que no sean entre hombre y mujer.
La demanda fue presentada por Rafael Alejandro Rodríguez Colocho, que reclamaba que «el contenido del artículo 11 del Código de Familia era discriminatorio para personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, porque su redacción era excluyente para este grupo». De acuerdo al demandante, el artículo 11 vulnera los artículos 1, 2, 3, 8, 32 y 144 inciso segundo de la Constitución Nacional.
Sin embargo, a través de un comunicado de la Corte Suprema, la Sala de lo Constitucional declaró «improcedente demanda contra el artículo 11 del Código de Familia, que regula el matrimonio entre hombre y mujer».
Dicho comunicado indica que la sala «decidió no admitir a trámite la demanda en la que se solicitó declarar inconstitucional el artículo 11 del Código de Familia (CF), el cual regula que «el matrimonio es la unión legal de un hombre y una mujer».
Si bien el denunciante indica que el artículo 11 del Código de la Familia no prohíbe expresamente la unión entre personas del mismo sexo, denuncia que omite regularlo y alega que esto implica una inseguridad jurídica para las personas LGBT.
No obstante, de acuerdo al comunicado de la Sala de lo Constitucional, «cuando se alegan omisiones legislativas, es decir, que las autoridades competentes omiten regular ciertos temas o asuntos, es necesario evidenciar en la demanda la existencia del mandato en la Constitución que dispone la obligación de regulación de esos temas o asuntos».
En vista que el demandante no pudo evidenciar la omisión, la Sala de lo Constitucional desestimó su pedido.
Adicionalmente, la Sala señaló que las disposiciones constitucionales supuestamente vulneradas, según el denunciante, no contaban con la argumentación suficiente para sostener la denuncia ni exigir una reforma, «ya que no puede el juzgador configurar de oficio la inconstitucionalidad alegada».
Por último, de acuerdo a la Sala de lo Constitucional, los alegatos planteados por Rodríguez Colocho eran contradictorios, ya que mientras sostenía que el artículo 11 CF excluye a los miembros de la comunidad LGTB de la institución del matrimonio, afirmaba que dicho artículo no prohibía expresamente el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Eso a su vez, implicaba una omisión al no exponer con claridad los elementos para analizar la desigualdad reclamada.
Finalmente, la Sala indicó que «existían deficiencias argumentativas que provocaban que la demanda no fuere admitida».

PanamPost/InfoC. 2019

Etiquetas:

viernes, 26 de octubre de 2018

Un ex homosexual gana las legislativas de Brasil en Bahía


Isidorio Manoel Santana Junior fue el candidato más votado con 323.241 votos
  Las pasadas elecciones legislativas de Brasil dejaron un ganador singular, que vale la pena ser destacado por varias razones. Isidorio Manoel Santana Junior, sargento de la Policía Militarizada, fue el candidato más votado con 323.241 apoyos. Este legislador, que se declara ex homosexual, ha explicado en reiteradas ocasiones a lo largo de la campaña que dedica sus logros a Dios y que agradece enormemente a quien le ayudó a salir de la homosexualidad.
Manoel Santana ha realizado toda la campaña con una Biblia en su mano: hacía sus discursos, compartía momentos con su electorado y rezaba siempre con el libro en la mano.
  El nuevo legislador será en febrero del próximo año 2019 cuando asumirá un mandato de cuatro años como miembro de la Cámara de Diputados de Brasil, 323.241 sufragios le avalan.
 Fundación Doctor Jesús para ayudar a drogadictos
Este ex homosexual tiene un centro de ayuda denominado Fundación Doctor Jesús, que ofrece apoyo y tratamiento gratuito a personas con problemas de adicciones a las drogas. También atiene a 25 homosexuales y 11 lesbianas, algunos de los cuales, gracias a su ayuda han pasado a ser heterosexuales. Manoel Santana ha declarado que la homosexualidad para él es un desvío que puede ser corregido con ayuda, a partir de su experiencia.
Manoel Santana es presidente regional del partido Avante y hasta ahora ejercía como diputado regional en el estado de Bahía (en el nordeste del país) y fue el tercero más votado en 2016 cuando aspiró a la alcaldía de Salvador, la capital regional. Su enorme popularidad creciente le ha dado la oportunidad de formar parte ahora de la Cámara Baja formada por 513 miembros con un récord absoluto en Bahía de votos.
El sargento y ahora también pastor evangélico, inició su carrera política precisamente como el administrador de un centro de tratamiento para dependientes químicos que, tras quedarse sin recursos, buscó ayuda en el Gobierno regional de Bahía para financiar sus actividades. Su fundación es mantenida actualmente con recursos concedidos por el gobernador de Bahía, Rui Costa, dirigente del Partido de los Trabajadores que el domingo fue reelegido con el 75,50% de los votos.

