jueves, 3 de octubre de 2019

Cientos de médicos se movilizan contra los tratamientos a «menores trans»: «Un escándalo histórico»



Los médicos están alertados por la ofensiva trans entre los niños, y las consecuencias que los tratamientos tendrán en ellos


Muchos profesionales sanitarios están escandalizados con la aplicación de la ideología en el ámbito médico, especialmente en lo que concierne a los denominados como “menores trans”. Muchas de las leyes que se están aprobando en numerosos países contemplan tratamientos hormonales para niños e incluso operaciones quirúrgicas con efectos irreversibles en estos menores de edad.
En Australia, los niños ya no necesitan solicitar a un juez que se someta a la terapia hormonal. El más joven que accedió a los bloqueadores de la pubertad en Australia tenía 10 años. Y por los numerosos casos parecidos al citado, más de 200 médicos de este país se han adherido en apenas tres días a una petición dirigida al ministro de Salud, Greg Hunt, para que convoque una amplia investigación parlamentaria que arroje luz sobre el riesgo que entrañan estos tratamientos hormonales en adolescentes que aseguran que han nacido en el cuerpo equivocado.
"Un asunto profundamente preocupante"
Tal y como recoge The Australian, psiquíatras infantiles, pediatras, médicos de otras especialidades o profesores universitarios del ámbito de la Medicina se han adherido al informe que presentó a principios de este mes de septiembre el profesor de Pediatría de la Universidad Western Sydney, John Whitehall, y que acompaña a la petición. El objetivo es que esta petición sea entregada al ministro antes de que se reanude la actividad parlamentaria en octubre.
 “Nuestra carta conjunta hace un llamamiento al ministro de Salud para que establezca una investigación parlamentaria sobre este asunto profundamente preocupante, en el que padres, maestros, abogados, así como médicos y otros, pueden presentar sus inquietudes a nuestros representantes elegidos para su consideración exhaustiva”, dice la carta.
El propio ministro de Salud ha mostrado ya su inquietud sobre estos tratamientos en niños y así se lo hizo saber al Real Colegio Australiano de Médicos, aunque el doctor Whitewall y otros profesionales médicos no creen que el Colegio sea capaz, debido a las presiones ideológicas, de realizar una investigación independiente.
"Uno de los mayores escándalos en la historia médica"
Whitewall se apoya en las consideraciones e investigaciones de reconocidos profesionales como el psiquiatra infantil Christopher Gillberg, que junto a su grupo de investigación de neuropsiquiatría en la Universidad de Gotemburgo, asegura que el tratamiento no comprobado con niños trans es “posiblemente uno de los mayores escándalos en la historia médica”.
Gillberg, que dirige centros de investigación en Gran Bretaña, Francia y Japón, ha exigido en varias ocasiones que se suspenda inmediatamente el uso de bloqueadores hormonales durante la pubertad debido a sus efectos desconocidos a largo plazo.
Este especialista habló del caso sueco definiendo como es “absolutamente horrible” ver que cada año cientos de niños reciben estos bloqueadores de la pubertad “experimentales” así como hormonas de sexo cruzado, poniéndoles en riesgo de infertilidad y todo ello aprovechándose de  “las dudas de los padres”.
Los verdaderos problemas en estos menores
Tanto el doctor Whitehall como el profesor de medicina de la Universidad de Oxford, Carl Heneghan, advierten igualmente de lo “experimental” de estos tratamientos, con el agravante de que son los propios menores los que los reciben sin saber cómo funcionará con los años.
El portavoz de los médicos que firman la carta y el informe dirigido al ministro, el pediatra Rob Pollnitz, afirma que la confusión de género que se da en niños y adolescentes es principalmente un problema psicológico y no biológico. “Antes de darles tratamientos no probados con hormonas y de realizarles una cirugía, debemos hacer todo lo posible para resolver sus problemas psicológicos”, recuerda.
Para estos profesionales, en muchos de los casos de menores que están siendo hormonados detrás suele haber otros problemas como el autismo, anorexia, traumas familiares o depresión. Necesitarían no hormonas sino ayuda para sus problemas reales.
Un caladero para los grupos LGTBI
Gillberg, a su vez, incide en que “muchos de los casos suecos (ya en adolescentes) tienen autismo o anorexia nerviosa”, y que era muy común que esos jóvenes “tuvieran aún más problemas de identidad en la pubertad: ¿quién soy yo? ¿Cómo debo comportarme? ¿Qué será de mí? ¿Soy hetero?” que el promedio de personas de su edad.
 “Esta crisis de identidad casi siempre se resuelve en unos pocos años, y creo que es este grupo el que ahora está siendo reclutado por los activistas”, agrega este especialista.
Una "oleada de suicidios" futura
Ya en agosto de 2018, el endocrino infantil estadounidense Quentin Van Meter denunciaba en Australia las graves consecuencias de esta ofensiva “trans” en los menores. En Londres, por ejemplo, las autoridades investigan un dato desconcertante: el aumento de un 2469% de peticiones de cambio de sexo en niños y adolescentes.
Van Meter señalaba que son los médicos de su especialidad los que tienen que recetar los tratamientos hormonales,y este doctor augura una “oleada de suicidios” en el futuro entre los niños a los que ahora los médicos les han afirmado como transexuales y les han ofrecido todos estos tratamientos.
El doctor Van Meter comparaba la situación actual con el experimento que el doctor John Money, inventor de la ideología de género, hizo con dos bebés gemelos, Bruce y Brian Reimer, a los que utilizó como cobayas humanas y que acabó con el suicidio de ambos . Asimismo, consideraba que la “horrible tragedia” de estos gemelos, uno de los cuales fue mutilado, puede repetirse con esta oleada de médicos que “ciegamente” están recetando bloqueadores de la pubertad y cirugías de reasignación de sexo a niños con disforia.
En su trayectoria profesional ha tratado con niños y jóvenes con conflictos con su identidad sexual y está convencido de que los niños necesitaban asesoramiento continuo e intensivo en lugar de terapias hormonales dañinas. "No he visto a ningún paciente transgénero que no haya tenido una cantidad significativa de problemas psicológicos ocultos”.
Los estudios del psicólogo Zucker
Este endocrino recomienda más estudios como el que llevó en Toronto el psicólogo Kenneth Zucker, que trató a niños con disforia de género durante más de 20 años y vio que la gran mayoría fue capaz de “curar” las heridas psicológicas.
Traducido en cifras: sólo el dos por ciento de los niños y el 10 por ciento de las niñas persistieron en su condición transgénero tras las consultas.
Pero lo que alertaba este endocrino es que ahora "estamos presionando para que sean el 100 por ciento de los niños, no el dos o el diez por ciento, y lo que vamos a ver en veinte o treinta años a partir de ahora es una ola de suicidios que nunca hemos experimentado”.
Los riesgos de los tratamientos hormonales
El doctor Van Meter insistía que los niños que toman estos tipos de hormonas son propensos a enfermedades tromboembólicas, derrames cerebrales, algunas enfermedades cardíacas e incluso cánceres que tiene relación con las hormonas que se introducen en el cuerpo.
Este médico aclaró que este no era el deber del cuidado que los pediatras se comprometieron cuando llevaron a cabo sus estudios de medicina. "Usted convierte al niño en un adulto que está enfermo por el resto de su vida", dijo Van Meter.

Javier Lozano / ReL. 2019

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jueves, 19 de septiembre de 2019

Bolsonaro quita las subvenciones a películas y series LGTB




El Gobierno del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ordenó que se suspenda la financiación pública de series o películas con contenido “LGTB” (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) a través de un decreto publicado en el Diario Oficial de la Unión (DOU).

El decreto fue firmado el miércoles 21 de agosto por el ministro de Ciudadanía, Osmar Terra.
De esta manera, oficialmente se suspenderá por seis meses el proceso de licitación para las cerca de 80 producciones audiovisuales de canales públicos, que iban a concursar para ser financiadas con unos 70 millones de reales (cerca de 17 millones de dólares) del Fondo del Sector Audiovisual (FSA), administrado por la Agencia Nacional de Cine (Ancine).

“Quedan suspendidos por 180 días, prorrogables por igual período, los términos del pliego de llamado para TVs públicas, con recursos públicos del Fondo Sectorial Audiovisual”, indicó la resolución firmada por el ministro Terra.

Según el decreto, la decisión se justifica en la “necesidad de recomponer a los miembros del Comité de Gestión del Fondo del Sector Audiovisual (CGFSA)”.

Asimismo, indica que el Gobierno determinó “la revisión de los criterios y directrices para la aplicación de esos recursos, así como la evaluación de los criterios de presentación de los proyectos, los parámetros su selección y los límites de valor de apoyo” financiero.

El decreto fue publicado una semana después de que el presidente Bolsonaro criticó a cuatro de las producciones finalistas del concurso público que compitieron por las categorías “diversidad de género” y “sexualidad”. Estas habían solicitado cerca de 400 mil reales (unos 97 mil dólares) para su financiamiento.

Según apunta Infobae, el presidente dijo que la Ancine no gastaría los recursos del FSA en proyectos con temática sexual. “Conseguimos abortar esta misión. Confieso que no entiendo por qué gastar dinero público con esas películas. No estoy persiguiendo a nadie. Cada uno que sea feliz como quiera, pero gastar dinero público con eso…”, dijo Bolsonaro.

Entre los proyectos criticados por Bolsonaro está “Transversais”, un documental sobre la vida de cinco transexuales en el noreste de Brasil. También está “Afronte”, una serie sobre un homosexual de raza negra que reside en Brasilia. Las otras dos producciones criticadas fueron “Religare queer” y “Reverse sex”.

Según la convocatoria pública, los ganadores de cada región de Brasil iban a recibir entre 400 mil y 2 millones de reales (484 mil dólares), dependiendo de la línea temática. Para la temática de “diversidad de género” se preveía 400.000 reales por producción.

 Aci / InfoV. 2019

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La deshumanización del varón



Cuando desde la perspectiva de género se juzga al hombre, parece que tienen claro el veredicto: culpable de todos los males que le ocurre a la humanidad.  Supuestamente se debe a una cuestión sociocultural, el “patriarcado”, como si tal estructura pudiese afectar tan solo al 50% de la población. Lo cierto es que el hombre también sufre esas desgracias, desigualdades y violencias. Por ejemplo, la mayor parte de los suicidios se dan entre hombres, lo mismo ocurre en las muertes laborales y homicidios. Sin olvidar que encabezan el fracaso escolar o que son mayoría entre los sin techo.
Si entramos en las discriminaciones, nos encontramos con que el hombre permanece invisible en otras cuestiones legales como la trata de personas, la integridad genital o las políticas migratorias, entre otras.
Para comprender al sexo masculino hoy os traigo una entrevista muy especial para mí. Daniel Jimenez ha publicado “La deshumanización del varón. Pasado, presente y futuro del sexo masculino”. Un gran libro que ofrece una forma diferente, crítica y rigurosa para comprender al hombre, rompiendo con la narrativa asimétrica que impera. En la primera parte analiza el pasado, para determinar qué hay de mito y realidad en el papel histórico atribuido al hombre como explotador de la mujer. La segunda parte examina el presente estado del hombre y los desafíos a los que se enfrenta, así como la invisibilidad mediática y política que los rodea. Por último, explora vías potenciales para la concienciación y resolución de sus problemas, incluyendo propuestas legales. En definitiva, presenta una nueva forma de entender las relaciones entre los dos sexos.

Cuca. ¿Quién es Daniel Jiménez?
Daniel Jiménez. Soy profesor de lengua y cultura española para el U.S. Defense Language Institute, y enseño a oficiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Air Command and Staff College y Air War College. Además, soy el administrador de la bitácora Hombres, género y debate crítico (bajo el pseudónimo de Carlos Rodríguez). Participo en esta entrevista a título personal.

C. ¿Qué te lleva a escribir sobre el hombre?
DJ. Algunas personas se interesan en los problemas del varón porque han vivido o presenciado alguna injusticia en su entorno: una denuncia falsa, un ruinoso divorcio, la pérdida de la custodia… Afortunadamente mi caso no fue tan dramático. Como residente en el extranjero, leer los periódicos digitales era algo que me ayudaba a reconectar con el país que dejé atrás. A lo largo de los años, noté cómo poco a poco la manera de informar en España iba cambiando. Una forma de percibir la realidad que dibujaba al sexo masculino como opresor y privilegiado se instalaba progresivamente como si se tratara de la realidad misma, y comenzaba a colonizar numerosos ámbitos: desde la ley hasta la educación. No cabían lecturas alternativas del pasado o el presente, y no porque fueran más o menos correctas, sino porque plantearlas se consideraba inmoral: te convertía automáticamente en sospechoso de justificar los peores abusos.
Ya no había hombres malvados, sino que el hombre como categoría era malvado, y por tanto era difícil tener simpatía hacia sus problemas
Que los medios, como formadores de opinión, impulsaran esta visión discriminatoria de la realidad me pareció preocupante. Ya no había hombres malvados, sino que el hombre como categoría era malvado, y por tanto era difícil tener simpatía hacia sus problemas. Sentí que a todo esto tenía algo que decir, y que mi distancia tanto física como emocional me permitía hacerlo de manera ponderada, de modo que comencé a escribir. Lo que ocurrió es que cuanto más me adentraba en un tema específico, más problemas encontraba con la narrativa dominante, hasta que llegué a llenar 600 páginas. Y aun así me he dejado cosas en el tintero.

C. ¿Consideras cierto que la masculinidad se ha convertido en el mal de todos los males? ¿La han convertido en la cabeza de turco el feminismo? ¿Por qué?
DJ. La premisa es que comportamientos masculinos aparentemente inocuos crean la base para otros más dañinos, que a su vez pueden impulsar los de mayor gravedad, hasta llegar a la cúspide de esta imaginaria pirámide, donde encontraríamos el asesinato y las peores formas de violencia. De manera complementaria, todos estos elementos actuarían en conjunto para crear un marco que justificara la violencia y discriminación contra la mujer.
Lo cierto es que nada de esto explica por qué en un país con más de 18 millones de varones adultos (22 millones si incluimos menores), es el 0,0000064% quien comete estos asesinatos. En principio sería más adecuado para la prevención examinar qué tienen en común aquellos que asesinan. El feminismo en cambio va en sentido contrario, planteándose qué tienen estos asesinos en común con el 99,99% de hombres restantes, y concluyen que es la masculinidad. Si examináramos de esta forma los asesinatos de menores a manos de sus madres sería considerado un despropósito.
Lo que parece claro es que este discurso es ventajoso para el control social, pues permite aleccionar a otros sobre asuntos nimios y mundanos bajo la premisa de que pueden apoyar la violencia y discriminación. De esta forma se convierten en árbitros morales, o la casta sacerdotal del siglo XXI, emitiendo juicios que van desde el diseño de los pechos en el personaje de un videojuego hasta cómo debe administrarse la justicia.

C. Para el feminismo, el patriarcado tiene la culpa de la opresión a las mujeres y todo lo que ello conlleva (violencia, desigualdades, etc.). Lo reducen a una suerte de estructura donde los hombres siempre están en lo alto de la jerarquía. Pero, ¿es eso el patriarcado? ¿Hasta qué punto están en lo cierto, de estarlo? ¿El patriarcado no afecta al hombre?
DJ. El concepto de patriarcado que se utiliza en la actualidad puede rastrearse hasta 1970 cuando apareció en la obra de Kate Millet Sexual Politics. Se trataba a grandes rasgos de un sistema de dominación masculina. Sin embargo, antes de Millet el concepto hacía referencia al “gobierno de los padres”, basado en la etimología de la palabra: la autoridad del padre como cabeza de familia, respaldada por la ley y la costumbre.
Millet justificó el uso de esta palabra señalando que los hombres mayores tenían poder sobre los más jóvenes, pero no entiendo que eso sea necesariamente patriarcado. En un momento histórico donde existe la igualdad legal dentro del matrimonio, los padres pierden rutinariamente la custodia de los hijos y son un constante objeto de burla en la cultura popular, me resulta extraño escuchar que vivimos en una sociedad patriarcal.
Es cierto que, en el pasado, además del gobierno familiar existía un patriarcado simbólico en áreas como la política o la religión. El monarca adoptaba el papel del padre del pueblo. Lo que rara vez se indica es que el mayor ataque a este patriarcado provino justamente de los hombres. Todos hemos oído la proclama de “libertad, igualdad, fraternidad” de la Revolución Francesa. La fraternidad hacía referencia a que todos los hombres se tratarían como hermanos, es decir, como iguales, desterrando el paternalismo monárquico.
Para no extenderme demasiado, creo que se podría emplear otro término para hablar del gobierno de los hombres (como androcracia), pero hablar de patriarcado hoy día puede parecer una broma cruel a aquellos padres que han perdido la custodia injustamente o se encuentran con la inacción del gobierno cuando son víctimas de secuestro parental, como en el caso de Carlos Salgado.