ForumL. 2018

Etiquetas:

martes, 10 de julio de 2018

10 hombres homosexuales que dejaron la vida LGTB y ganaron paz, alegría, amistad y fe


La ideología del “orgullo gay” no representa a muchas personas con sentimientos homosexuales

¿Orgullo gay? La vida gay no da felicidad. No a medio ni largo plazo. Al menos eso es lo que reconoce y señala Michael Hobbes, 34 años, reportero de Highline, sección de reportajes de primer nivel de The Huffington Post, “gay perpetuamente soltero” y militante activo de la causa gay. La vida gay, estadísticamente, aboca a la soledad, la tristeza y la enfermedad. Lo dice él en su reportaje de The Huffington Post publicado bajo el título: "Together alone. The Epidemic of Gay Loneliness [Juntos y solos. La epidemia de soledad gay]". Es un trabajo bien documentado, sobre la base de 15 testimonios de personas gays y de otros tantos estudios estadísticos y sociológicos.
“A lo largo de los años he ido comprobando la divergencia entre mis amigos heterosexuales y mis amigos gays. Mientras la mitad de mi círculo social ha desaparecido entre relaciones de pareja, hijos y casas familiares, la otra se debate entre el aislamiento y la ansiedad, las drogas duras y las prácticas sexuales de riesgo”. Más aún, “los índices de depresión, soledad y abuso de drogas en la comunidad gay permanecen en el mismo lugar en el que han estado durante décadas”, resume. Y los gays "tienen menos amigos íntimos que las personas heterosexuales o que las lesbianas".

Batería de datos: daños de la vida gay
Hobbes enumera algunos estudios:
-los homosexuales varones tienen entre 2 y 10 veces (según los estudios) más probabilidades de suicidio que los heterosexuales;
-los hombres casados con otros hombres tienen un índice de suicidio que triplica el de los hombres casados con mujeres, según un estudio en Suecia;
-los gays sufren una probabilidad que triplica la de los heterosexuales de padecer un trastorno el estado de ánimo, según una investigación en Holanda;
-en Canadá las estadísticas muestran consistentemente que mueren más gays por suicidio que por sida;
-los gays tienen una probabilidad doble de los heterosexuales de padecer un episodio de depresión grave.

Cuando se juntan, se dañan más, dice Hobbes
Más revelador aún: cuando los gays se juntan "en comunidad", en "ambiente", el efecto, en vez de ayudar a las personas, es el de producir más daño, señala él. Un estudio realizado sobre gays recién llegados a Nueva York (es decir, donde eran desconocidos) mostró que el 75% de ellos sufrían o ansiedad o depresión, o abuso de alcohol o drogas, o prácticas sexuales de riesgo, “o alguna combinación de los tres”.
“Para otras minorías”, razona Hobbes, “vivir en comunidad con gente como ellos está ligado a índices más bajos de ansiedad y depresión. Te ayuda estar junto a gente que instintivamente te comprende. Pero, en nuestro caso, el efecto es el contrario. Numerosos estudios han encontrado que vivir en un entorno gay es un factor predictor de mayores índices de prácticas sexuales de riesgo y drogas y de dedicar menos tiempo que otras comunidades a actividades como el voluntariado o la práctica deportiva. Un estudio de 2009 sugería que los gays más vinculados a la comunidad gay estaban menos satisfechos con sus relaciones románticas”.

Los que dejan la vida LGTBI
Es posible salir de esos círculos que las estadísticas dicen que son tan dañinos. Hay personas que lo hacen superando sus sentimientos de atracción del mismo sexo: pueden sentir que esa atracción disminuye hasta desaparecer, y que la atracción al sexo opuesto, aumenta. Otros apuestan por la vía de la amistad casta, la fraternidad, la espiritualidad, renunciando a las relaciones homoeróticas.
En ReL hemos publicado distintos ejemplos y hemos dejado que fuesen ellos, los hombres que han salido del mundo LGTBI, los que hablen con sus palabras, en libertad.

1. Luca di Tolve y la canción Luca era gay
El italiano Luca di Tolve es el autor del libro testimonio “Ero Gay. In Medjugorje ho ritrovato me stesso” [Yo fui gay. En Medjugorje me encontré a mí mismo] y su historia inspiró, en parte, la canción "Luca era gay" del cantautor Povia en el festival San Remo de 2009.
Fue militante gay, se volcó en lo peor del sexo promiscuo y desprotegido y adquirió el virus del sida. Rezando a la Virgen, en Medjugorje, entendió que su vida podía cambiar. Leyendo los libros del doctor Nicolosi entendió que él podía ser un buen padre y buen esposo de una mujer. Critica la cultura LGTB y ayuda a muchos a dejar ese ambiente acudiendo a Cristo, que en la Biblia afirma: "Venid a mí los cansados y agobiados".

2. Rubén García: prostitución, casi transexual...
Rubén García es hoy uno de los coordinadores de Courage Latino en México, un apostolado para personas que experimentan atracción por el mismo sexo pero que quieren vivir en castidad, como católicos, explorando otras vías afectivas como la fraternidad, la amistad, el parentesco, el servicio y la espiritualidad. Rubén se define como "un hijo de Dios con una atracción al mismo sexo, un católico que vive su fe a pesar de tener esta atracción". De niño su padre, y los niños varones, le trataban con desprecio. En ambientes gays se sentía acogido. Se prostituyó. Cuando creyó tener sida, casi se suicidó, pero una voz divina le detuvo y reorientó su vida hacia la fe, la amistad casta y la fraternidad cristiana.
En el documental "Te puede pasar a ti, capítulo 2", producido por Juan Manuel Cotelo y la productora Infinito + Uno, se dramatiza cómo fue el caso concreto de Rubén.

3. Daniel Talavante: buscando amar de verdad, no un "uso mutuo"
El 24 de agosto de 2016, Daniel Talavante, entonces de 33, explicaba en su cuenta de Facebook como no deja que sus sentimientos homosexuales dictaminen quién es él ni qué orienta su vida. "Lo importante no es combatir, lo importante es mi relación con Cristo que es el que me hace ser feliz", explicaba este joven que vive en Madrid. Después daba más detalles en el programa "Cambio de Agujas" de HM Televisión.
Lo que veía en la vida gay es que no había verdadero amor, sino personas que se usaban. "Yo sentía que no quería a ese chico más que para complacerme a mí mismo y no me sentía querido por él sino usado para lo mismo que yo lo usaba a él. Era como si hubiéramos hecho un contrato, yo le daba cariño y él, a cambio me lo daba a mí, y ambos teníamos que cumplir. Yo no estaba amando de verdad y yo deseaba amar de verdad, pero no podía, solo podía buscarme a mí mismo en el otro y a mi propio placer. [...] Tenía unas amigas (lesbianas) que también rompieron y una de ellas intentó suicidarse. La llevamos al hospital y al poco tiempo, cuando ya estaba en casa un día ella me llamó para hablar conmigo, porque seguía muy mal. Quedamos en una cafetería y ella comenzó a contarme todos sus problemas y miedos y yo no sabía que decirle, la vida me parecía horrible, la suya y la mía..."
Todo cambió cuando se acercó a una parroquia donde fue bien acogido, se confesó y adoptó una vida de castidad y fraternidad cristiana. "En la Iglesia católica yo tengo a mis amigos. Amigos (algunos muy especiales, a los que quiero como a mí mismo, ellos saben quiénes son) que me conocen profundamente y que aún así me quieren (siempre desde la verdad), con los que yo me siento libre, a los que estoy aprendiendo a amar de verdad y ellos aprendiendo a amar a un Dani débil, siempre libres y sinceros conmigo, siempre, como yo lo soy con ellos".