C. Los hombres son lapidados, sufren ablación genital, son asesinados, abusados y maltratados, entre otras desgracias; pero sus tragedias no reciben un apoyo similar o equiparable al que recibe la mujer en las mismas situaciones. ¿Por qué existe tal disparidad de atención?
DJ. Se debería principalmente a dos razones. La primera, que el sexo masculino se ha tomado a lo largo de la Historia como el referente universal. Esto tiene la ventaja de hacer el problema visible, pero la contrapartida es que pierde su especificidad de género: asumimos que estos problemas son universales, pese a que la mayoría de los afectados sean hombres. Problemas que son específicamente masculinos no se tratan como tales, sino como problemas sociales o de otro tipo (que también lo son). Esto no ocurre a la inversa: problemas que afectan mayoritariamente a la mujer, como el asesinato por parte de la pareja o expareja, se perciben como femeninos, y se expulsa fuera de la conversación a hombres que también los sufren. En resumen, la mujer es incluida en los problemas mayoritariamente masculinos por su percepción universal, mientras que los hombres son mayormente excluidos en la categoría contraria, reforzando su especificidad.
La segunda razón es que el sufrimiento masculino carece de una narrativa que apunte a una fuente común como raíz de todos sus problemas. Aunque las motivaciones y factores que puedan existir tras fenómenos tan dispares como la ablación genital en África y la brecha salarial en Europa puedan ser muy variados, todo se traza arbitrariamente hacia el patriarcado o la dominación masculina (incluso cuando no es cierto), mientras que los problemas de los hombres son valorados por sí mismos y se explora una variedad de causas. Lo que intento demostrar en el libro es que esta construcción puede invertirse: el intercambio de estatus por protección entre los sexos puede servir de hilo narrativo para explicar la desprotección del hombre en numerosas áreas (así como el menor estatus del sexo femenino), mientras que los problemas de la mujer también pueden obedecer a una variedad de causas.

C. ¿Consideras que al naturalizar la idea del hombre como opresor y privilegiado se ha infravalorado, incluso negado, los problemas del hombre? ¿Qué supone esa infravaloración para el hombre y la sociedad en general?
DJ. Me parece un aspecto clave. ¿Se puede tener simpatía hacia el amo de esclavos, el burgués rico que explota a obreros o el noble que controla a sus siervos? Difícilmente. Podemos pensar que tiene problemas, pero que no serán importantes comparados con los que experimenta el esclavo, el siervo o el proletario, y hacia ellos se dirigirá nuestra simpatía. El problema, claro está, es que las relaciones entre hombres y mujeres no son comparables con este tipo de dinámicas, y tampoco se ajustan a las basadas en otras categorías como raza u orientación sexual.
Pese a que pueda extraerse alguna similitud puntual, las diferencias son numerosas e importantes. Lo que ha existido tradicionalmente y en menor medida hasta el día de hoy es un intercambio de estatus por protección que infantilizaba a la mujer y era apoyado por ambos sexos. Si nos detenemos a examinar exclusivamente los indicadores relacionados con el estatus, concluiremos que la mujer experimenta discriminación al estar infrarrepresentada en la cúspide del poder político y económico, por ejemplo. Sin embargo, cuando examinamos los indicadores referentes a la protección encontramos una historia diferente, con los hombres sobrerrepresentados en las muertes laborales o las bajas civiles en conflictos armados (además de las militares), la existencia en muchos países de castigo corporal judicial sólo para varones, la preferencia femenina en políticas migratorias y de refugiados, la atención prestada al secuestro de niñas y mujeres por parte de grupos armados en comparación con otros similares que afectaron a niños varones, etc.
Considero más apropiado concluir que hombres y mujeres cuentan con ventajas y experimentan problemas por razón de sexo en distintas áreas. La narrativa del hombre opresor y privilegiado puede ser útil para exigir la igualdad de estatus entre los sexos, pero en cuanto a la protección de la mujer existe una cierta continuidad con respecto a las sociedades tradicionales. Es decir, este relato no conduce a una verdadera igualdad.

C. Para acabar, ¿cómo podemos recuperar nuestra humanidad? ¿Cómo podemos trabajar por los derechos y la dignidad de hombres y mujeres, cuando desde el feminismo y sistemas sociopolíticos implantan la división y discriminación? ¿Cuál crees que es el papel de la sociedad, del individuo?
DJ. Rechazar esta narrativa que retrata al hombre como opresor y privilegiado es el inicio, pues no se puede tener simpatía hacia quien de forma consciente o inconsciente se sitúa en un estrato moral inferior, y en este relato se engloba a todo un grupo humano. Por el momento es difícil para el gobierno rechazarla a corto plazo debido a que guía principios de actuación en Naciones Unidas y la Unión Europea.
Considero que son los medios, en su papel de formadores de opinión, quienes deben mantener una pluralidad de ideas en este campo que se nos niega desde la política. Sin embargo, hoy día son los principales promotores de esta narrativa. Incluso cuando la universidad produce una variedad de estudios que puedan ponerla en cuestión, poco se filtra cuando los medios sólo toman nota de aquellos trabajos que la confirman. Una mayor variedad de perspectivas en los medios me parece prioritario.

Por Cuca Casado – Dis. 2019
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jueves, 29 de agosto de 2019

Una hija de lesbianas revela la triste infancia que vivió por no saber quién era



Millie relata su experiencia como niña criada en una pareja de lesbianas

Varios estudios científicos realizados por importantes investigadores revelan los daños y consecuencias negativas que tienen para los niños que crecen en parejas del mismo sexo. El sociólogo estadounidense Paul Sullins concluye en uno de estos informes que “los problemas emocionales de los niños con progenitores del mismo sexo son más del doble respecto a los que tienen progenitores de sexo opuesto”.
Pero además de este tipo de investigaciones están también los propios testimonios de personas que han sido criadas por parejas del mismo sexo. Son cada vez más numerosos, pero curiosamente se encuentran con un muro de silencio dentro de la comunidad LGTB.

El otro lado del mundo LGBT
Precisamente, para derribar todas estas barreras Millie Fontana decidió hacer público su testimonio de lo que ha sido para ella haber nacido en una pareja de lesbianas, gracias al esperma de un donante.
Esta joven australiana de 27 años realizó una intervención en público que se hizo viral y que sigue circulando por las redes sociales tres años después de haber pronunciado estas palabras. Pero sus argumentos, lejos de haber caducado, están ahora más de actualidad que nunca, pues la ideología de género ha apretado todavía más fuerte el acelerador.
Fontana afirmaba que “este es un testimonio inaudito porque nadie quiere escuchar lo que hay al otro lado del arcoíris, un lado que no es atendido, de niños que no crecen felices, porque crecen con una idea equivocada de cómo debe ser una estructura familiar”.

"Realmente me estaba perdiendo algo especial"
En su testimonio, que recogía Daily Mail, esta joven aseguraba que desde muy niña “sentí dentro de mí que carecía de un padre antes incluso de poder entender lo que esto significaba. Sabía que quería a mis dos madres, pero no podía entender lo que faltaba dentro de mí”.
Sin embargo, Millie contaba que “cuando fui a la escuela comencé a darme cuenta al observar a otros niños y sus lazos de amor con sus padres, que realmente me estaba perdiendo algo especial”.
Durante todos estos años, sus “madres” y profesores “me mintieron, me dijeron que no tenía padre o que tal vez no sabían quién era”. Y por ello, el no tener una figura paterna en su vida, y ni siquiera tener un remoto conocimiento sobre ella, hacía que le “resultara muy difícil afirmar una identidad estable”.
La forma en que le arrebataron esta figura de padre fue para ella muy duro. “He escuchado esta mentira del lobby LGTB: a los niños no les importa quién es su familia, y que hombres o mujeres son intercambiables. Considero que esto en sí mismo es una forma de discriminación… Hombres y mujeres ofrecen roles complementarios en la crianza del niño y deben ser respetados con igualdad”, afirmaba esta joven.

Las preguntas que se hacía de niña
Millie denunciaba además que “tengo historias de amigos gays que me explican que otros homosexuales los llaman homófobos porque prefieren que los niños crezcan con un padre y una madre”.
“¿Era homófoba cuando me miraba en el espejo y me preguntaba dónde estaba mi padre? ¿Era homófoba cuando pedí a mis madres que me dijera quién era?”, se preguntaba esta hija de lesbianas.
A los 11 años, se vieron obligadas a decir a Millie quién era su padre. Se trataba de un amigo de una de ellas, y con cuyo esperma fue concebida tanto Millie como sus dos hermanos. Asegura que el saber que tenía un padre y quien era le ayudó en su desarrollo. “Probablemente fue la primera vez en mi vida que me sentí como una niña estable, era mi parte faltante”, agregaba.  Por fin sabía de dónde venía.

Le encantaba ver a las familias naturales
Pese a ello, sus madres le decían que no tenía padre. Pero para Millie esto era algo que no podía lograr entender. Por ello, confesaba que durante esos años se aferró “aferró” a los hombres de otras familias mientras buscaba una figura paterna propia.
“Pasaba una cantidad de tiempo enorme en sus casas porque me fascinaba la estructura familiar heterosexual”, explicaba. Pero pese a ello, no podía reemplazar a su padre real. Tenía un vacío muy grande en su vida que no lograba llenar.
A tenor de su experiencia, Millie alertaba de las “graves consecuencias” para los niños a los que se les niega “el acceso a sus padres biológicos”. Este es, según afirmaba, “mi principal problema con la comunidad gay en este momento”.

ReL., 2019

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miércoles, 3 de julio de 2019

¿El primer transespecie del mundo?



“Hemos conocido el caso de Tom Peters, un británico de 32 años que asegura «sentirse un cachorro de perro» y solicita ser el primer «transespecie» del mundo. Por supuesto, su historia, hecha pública por un canal de televisión, ha tenido una gran repercusión en los medios y redes sociales de todo el mundo. Millones de reproducciones del reportaje, miles de artículos haciéndose eco y amplios debates sobre lo que pide este señor.

Y sí, no nos hemos equivocado: hemos dicho debates, y no comentarios. Aunque parezca increíble, hay gente que se ha posicionado a favor de Peters -‘Spot’ cuando se ‘convierte’ en cachorro-. Entre ellos, su ex mujer, que acudió al plató con él y se mostró «orgullosa» de que este señor sea «fiel a sí mismo». Y eso que ‘Spot’ les costó el matrimonio.

El asunto va mucho más allá de la hilaridad que ha suscitado en la mayor parte de las personas que han visto la entrevista. En realidad, no tiene ninguna gracia. Sin salir de la entrevista, que una cadena de televisión hiciera comer comida de perros en el plató, ladrar y morder juguetes es una afrenta a la dignidad humana, sobre todo porque no era una broma, sino aprovecharse de lo que una persona dice percibir como su realidad.

Pero si entramos en el asunto en sí, ¿qué encontramos? Un hombre destruido, que se refugia en un disfraz, no sólo de animal, sino de cachorro. Huye, no sólo de su ser, sino de su edad. Un hombre que ha crecido sin familia, de casa en casa, sin referentes, y que ahora, perdido, sufre una de las muchas patologías que produce, entre otras cosas, la ausencia de lazos familiares.

En este caso, busca una relación de mascota para sustituirlos, lejos de la responsabilidad. Él mismo destaca que vivir la vida de un cachorro «te permite disfrutar de cosas simples de la vida, desde masticar juguetes hasta ser elogiado como un ‘buen chico’, es una oportunidad de escapar de mi agitada vida normal y divertirme en un ambiente relajado«.

Es, en fin, la ideología de género llevada un paso más allá. Una consecuencia lógica de aceptar teorías que anteponen la subjetividad de cada persona a lo objetivo. Es lo que hace pasar de hablar de «un hombre que se cree un cachorro» al primer «transespecie»

Todo el mundo lo ha visto, pero nadie ayuda, todos ríen. A nadie se le escapa que esto atenta contra el sentido común. Pero optan por reírse y aprovechar la distracción mientras dure. Porque nuestra sociedad necesita cada vez cosas más extravagantes para sorprenderse y reírse hasta la siguiente atracción. Después, nadie habla de esos juguetes rotos una vez se han cansado de ellos.”

Foro de la Familia / 2019

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domingo, 16 de junio de 2019

No existe reconocimiento internacional de orientación sexual e identidad de género, recuerda Rusia




Konstantin Dolgov, comisionado especial para derechos humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, rechazó en su momento, las presiones del lobby gay contra su país, recordando que no existe ningún acuerdo internacional que reconozca la “orientación sexual” ni la “identidad de género”.
El lobby homosexual presiona constantemente a Rusia luego de que se aprobara, en junio del  año 2013, una ley que sanciona a quienes realicen propaganda para formar a los menores en "orientaciones sexuales no tradicionales", o para "presentar como atractivas las relaciones sexuales no tradicionales", así como a quienes promuevan “la idea tergiversada de que las orientaciones sexuales tradicionales y no tradicionales tienen igual valor social".
Konstantin Dolgov remarcó que “las leyes aprobadas en Rusia que tanto han alarmado a los 'luchadores por la libertad' lo único que persiguen es proteger a los niños de información dañina".
Tras recordar que los términos “orientación sexual” e “identidad de género” no son reconocidos internacionalmente, Dolgov recomendó “abstenerse de atribuir a Rusia obligaciones internacionales que no existen”.

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lunes, 27 de mayo de 2019

Censuran en EEUU capítulo de una serie infantil porque aparece una boda gay



La televisión pública del estado de Alabama, en el sur de Estados Unidos, censuró la emisión de un episodio reciente de la serie infantil “Arthur” porque mostraba una boda gay entre dos profesores.
El capítulo “Mr. Ratburn and the Special Someone” (“El señor Ratburn y la persona especial”) narra una boda a la que asiste Arthur, el protagonista de la mítica producción, junto a sus padres y en la que uno de sus profesores hombre, se casa con otro hombre.
 “Arthur” es una premiada serie infantil de dibujos animados producida desde 1996 por la televisión pública estadounidense (PBS), la misma responsable de “Sesame Street”.
El episodio censurado en Alabama se estrenó en todo Estados Unidos el pasado 13 de mayo, informaron este martes medios de comunicación locales.
Pero la televisión del estado de Alabama (APT) declinó emitir el capítulo y puso en su lugar una reposición. Según el director de la ATP, Mike Mckenzie, el canal rechazó su emisión en cuanto supo de la existencia de este episodio.
“Los padres han confiado en la Televisión Pública de Alabama por más de 50 años para ofrecer a los niños programas que entretienen, educan e inspiran”, explicó Mckenzie en declaraciones recogidas por el diario “AL.com”.
De acuerdo con el testimonio de Mckenzie, la ATP no tiene intención de emitir el episodio en ningún otro momento.
“Aunque recomendamos encarecidamente a los padres que vean televisión con sus hijos (…), ellos confían en que sus hijos puedan ver APT sin su supervisión”, justificó.
Esta no es la primera vez que la emisora de televisión rechaza emitir un capítulo en el que aparecen personas homosexuales, pues ya censuró otro episodio en el que un amigo de Arthur tenía dos madres.
El responsable explicó entonces que “su sensación” es que la cadena “cuenta con la confianza de los padres en su programación y este programa concreto “no encajaba con eso”.
Alabama también fue noticia la semana pasada por prohibir el aborto, incluso en casos de violación e incesto, y que contempla penas de entre 10 y 99 años de cárcel para las personas que lo practiquen.
Con unidad, formación y buenas estrategias  ¡es posible combatir la ideología de género que pretenden imponer a la sociedad!

E. / 2019
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martes, 7 de mayo de 2019

Contra la cruzada de género anti cuentos




La noticia de que unos "comisarios de género" en una escuela de Barcelona (Esp.) ocultan y retiran por ser "tóxicos" hasta 200 libros clásicos infantiles, con cuentos como Caperucita y el Lobo ha creado una gran polémica respecto a la nueva dictadura de lo políticamente correcto que busca borrar toda tradición cultural previa a los dogmas modernos y postmodernos.
La "comisión de género" de la Escola Tàber, centro público del barrio de Sarrià-Sant Gervasi (de los más ricos de la ciudad), decidió, apoyada por la Associació Espai i Lleure, retirar de la biblioteca escolar un 30% de los libros de parvulario, unos 200 en total, por contener historias “tóxicas” desde el punto de vista de género (es decir, que no seguían los dogmas de la ideología de género).
Estos padres militantes han detectado un 60% de libros con, dicen, "carácter machista" aunque declaran que sólo han retirado el 30% que “reproducen roles que los niños pueden naturalizar” y contienen estereotipos que “pueden acabar creando violencia machista. Y hay que cortarlo de raíz”.

Protestan 22 editoriales con un comunicado

Un grupo de 22 editoriales pequeñas y medianas que publican cuentos infantiles en España, tanto clásicos como modernos, han difundido este viernes un comunicado al respecto lamentando esta persecución contra los cuentos clásicos.
"Los cuentos populares clásicos son parte importantísima de nuestro patrimonio cultural. Ellos han contribuido a modelar nuestra manera de pensar. Prescindir de ellos, ignorarlos, implica privarnos de una gran herramienta para conocernos a nosotros mismos y a nuestro pasado", afirman las editoriales.
"Nos parece un error la censura en las bibliotecas escolares de títulos que pertenecen a nuestro acervo común. Actuar en favor de la igualdad no implica ocultar obras que muestran el mundo bajo otros puntos de vista. En consecuencia, protestamos por la retirada de títulos de las bibliotecas escolares y nos manifestamos contrarios a la censura de libros", dice el comunicado de las 22 editoriales.
"Retirar libros que no se adaptan a un pensamiento es un signo de intolerancia, aunque se haga con la mejor intención del mundo. Y de paternalismo: las personas debemos poder decidir qué leer y cómo pensar. Precisamente leer libros con ideas diferentes (y discutirlos) puede ayudar a crear lectores críticos. No hacerlo, por el contrario, significa criar a los escolares en una burbuja ficticia y dejarlos indefensos frente a argumentos y hechos con los que antes o después tendrán que enfrentarse", añade el texto.

Bibliotecarias contra la ocultación de libros

La Vanguardia ha consultado a un par de bibliotecarias. “Los cuentos populares tienen un valor en sí mismo, forman parte de siglos de historia, de una tradición milenaria que ayuda a los niños a comprender la realidad”, sostiene la bibliotecaria Montse Vila.
Montse Vila fue la comisaria de la Feria del Libro Prohibido. “Sacar de la biblioteca libros estigmatizándolos es censura”, define Vila que defiende que haya libros al acceso público incluso contrarios a los derechos humanos como Mi lucha, de Hitler. Explica que La Caperucita podría estar censurada por maltrato, por explotación laboral, por malnutrición, por crueldad a los animales... “¿Y si retiramos libros con reyes porque nos molestan?”, ironiza.
Paula Jarrin, de la librería Al·lots de Barcelona, defiende los clásicos. “En los clásicos todo tiene su simbolismo. La caperucita va de rojo por un motivo, y en el mundo hay lobos y bosques oscuros que estos niños se van a encontrar”. Y pregunta, que puestos a censurar "¿dónde pondremos el freno?”

Articulistas contra la cruzada anti-cuentos

El debate cultural se ha disparado en las redes y la prensa.
En Diario de Sevilla escribe un interesante análisis sobre Caperucita Eduardo Jordá.
"¿Es Caperucita Roja un cuento sexista? Lo he vuelto a leer -en las dos versiones: la de Perrault y la de los hermanos Grimm- y lo que más me ha sorprendido es que la presencia masculina es casi marginal. En la versión de Perrault -la más antigua, ya que apareció en 1697- los únicos varones que aparecen, y muy de refilón, son unos leñadores que están en el bosque. Y en la versión posterior de los hermanos Grimm (de 1815), el cuento termina cuando un leñador mata al lobo que se había comido a la abuela y a Caperucita. En los dos casos -y esto es lo importante- las protagonistas son la abuela y la niña. En realidad, Caperucita retrata un mundo de mujeres que viven de forma autosuficiente, aunque siempre estén expuestas a los peligros del lobo".
"[...] Cuando Perrault escribió el cuento abundaban los ataques de los lobos a los campesinos, de modo que su versión no escatimaba ningún detalle sangriento: de hecho, el lobo se zampa a la abuela y luego a Caperucita. El cuento era un aviso -había que andarse con cuidado si uno se metía en un lugar desconocido-, y también contenía una oscura metáfora sexual sobre el feroz instinto animal y la inocencia femenina. [...] El lobo -el abusador, el violento, el cruel- seguía siendo una amenaza para Caperucita. ¿Es esto sexismo?"

¿Cuánta tradición deberá ser censurada?

La columnista Pilar Rahola, que escribe en La Vanguardia y se declara agnóstica que aprecia la cultura cristiana, ha escrito, con tono sarcástico: "A Verdaguer habrá que mutilarlo. Y qué les cuento de algunas obras de Shakespeare, y de Otelo, ¡madre mía, Otelo!, ese no pasa por el rasero ni de rodillas. ¡La cantidad de peligrosos machos violentos que podrían salir de ese clásico! Y luego, ¿por qué quedarnos ahí? Puestos a buscar la excelencia igualitaria, también deberíamos prohibir los libros donde salen princesas y reyes, o la novela negra entera, que no es muy feminista que digamos. O El viejo y el mar, por atentar contra la sensibilidad ecológica".
Francesc Marc Álvaro, otro columnista veterano de La Vanguardia, escribe: "Molestan algunos cuentos infantiles según el criterio de quien piensa que la mentalidad de las nuevas generaciones sólo se construirá escondiendo palabras y ofreciendo papillas ideológicas de un mundo perfecto donde todo cuadrará. Estamos en una zona apache más allá de la corrección política, en la falsa confortabilidad de quien confunde el mapa con el territorio y el territorio con las buenas intenciones. Podemos recordar obviedades: purgar la literatura, el teatro, la música, el cine, la pintura bajo este tipo de criterios abre una puerta que lleva directamente a la jaula. Una vez atravesado este incierto umbral, la subasta moral puede ser infinita: yo prohíbo, tú también podrías prohibir, todos podemos hacerlo en nombre de nuestras causas nobles. En contra del sexismo o de lo que sea. Invocar la protección de la infancia sería todavía más perverso y más tramposo.
Juan Soto Ivars, en El Periódico de Catalunya, publicación cercana al Partido Socialista de Cataluña, escribe:
"Eliminan cuentos como 'Caperucita' o 'La bella durmiente' y 'La leyenda de Sant Jordi', porque ellas están en contra de que un príncipe rescate princesas utilizando la brutalidad. En la utopía de estas madres, la brutalidad la ejercen ellas, empezando por eliminar libros. Sacar libros a coces de una biblioteca dejó de considerarse un método educativo con la caída de la URSS, el franquismo y otros regímenes que compartieron el delirio de crear al hombre nuevo desde sus cimientos, pero las utopías renovadoras han vuelto. El utopista es un ciego paranoico que encuentra conspiraciones hasta en 'Los tres cerditos' y que no duda un instante en reforzar su prejuicio. Y otras escuelas han anunciado que seguirán su ejemplo".
"Ni siquiera entraré a discutir qué clase de valores transmite 'Caperucita', cuento ideado para enseñar a los niños que tengan cuidado con las adulaciones de los extraños (¿se entendería mejor si en vez del lobo fueran los cinco de 'La manada'?). Porque detrás de esta iniciativa se lee, entre líneas, una derrota absoluta: la aceptación de que no se dispone de tiempo para estar con los hijos, para leer con ellos, para explicarles, llegado el caso, que los valerosos príncipes de los cuentos también pueden ser mujeres si uno le echa un poquito de imaginación. Ejemplo: Caperucita iba a leer a la biblioteca de su abuelita y de pronto aparecieron tres lobas feroces".

P.J.G./ReL 2019
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The Times desafía el discurso LGTBI y desvela el riesgo de los tratamientos transgénero en menores




La principal clínica británica que trata la disforia de género es acusada por médicos que trabajaron en ella de llevar a cabo un experimento masivo sobre niños sin un estudio sobre las consecuencias a largo plazo de la medicación utilizada.



En la clínica británica más importante que trata la disforia de género "se está llevando a cabo un experimento de masa sobre menores". Es la denuncia realizada a toda página este lunes por el diario británico The Times (1), tras una investigación que resume Caterina Giojelli para Tempi:
"Hay en marcha un experimento en masa sobre niños, los más vulnerables". Es la denuncia del Times, que el lunes dedicó un gran artículo de investigación, publicado en primera página, al abuso de las terapias hormonales para el bloqueo de la pubertad por parte del GIDS [Gender Identity Development Service, Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género], perteneciente a la Fundación Tavistock & Portman, la controvertida clínica del NHS inglés [National Health Service, Servicio Nacional de Salud], que se ocupa de "tratar" a los menores que sufren de disforia de género, y de la que se han despedido voluntariamente 18 médicos en tres años.
The Times ha hablado con cinco de ellos. Todos dejaron su trabajo en la clínica por razones de "conciencia": "Este tratamiento experimental se realiza no sólo sobre niños, sino sobre niños muy vulnerables, que han tenido problemas de enfermedades mentales, abusos, traumas familiares. Sin embargo, a veces estos factores son, sencillamente, encubiertos", ha dicho uno de ellos.

Celebrar la nueva identidad trans
Según estos médicos, que formaban parte del personal que tenía que decidir si interrumpir con los bloqueadores hormonales el desarrollo sexual de los pacientes, algunos de ellos jovencísimos, en los últimos tres años niños y adolescentes han iniciado el recorrido de transición sin que los expertos tuvieran tiempo de valorar las causas de su "confusión" de género. A menudo, historias personales complejas o una posible homosexualidad han sido totalmente ignoradas ante la prisa por aceptar y celebrar la nueva identidad transgénero del paciente.
También el profesor Carl Heneghan, director del Center of Evidence-based Medicine [Centro de Medicina basada en Pruebas] de la Universidad de Oxford, se ha hecho eco de las preocupaciones del personal del GIDS, y en un largo editorial ha manifestado su gran temor sobre la seguridad de las terapias farmacológicas utilizadas: "Dada la escasez de evidencias científicas que las apoyen, la utilización no autorizada de fármacos para usos no cubiertos por la licencia del mismo en el tratamiento de la disforia de género se traduce en un experimento en vivo, no regulado, sobre niños".

De 94 a 2519 niños, el más pequeño de 3 años
En 2010 fueron enviados a la clínica 94 niños; en 2018, 2519: el más joven tenía 3 años. Tres años: esto ha sido lo que ha mantenido en su trabajo en los últimos dos años a uno de los médicos con los que hoy habla el Times, ese "elevado número de niños en peligro. Me quedé para protegerlos de posibles daños". Los cinco médicos afirman que las organizaciones sociales transgénero, como Mermaids, tienen una responsabilidad fundamental en la promoción, entre los padres, de la transición de género como única "cura" para sus hijos. Los médicos también denuncian presiones por parte de la clínica, que empujaba a los jóvenes a los tratamientos, a pesar de que los médicos consideraran que estos no eran en el mejor interés de sus pacientes.

Se han "tratado" a niños gais o autistas
Ahora la clínica se atrinchera detrás de los eslóganes: "En el centro de nuestro trabajo está el bienestar de los jóvenes", "Un número cada vez mayor de estudios internacionales ha demostrado que a día de hoy 'hay pocas evidencias de daños'", dice el director Polly Carmichael, que está controlando los progresos de 44 jóvenes que iniciaron en 2011 el bloque hormonal de la pubertad, garantizando que toda la documentación científica disponible ha sido discutida con las familias. Y sin embargo, los médicos aseguran que muchos niños han aceptado cambiar de sexo tras haber sido objeto de acoso homofóbico, ya que muchos de ellos no estaban seguros de su orientación sexual. The Guardian ya se había ocupado de este tema: un informe del año pasado, firmado por el ex jefe de personal de la clínica Tavistock, David Bell, había puesto en evidencia el hecho de que algunos niños habían asumido una identidad trans como solución "a múltiples problemas como abusos en el ámbito familiar, el luto, la homofobia y una incidencia muy significativa del trastorno del espectro autista", a menudo tras haber tenido acceso a "recursos online". Unos meses más tarde, el psicoanalista Marcus Evans dimitió de la clínica porque consideraba que los médicos ofrecían como "solución rápida" a cualquier problema la reasignación de género, opinión que compartía un grupo de padres convencidos de que la clínica empujaba a los jóvenes "a decisiones que les cambian la vida sin valorar antes, plenamente, su historia personal".

Sesiones de tres horas
Pero en los testimonios recogidos por The Times hay mucho más. Los médicos consideran que algunos niños gays o con identidad sexual confundida han sido, por defecto, diagnosticados como "transgénero" y dirigidos al tratamiento con bloqueadores hormonales a partir de los dieciséis años. Un tratamiento "reversible" según la clínica, dado que basta suspenderlo para que el cuerpo retome su desarrollo. Sin embargo, nadie conoce el efecto que tiene a largo plazo sobre el desarrollo del cerebro: el mismo GIDS, paradójicamente, lo confirma cuando afirma que el enorme aumento de jóvenes que quieren someterse a tratamientos de género es de los últimos años; antes, los números eran muy bajos y era difícil "recoger pruebas suficientes para valorar de manera exhaustiva los recorridos terapéuticos". (Pincha aquí para leer la aportación de Michael Cook sobre esta cuestión.)
Por su parte, el departamento de Sanidad asegura que la clínica está sujeta a "inspecciones, monitorización y regulación". Pero, ¿por qué el número de estos jóvenes ha aumentado tan vertiginosamente? Antes, explican los médicos a The Times, los terapeutas tenían a su disposición meses para intentar comprender y resolver los problemas antes de tomar la decisión sobre la intervención médica a realizar; hoy, en cambio, la regla es iniciar la terapia hormonal en niños y adolescentes muy jóvenes después de sesiones de tres horas.
En su opinión, se trata de niños sanos, medicados a causa de las presiones del lobby transgénero y la angustia de los padres. Un medico habla,  incluso, de "terapias de conversión para los niños gays": "A menudo he tenido casos en los que un paciente ha empezado a identificarse como trans después de haber sufrido actos de acoso homofóbico".

"No soy lesbiana, soy varón"
En el pasado, eran casi todos varones; hoy miles de mujeres jóvenes tiene una repentina crisis de  identidad de género: "Muchas jóvenes lesbianas se sentían la última rueda del carro hasta que descubrieron que podían ser más populares si se identificaban como trans", siguen los médicos.
"Un montón de chicas entran en la clínica diciendo: 'No soy lesbiana. Me he enamorado de mi mejor amiga, pero luego me he conectado con internet y he comprendido que no soy lesbiana, sino que soy un chico. Uff'".
Para algunas familias "es más fácil traernos a sus hijos diciendo: 'Este es mi hijo, por favor, arréglenlo', que afrontar un problema de homosexualidad".
Según los médicos, en la clínica Tavistock los cuerpos de los niños son dañados ni más ni menos que para "tratar los problemas de la sociedad". A este respecto, recuerdan el caso de un niño de trece años cuyos padres insistían para que recibiera los bloqueadores hormonales de la pubertad. Ante la negativa del médico, uno de los padres, abogado, escribió cartas amenazadoras a la clínica y el niño, al final, inició la terapia. "En el futuro habrá un montón de trans que desearán 'detransicionar', sentirán su cuerpo mutilado y se preguntarán: '¿Por qué habéis dejado que me haga esto?'".

Entre consentimiento informado y YouTuber
Los cinco médicos han manifestado su preocupación por el escaso conocimiento que tienen los jóvenes y sus familias sobre el impacto que tendrá la terapia hormonal en la fertilidad y la función sexual cuando sean adultos: en el GIDS no es posible hablar de "consentimiento informado", porque discutir de las consecuencias futuras es un tema tabú.
A menudo, los jóvenes entraban entusiasmados tras haber seguido a Alex Bertie, un transexual YouTuber, y visto My Life: I Am Leo [Mi vida: soy Leo], un documental sobre un adolescente transexual emitido por la CBBC, convencidos de que la transición es fácil e indolora, como en una serie de televisión. Pero, "¿somos un servicio para niños con disforia de género, un trastorno médico, o somos un servicio para 'niños transgénero'?"

"¿Un chico vivo o una chica muerta?"
Por alusiones, Mermaids, el grupo de presión transgénero más importante, insiste en afirmar que no "favorece", "incita" o "empuja" a los jóvenes que se identifican como transgénero a someterse a una intervención  médica. Lo mismo vale para las asociaciones Gendered Intelligence y Gender Identity Research and Education Society (Gires).
Sin embargo, los médicos, que han valorado a miles de jóvenes que se han dirigido al GIDS, aseguran que las familias, aconsejadas por los activistas, pedían sistemáticamente que sus hijos fueran dirigidos a los tratamientos hormonales: "Mermaids siempre les dice que es una cuestión de vida o muerte. '¿Prefieren un chico vivo o una chica muerta?': el discurso de Mermaids está en todas partes", afirma un ex empleado, que acusa al grupo de explotar la angustia de los padres para promover su agenda.
"No son un grupo de apoyo, es un grupo de presión. Durante las sesiones se sentaban en la sala de espera del exterior". Los médicos denuncian las presiones ejercidas por las organizaciones transgénero a los miembros del personal de la clínica, hablan de cartas de reclamación, todas iguales, que parecen escritas por la misma mano (Mermaids ha admitido apoyar a las familias en los procesos de reclamación).

"Experimento no autorizado sobre niños"
Durísimo ha sido el comentario del profesor Carl Heneghan en relación a los fármacos para niños que "a menudo requieren un uso no autorizado, es decir, un uso para el que el fármaco no ha sido aprobado"; "los niños no son adultos pequeños. Su fisiología crea desafíos únicos que aumentan los riesgos, y un uso no autorizado de un fármaco puede tener consecuencia graves y potencialmente letales".
Según Heneghan, dada la escasez de pruebas científicas que lo apoyen, el uso no autorizado de los fármacos que se verifica en la disforia de género se traduce, en la mayoría de los casos, en "un experimento en vivo, no regulado, sobre niños". Las pruebas que hay a disposición, explica el profesor, proceden de estudios pequeños, son más bien retrospectivas más que prospectivas, y han perdido un número considerable de niños en el seguimiento de control.
"La falta de pruebas en la disforia de género no me sorprende. Lo que sí me sorprende, es que hayamos delegado la responsabilidad de la toma de decisiones que cambian la vida en una clínica y en unos médicos sin que haya directrices nacionales en vigor. Y que hayamos aceptado que personas que se enfrentan a situaciones angustiosas que cambian la vida estén mal informadas".

¿Y en Italia?
Mentes adultas en cuerpos infantiles: por ahora este es el único efecto seguro de los bloqueadores hormonales de la pubertad. E Italia no puede decir que esté exenta de una reflexión sobre la triptorelina, el fármaco que acaba de ser incluido en el servicio sanitario nacional, a pesar de la falta de estudios clínicos y de seguimiento a largo plazo.
Eliminada la co-morbilidad que acompaña a la disforia de género (ansiedad, depresión, falta de aceptación de uno mismo, actitudes de autolesión, tendencias suicidas, trastornos del espectro autista) como mera "consecuencia negativa de una falta de transición, o de una transición demorada", la triptorelina, creada para bloquear la pubertad precoz o patológica, ahora será utilizada, gratis, para bloquear la pubertad fisiológica en niños de 12 años a los que se les haya diagnosticado disforia de género. Hasta los 16, cuando chicas sin pecho o menstruación, o chicos sin vello, con el volumen de los genitales reducido o sin nuez de Adán,  podrán decidir a qué género "sienten" que pertenecen.
Todo a cargo del Estado, con la aprobación del Aifa, el organismo de vigilancia farmacológica nacional, y del Comité nacional de Bioética, que ha aprobado la institución de "un estado natural de primera pubertad, un limbo", como lo llaman los expertos, con un solo voto en contra, el de la profesora Assuntina Morresi.

Caterina Giojelli, Tempi, 2019

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martes, 19 de febrero de 2019

Disparates de la ideología de género

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Sería el hombre más feliz del mundo si alguien me probara que la ideología de género no existe. A todos nos cuesta admitir nuestros errores y sobre todo al inicio, pero si de algo estoy seguro es que me encantaría estar equivocado en este caso particular, me encantaría creer que solo fue una pesadilla y que al amanecer todo será mejor. Lastimosamente, todo indica que es más real de lo que quisiera.

En días pasados, Ariel Mata Williams escribió un artículo en El Mundo CR, aduciendo que la ideología de género es un caso de la falacia del hombre de paja. Él explica que la falacia «consiste en tergiversar la postura contraria, para de esa forma debatir contra una versión caricaturizada de esta». Más adelante Mata se pregunta, ¿qué es más fácil, leer a Michael Foucault, Simone De Beauvoir y Judith Butler, o reducir todo a una conspiración?, a lo que responde, obviamente lo segundo. Pero el error del autor no está en preguntar qué cosa es más fácil, su error es considerar que quienes hablan con propiedad de estos autores no los han estudiado o los tergiversan al propio. La pregunta del millón sería, ¿lo que estos autores proponen es realmente descabellado o son ideas razonables y científicas?, ¿sus ideas se caricaturizaron en algo que no es (hombre de paja), o son tan radicales que destruyen al propio ser humano (ideología de género)? Partiendo de esta interrogante, me dispongo a citar una serie de renombrados autores para demostrar que la ideología de género sí existe.

Niegan los datos biológicos de la sexualidad

Según la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), «la asignación del sexo no es un hecho biológico innato». En menos de una línea hay tres grandes errores, porque el sexo sí es un hecho, sí es biológico y sí es innato.

Un examen de cariotipo nos revelaría que estamos hablando no de una creencia o un concepto abstracto como la “paz”, sino que es una realidad concreta, material y codificada en nuestro ADN. Además, es innato porque su existencia prima desde la concepción y no se adquiere de forma externa a través de ósmosis, radiación o cualquier otra forma.

El sexo es algo tan real que puede detectarse haciendo un examen de sangre a la madre durante su embarazo, y también es tan real como que el Gobierno de Costa Rica asumió dicha definición a través del Decreto 38999-MP durante el mandato de Luis Guillermo Solís. Esto es lo que algunos llaman las teorías de la conspiración, pero en realidad no lo es. Una conspiración se hace a escondidas, esto se hace abierta y descaradamente. Primero, un ente

internacional adopta una visión ideológica (no real) de la sexualidad, luego nuestro país vía decreto asume una definición acientífica del “sexo”, posteriormente la misma CIDH impone mediante una "Opinión Consultiva" modificar nuestras leyes y finalmente la Sala Constitucional determina que hay que quitar el sexo de la cédula porque violenta Derechos Humanos.

Niega la humanidad

Negar la biología es negar a la humanidad misma, pero la ideología de género va más allá hasta el punto de humanizar a los animales. El reconocido biotecista Peter Singer, en su libro Repensar la vida y la muerte, escribe lo siguiente: «Hay otras personas en este planeta. La prueba de que son personas es hoy en día más concluyente para los monos superiores, pero con el tiempo se podrá demostrar que las ballenas, los delfines, los elefantes, los perros, los cerdos y otros animales también son conscientes de su propia existencia en el tiempo y pueden razonar. Por tanto, también se les tendrá que considerar personas» (Paidós, Barcelona, España, 1997 [1994], pág. 181).

Por otro lado, el youtuber trans Ophelia Pastrana dedicó uno de sus videos al tema de los trans-especie, es decir, personas que dicen realmente ser un animal. En dicho video él afirma que «si nosotros podemos reasignar, sin ningún problema, que una persona con pene puede ser una mujer, por qué no podemos reasignar que un animal cuadrúpedo que tiene percepciones completamente diferentes de la vida y piensa además completamente diferentes puede o no puede ser humano». Incluso llega a decir que ser trans-especie «no es para nada diferente al discurso [transexual] de: “…es que sabes que yo nací en el cuerpo que no era”» y por eso anima a respetarlos y no llamarlos locos porque él conoce a «muchos hombres trans o muchas mujeres lesbianas que me hablan de su pene imaginario».

Destruye la infancia a través de la pedofilia

La biología no es solo lo que nos hacer ser varón o mujer, y lo que nos diferencia de los animales, sino que también es lo que marca la diferencia entre un adulto y un niño. En 1948 Kinsey ya reportaba que «en muchos niños varones se produce orgasmo y es probable que en una sociedad sin inhibiciones la mitad o más de ellos alcanzarían el clímax a los tres o cuatro años de edad y casi todos lo experimentarían de tres a cinco años antes de la adolescencia» (Kinsey-Pomeroy-Martin, Conducta sexual del varón, Interamericana, México, 1949, pág. 159).

Años más adelante, en 1964, Ullerstam escribiría: «Me niego, no obstante, a aceptar que a priori se les despoje [a los pedófilos] de ese derecho a satisfacer sus inclinaciones» (Las Minorías Eróticas, Revista Española de Sexología, nº 93-94, Madrid, España, 1999, pág. 72).

Para 1973 la feminista Firestone concluía que «es posible que el niño establezca sus primeras relaciones físicas estrechas con gente de su propia talla por mera conveniencia física […] pero, de no ser así, si el niño escogiera la relación sexual con los adultos, aun en el caso de que escogiera a su propia madre genética, no existirían razones a priori para que ésta rechazara sus insinuaciones sexuales, puesto que el tabú del incesto habría perdido su función» (La dialéctica

del sexo, Kairós, Barcelona, España, 1976, pág. 299). Todos los anteriores autores se caracterizaron por aprobar claramente la pedofilia.

Más actualmente y de forma más ambigua, en pleno siglo XXI, Weeks escribe: «Es posible que proteger a los niños se acepte universalmente (pero ¿qué es un niño? ¿A qué edad debería considerarse capacitado para consentir a tener actividad sexual?)» (Lenguajes de la sexualidad, Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina, 2012, pág. 222). Este autor, en el libro de donde se ha extraído el texto previo, en varias ocasiones cita a Plummer y hasta le agradece sus aportes, sin que el lector advierta que se trata de un exmiembro del grupo propedófilo PIE (Pedophile Information Echange), del cual su cofundador, Tom O’Carrol, en una entrevista hecha en el 2015, reafirma que PIE propuso la edad de consentimiento sexual a los cuatro años. En otros casos recientes se ve como se ha disfrazado la pedofilia,m incluso, como una expresión artística.

Conclusión

Todos los referentes que he citado tienen dos puntos en común, primero, que gozan de una altísima autoridad y validación, y segundo, que el punto de partida de todas sus afirmaciones reside en la negación de la biología y de la naturaleza propia del ser humano. Los autores mencionados no son desconocidos, un personaje dentro del ciberespacio que se puso a escribir cosas ilógicas, son personas que han penetrado profundamente en una línea de pensamiento y hay llevado el pensamiento de género a sus últimas consecuencias. Si lo que pretendes es ser respetuoso de los gustos sexuales del otro, la solución no es fingir que la biología no existe, es irse a tomar un café con esa persona, respetar sus decisiones y tratarla con dignidad, pero en el momento en que te diga que su cuerpo no es lo que es, o que la sexualidad es tan solo una construcción social del patriarcado, tienes derecho a disentir y a no fomentar esas ideas.

Finalmente quiero decir que soy muy consciente que me dirán que estoy citando casos aislados. Ante esto dos ideas claras, primero, si las propuestas de género son tan sensatas, no debería ser tan fácil para mí citar autores de alto nivel académico expresando brutalidades de este tipo, y segundo, la ideología de género no es algo que se inventaron un grupito de personas intolerantes que odian y ofenden a personas homosexuales, son frases, libros, propuestas y teorías reales que niegan en mayor o menor medida la biología y las ciencias puras. Espero que al menos el lector con juicio crítico pueda reconocer que lo aquí citado es grave y que esto, al menos esto, podría llamarlo ideología de género y es dañino.

por Mariano O. Murillo Cedeño, en El Mundo (Costa Rica). 2019

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martes, 12 de febrero de 2019

Hijos genderless, la última moda loca de Hollywood


“Criar hijos genderless, o sea, “sin género”, es la última moda entre las estrellas de Hollywood o quizás sea una forma “políticamente correcta” de seguir hablando de sí mismos y llenar las portadas de las revistas. Es lo que vemos en una entrevista reciente en AOL con la actriz estadounidense Kate Hudson: “Visto a mi hija con vestiditos de niña pero estoy abierta a todas las posibilidades. Mi hija debe elegir quién quiere ser”. Así anuncia la decisión la actriz, que ya tiene dos hijos de 17 y 14 años de dos relaciones anteriores, tomada junto con su actual compañero Danny Fujikawa sobre la educación de su tercera hija, Rani Rose, nacida en octubre del año pasado.
Sin embargo, durante la misma entrevista, Hudson se ve obligada a admitir que “a ella realmente le gusta comprar vestidos femeninos”, con florecitas, porque la realidad es muy diferente de la ideología de género que ha asumido. Y más adelante, con una cierta sorpresa, la actriz estadounidense se deja llevar a consideraciones contradictorias y no muy gender free, como cuando señala que “en este momento parece increíblemente femenina en cuestión de energía, de sus sonidos y maneras”. En resumen, sus palabras revelan la evidencia de un dato biológico indiscutible, el de la diferencia entre hombre y mujer, entre una personalidad y una “forma de ser” masculina y una personalidad y una “forma de ser” femenina.
Por otra parte, quien nace mujer no muere hombre, porque cada célula de su propio cuerpo, desde la más pequeña hasta la más grande, es sexuada. Los estudios científicos han demostrado abundantemente que incluso la conformación cerebral de hombres y mujeres muestra una diferencia sustancial entre las conexiones neuronales de los unos y las otras. Otro dato que prescinde claramente de cualquier forma de educación. Sin lugar a dudas, esta elección de la Hudson también está condicionada por una inquietud experimentada en primera persona en el contexto familiar; en este sentido, la actriz confiesa “que sus padres la criaron como una ‘marimacho'”.
La nueva filosofía genderless continúa cosechando prosélitos entre las estrellas de Hollywood. De hecho, la hija de Angelina Jolie y Brad Pitt, Shiloh, ha sido educada de manera genderless y no de acuerdo con su ser femenino. ¿El resultado? Hoy tiene 12 años, prefiere usar pantalones y ropa de hombre, llevar el pelo corto como un niño y hacerse llamar “John”. La locura de esta ideología parece haber invadido incluso a la casa de Windsor, pues parece que el bebé real de Harry y Meghan, que nacerá la próxima primavera, no tendrá una habitación con paredes blancas, azules o rosas, sino una con paredes grises. Si ser hombre o mujer es un legado del pasado, un viejo estereotipo cultural, el azul y el rosa son colores definitivamente pasados ​​de moda. El gris es el color neutro por excelencia que refleja, quizás más que los colores del arco iris, la afirmación ideológica de aquellos que quieren negar que las cosas sean blancas o negras.
La moda genderless en la educación de sus hijos es, por lo tanto, la enésima confirmación de una revolución cultural y política que ya ha llegado a varios Estados de los EEUU. Oregón fue la primera en ofrecer la nueva opción en julio de 2017, seguida de California, Montana, Nueva Jersey, el Estado de Washington y ahora la ciudad de la Gran Manzana, Nueva York, donde finalmente será posible elegir, además de hombre o mujer, el término “género X” para permitir que los padres cambien arbitrariamente el sexo de sus hijos en el certificado de nacimiento, incluso sin el permiso del médico. Así que, una vez más, la ideología reemplaza la realidad, la cultura subvierte la naturaleza y el “llega a ser lo que quieras” reemplaza al “llega a ser lo que eres” de nietzscheana memoria.

Fabio Piemonte, en La Nuova Bussola Quotidiana

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