4. Ron Belgau: célibe que fomenta la amistad y el parentesco
“A los antiguos, la amistad les parecía el más feliz y plenamente humano de los amores, corona de vida y escuela de virtud. El mundo moderno, en comparación, la ignora”, escribió CS Lewis en su libro imprescindible Los cuatro amores. Ron Belgau, profesor de ética en la universidad jesuita de St.Louis en Missouri, se define como católico homosexual célibe que acepta la enseñanza de la Iglesia y desde su blog Spiritual Friendship (www.spiritualfriendship.org) fomenta las amistades castas y las relaciones fraternas, algo bueno para todos, no solo para los homosexuales.
 Ron Belgau, homosexual casto, cree que la sociedad ha de valorar más la amistad y la familia extensa
Educado en una familia baptista del sur, después de explorar iglesias más "progresistas" se hizo católico a los 24 años, en parte por la defensa que la Iglesia hace del matrimonio. Pero él cree que hay que fomentar también la amistad. “Nuestra cultura actual está tan obsesionada con el amor romántico y pone tanto énfasis en el deseo sexual que menosprecia que la amistad pueda ser tan profunda y dar tanta plenitud como el amor entre hombre y mujer, aunque por su naturaleza lo haga de forma distinta”, insiste. “Yo tengo una familia. A veces la importancia de la familia nuclear nos hace olvidar el resto, con otras relaciones y roles: el ser hermano, el ser tío, el ser hijo… Históricamente, por ejemplo, los tíos y tías solteros han tenido un papel importante en la crianza de los niños”, responde Belgau. Él cree además que el cristianismo y la Biblia llaman a potenciar estas relaciones de parentesco, con hermanos y hermanas, y a no encerrarse en un núcleo exclusivo.

5. Daniel Delgado: fue Miss Texas Gay y drag queen
Daniel Delgado, un hispano de EEUU, creció con un padrastro violento y alcohólico. "Yo tenía miedo de los hombres, no confiaba en ellos, desde niño. Me sentía más seguro con las mujeres, todos mis amigos eran chicas. Crecí con mucha confusión de género. Quería ser chica y no me gustaba ser un varón. También sufrí abusos [sexuales] por parte de miembros de mi familia, desde los seis años. Yo no sabía qué hacer, creía que eso era normal, creía además que todo eso era culpa mía, no decía nada porque no quería problemas. Sentía vergüenza. Me sentía sucio y usado. Los terapeutas me afirmaban en mi confusión de género, me animaban a aceptar mis inclinaciones homosexuales. Con dieciocho años, empecé a vestirme de mujer, me gustaba todo ese mundo de las drag queen. Pensaba: Esto es lo mío, y empecé a vivir mi fantasía de querer ser una chica. Competía en concursos, y hasta me eligieron Miss Texas Gay".
Daniel Delgado quería desesperadamente ser aceptado y amado por los hombres... con Dios eso cambió
Un día una vecina le invitó a ir al grupo de oración de su iglesia. "Todo el mundo se apartó, porque yo llegué con mis zapatos de plataforma, mi poncho y una camiseta que dejaba a ver mi ombligo. Escuché hablar de Jesús, del amor de Dios, de cómo es Jesús… Rezaron por mí en ese momento. Siempre había querido que los hombres me aceptaran y me quisieran, y en ese momento varios hombres rezaron por mí y lloraron por mí. [...] Comencé a ver que otras personas me amaban como era, y que tenían una relación verdadera con el Señor, y me di cuenta de que Dios era de verdad. Me aferré a Jesús como mi única esperanza, comprendí que era digno de amor. Nadie me ordenó cambiar de vida, sólo vi Su amor. Dios se convirtió en el Padre que yo nunca tuve. Y mi vida cambió».

6. Joseph Prever, un experto en existencialismo romántico
Joseph Prever es un norteamericano católico con sentimientos de atracción hacia personas de sexo masculino que vive una vida célibe. Diplomado en Inglés con especialización en existencialismo romántico, escribe en GayCatholic.com, es desarrollador web y escritor independiente, a veces usando su pseudónimo Steve Gershom. Decidió usar su verdadero nombre en su defensa de una vida casta.
"Cuando se topen con un sacerdote que no los entienda; busquen a otro que sí lo haga. Más que nada, no acepten respuestas fáciles, ya sea de izquierda o de derecha. La forma más rápida casi nunca es la correcta y vale la pena transitar el camino más largo", afirma. Es uno de los protagonistas del reportaje The Third Way.

7. James Parker: "me acosté con 200 hombres, hoy soy un heterosexual casado feliz"
Hay hombres homosexuales que siguen la vida del celibato y las amistades castas, y otros que logran avivar sus sentimientos heterosexuales y vivir un matrimonio heterosexual feliz. El inglés James Parker es uno de estos.
"Yo había nacido gay, era todo lo que sabía. Llegué a tener 200 parejas sexuales. [...] Siguiendo el consejo de un amigo fui a terapia para resolver mis problemas  con las relaciones y el compromiso. No hubo nada brutal o desgarrador en la ayuda que recibí; las historias de terror que escuchamos de algunos de esos documentales sobre el cambio gay-heterosexuales, no se aplicaron aquí. [...] Mis miedos y la ansiedad disminuyeron gradualmente, y empecé a sentirme más aceptado cuando estaba entre hombres y mujeres. Pasé de rechazar constantemente la identidad masculina a abrazarla; mi postura corporal cambió, empecé a caminar más recto y perdí mi manera afeminada de andar. Me cambió el tono de voz de tal manera que la gente incluso me lo solía decir".
 James Parker, inglés, dejó primero la promiscuidad, luego la vida gay, y ahora es un padre de familia heterosexual felizmente casado
"Llevo casado con mi mujer ocho años, tenemos una hija de cinco años. Me encanta el arte y el teatro, pero me gustan los deportes de equipo, esos que temía tanto cuando era niño. Una de mis películas favoritas es "Salvar al soldado Ryan" porque trata la amistad profunda entre hombres, algo que nunca antes había disfrutado. ¿Soy ahora exclusivamente heterosexual? algunos me preguntan. La mayoría del tiempo, sí. Para casi todo el mundo la sexualidad surge de manera natural, en mi caso suele ser así, casi siempre. No echo de menos el estilo de vida gay que dejé atrás - cuando visité a mi ex novio, cinco años después de la terapia, pude ver los inconvenientes de esa vida, había contraído el SIDA".

8. Joseph Sciambra: hizo porno gay, se prostituyó... hoy anima a que nadie viva eso
Joseph Sciambra, de California, no conectó bien con su padre. "Mi padre era ambicioso, audaz, ruidoso. Yo no era como él. Mi padre era fuerte y corpulento. Yo no". El consumo de pornografía en su adolescencia fue la puerta de entrada en un plano inclinado que le condujo, años después, a convertirse en actor porno gay y a prostituirse. Tras estar a punto de morir y regresar a la fe en 1999, hoy anima a las personas homosexuales a vivir en castidad con su web josephsciambra.com. Explica que el impacto que le produjo ver rezar el Rosario a su padre fue el empujón que le hizo retomar el amor a la vida y optar por la vida casta y de fe.

9. David Prosen: "Jesucristo es el hombre fuerte y masculino que me rescató"
David Prosen es uno de los testimonios difundidos por el documental "The Third Way: Homosexuality and the Catholic Church".
"Yo me sentía muy triste viviendo en el ambiente gay. Sentía soledad, depresión y un desesperado deseo de ser amado. Sólo quería ser amado y odiaba la persona en la que me había convertido. Cuando encontré a Dios, encontré la esperanza. Encontré la paz y encontré un amor verdadero, auténtico. Supe que Él me amaba de verdad, que le gustaba a pesar de mis imperfecciones o errores. Siempre me había amado totalmente, hasta el punto de que murió por ti y por mí", explica.
Reflexiona sobre los huecos que vivió en su identidad "gay". "Nunca me sentí un hombre viviendo en la cultura gay. De hecho, no sabía quién era; sabía sólo que era gay. No me veía como una mujer, pero tampoco pensaba que fuera un hombre. Entonces me vestía como un "macho" con la esperanza de ser rescatado por un hombre muy masculino que me amara incondicionalmente. Pues bien, sucedió, pero no del modo como yo pensaba. Jesús es el hombre fuerte y masculino que me rescató".

10. Tim Murphy, ateo y gay: Dios le habló, y vivió casto con su pareja
Tim Murphy era monaguillo en la parroquia cuando tenía apenas 6 años y un chico mayor abusó sexualmente de él. Más tarde, a los 18 años, un clérigo también abusó de él. No parece extraño, con estos antecedentes, que en el instituto desarrollara atracción por el mismo sexo y odio hacia la iglesia y Dios. Era un joven sensible e inteligente, enamorado de la literatura, malo en deportes, muy pronto adicto al alcohol, amante de la caza y la poesía. A los 22 años conoció a Alan Sullivan, que entonces tenía 24, y sería su amante durante toda su vida, su editor, amigo y traductor.
En marzo de 2004, con 53 años, Murphy atravesaba muchos problemas y casi se suicidó. Pero entonces una experiencia mística insospechada le acercó a Dios. Y a su amante le pasó algo similar. Ambos pasaron a vivir una vida de fe y de amistad casta.

Hay, por supuesto muchas más historias. Cada viaje es único, pero muchas experiencias se repiten. En el fondo hay un deseo de amar y de ser amado y de vivir con una plenitud y equilibrio que la vida gay no puede dar. No hay motivo para el “orgullo gay”.

ReL., 2018

Etiquetas: